Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
NovelToon tiene autorización de aylustar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
୨୧La sangre dice la verdad୨୧
Taehyun estaba nervioso, pero se mantenía firme. La señora los observó de arriba abajo y soltó una risa fuerte, cargada de burla.
—¿Hijo? —dijo con ironía—. Claro…
Sacó una chequera del bolso y la abrió frente a Ariana.
—Y tú, jovencita, ¿no te da vergüenza? A ver cuánto te pagó mi hijo por mentir. Si me dices la verdad, te doy el doble.
Ariana respiró hondo. No bajó la mirada.
—Señora, no sé por qué me juzga de esa forma —respondió con calma—, pero yo no soy ese tipo de persona. No necesito su dinero.
Antes de que la mujer pudiera decir algo más, Taehyun tomó la mano de Ariana y la miró fijamente.
—Ve adentro con los niños —le dijo con voz suave—. Yo hablaré con ella.
Ariana dudó un segundo, pero asintió.
—Vamos —les dijo a los gemelos—. Papá tiene que hablar con la abuela.
Cuando la puerta se cerró, la señora volvió a reír, esta vez con desprecio.
—Qué descaro… De verdad, Taehyun. ¿Llegaste a este extremo solo para no casarte con Bianca?
—No, mamá —respondió firme—. Ella no está fingiendo. Y no hago esto para huir del matrimonio. Estoy siendo responsable.
—¿Responsable? —lo miró con desconfianza—. ¿Y cuándo se embarazó? Si tú vivías en la oficina. Dime la verdad, soy tu madre y sé cuándo mientes.
Taehyun apretó los puños y soltó un suspiro pesado.
—Hace cinco años… alguien puso droga en mi bebida. Yo no estaba consciente. —tragó saliva—. Cuando todo terminó, ya era demasiado tarde. Ella tenía dieciocho años.
La bofetada resonó en el pasillo.
—¡Kang Taehyun! —gritó—. ¿Cómo pudiste permitir algo así? ¿Eso fue lo que te enseñé? Lo que más duele es que no dijiste nada
—Lo sé —dijo él, con la voz baja—. pero como te iba decir algo si en el día que más necesite a mi madre tu no querías verme .
—¡Te acusaron de ocultar un cuerpo! —espetó—. Encima era el novio de tu prometida, Bianca . ¿Crees que tu padre quiere que te cases con ella por nada?
—No me voy a casar con Lucía por un error —respondió con rabia contenida—.
Señaló la puerta.
—Ahí dentro están mis hijos y su madre. —sacó los papeles—. Soy compatible. Uno de ellos está enfermo. Mi hijo necesita mi ayuda.
La mujer leyó los documentos en silencio. Sus manos comenzaron a temblar.
—Cien por ciento… —susurró—. ¿Gemelos?
Lo abrazó de golpe.
—¡Soy abuela! ¡No lo puedo creer!
Taehyun quedó desconcertado.
—¿No estabas enojada hace un segundo?
—Porque soy tu madre —respondió—, pero esto… esto es algo hermoso. Nunca pensé que llegarías a amar así.
Sonrió.
—Con razón la protegías tanto.
—¿Enamorado? —desvió la mirada—. Solo quiero lo mejor para mis hijos.
—Claro, claro… —se cubrió el rostro—. Le dije mentirosa a mi nuera.
—Mamá, apenas nos conocemos…
—Entonces mejor así se conocen mas—respondió firme—. No quiero que mis nietos crezcan en una familia rota.
Taehyun bajó la voz.
—Ella debe odiarme. ¿Quién querría formar una vida con alguien que le arruinó el futuro?
La mujer tomó su mano.
—Hijo, recuerda algo. Tú hiciste quimioterapia. Muchos no pueden tener hijos después de eso. Y ahora mira… tuviste gemelos. ¿De verdad crees que te odiaría si los crió sola?
Taehyun miró la puerta en silencio.
Dentro de la habitación, Ariana acomodaba a Noah con cuidado.
—Theo, quieto —susurró—. Vas a tirar a tu hermano.
—Perdón, Noah —lo abrazó—. Mamá… ¿la abuela no nos quiere? Por eso hablaba así…
Ariana sonrió con ternura.
—No, cielo. A veces los adultos dicen cosas feas cuando no saben la verdad. Pero ahora que lo sabe, seguro los va a querer mucho.
Un golpe suave en la puerta los interrumpió.
—¿Puedo pasar? —preguntó la señora Kang, cargada de bolsas—. Sé que no me presenté bien…
—No molesta —respondió Ariana—. Noah recién terminó de comer.
—¡Vino la abuela! —gritó Theo.
La mujer se acercó con cuidado.
—Ustedes son los gemelos… Perdón por antes. No soy tan mala.
Sonrió.
—Un pajarito me dijo que les gusta Bluey.
Sacó dos peluches gigantes: Bluey y Bingo.
—¿Es para mí? —sonrió Noah, abrazando a Bingo—. Gracias, abuela.
—Para que no te sientas solo —le acarició el cabello—. Sé que es difícil estar separado de tu hermano.
Theo mostraba stickers y juguetes sin parar.
—¡Mirá, Noah! ¡Todo es de Bluey!
—Theo ya sé —se quejó Noah—. Sos muy encimoso.
La señora Kang reía.
Eran iguales a sus hijos cuando eran pequeños: el mismo brillo, la misma energía…
pero esos ojos azules eran sin duda de Ariana. Y eran hermosos.