NovelToon NovelToon
Confiando En Mi Destino

Confiando En Mi Destino

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Malentendidos / Embarazo no planeado
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: NELSI BLANCO

Alana es una joven que ha enfrentado numerosas dificultades desde muy pequeña. A la edad de solo cinco años, sufrió la pérdida de su madre, quien falleció, y poco tiempo después, su padre decidió abandonarla al encontrar una nueva pareja y formar una nueva familia con dos hijos más. Desde ese momento, Alana fue ingresada en un orfanato, donde pasó su infancia y adolescencia.

Ahora, al llegar a los 18 años, se encontraba en el umbral de una nueva etapa de su vida. Era el momento de abandonar el orfanato y dar un paso hacia la independencia, pero la situación le resultaba abrumadora. Con lágrimas brotando de sus ojos, dejó aquel lugar que había sido su hogar por tantos años. Mientras cruzaba la puerta, no podía evitar preguntarse cómo habría sido su vida si su madre estuviera a su lado. La melancolía y la incertidumbre la acompañaban, ya que se sentía sola en una ciudad que apenas conocía; su tiempo había estado casi completamente dedicado a los estudios en el orfanato, y ahora se enfr

NovelToon tiene autorización de NELSI BLANCO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 4

Alana continuó hablando con determinación, mientras Yuly la observaba con una mezcla de rabia y desconfianza. Sin poder contenerse, Yuly estalló: ¿Quién te ayudó con todo este trabajo?.

Alana, levantándose con confianza, le respondió con firmeza: Nadie me ayudó. He hecho mi trabajo yo sola, señorita Yuly.

Yuly, incrédula, replicó: ¿De verdad crees que soy tonta? Nadie ha sido capaz de organizar todo esto en tan solo un día. ¡Dime ahora mismo quién te ayudó y los despidiré a ambos, sin dudarlo!.

Sin perder su compostura, Alana se mantuvo firme y, mirando directamente a la cámara de seguridad, replicó: Disculpe, jefa. Le estoy diciendo la verdad. Si no me cree, le sugiero que revise las grabaciones.

Actualmente, estoy finalizando mi prueba de trabajo, y debo decir que me está resultando bastante sencilla. Anteriormente, donde vivía, siempre colaboraba en la organización de documentos, y he estudiado para desempeñar este tipo de tareas.

Yuly: Más te vale que estés siendo honesta, porque no tendré compasión si descubro que estás mintiendo.

Alana: Jefa, ¿puedo hacerle una pregunta?

Yuly: Claro, ¿qué deseas saber?

Alana: Me gustaría entender por qué tiene esa actitud hacia mí. No la conozco, soy nueva en este lugar y no he hecho nada que provoque esto.

Yuly: ¿Qué actitud? Te aclaro que trato así a todas las personas que llegan aquí, creyendo que pueden hacer lo que les plazca.

Alana, con una expresión de seriedad, respondió: Para nada, señorita. Solo vine a trabajar, de verdad necesito este empleo. Yuly, su jefa, la observó de arriba abajo con desdén y, sin decir una palabra más, se alejó de ella.

Alana, sintiéndose desconcertada por la actitud de Yuly, se puso a organizar los documentos en su escritorio mientras reflexionaba sobre el porqué de esa indiferencia. Nunca antes había tenido una mala experiencia con ella, así que no comprendía la razón detrás de ese comportamiento. Tras unos instantes de incertidumbre, se enfocó en terminar sus tareas.

A las 4 de la tarde, Alana había concluido con todas sus responsabilidades. Se dedicó a organizar su oficina, ajustando las cosas a su alrededor para poder sentirse más cómoda en su espacio de trabajo. Una hora después, a las 5 de la tarde, salió junto con sus compañeros, y al salir vio que Diana la estaba esperando para tomar el autobús juntas.

Subieron al autobús y, mientras se acomodaban en los asientos, Alana le contó a Diana lo que había ocurrido con Yuly. Diana, al escuchar la historia, se enfadó y exclamó: Esa estúpida se cree que por tener un cargo más alto puede maltratar a los demás. Alana, con un tono resignado, respondió: Tendré que soportarla porque realmente necesito este trabajo.

Al llegar a la plaza, Diana se despidió de Alana con una sonrisa y le dijo: Amiga, nos vemos mañana. Descansa temprano, ¿vale? Alana sonrió de vuelta y respondió: Hasta mañana, amiga.

Después de despedirse de su amiga, Alana continuó su camino durante una hora y media más. Al llegar a casa, se encontró con que la señora Olga la estaba esperando.

Al ver a Olga, Alana la saludó con una sonrisa y le dijo: ¡Buenas noches, señora Olga! ¿Cómo se encuentra?. A lo que Olga respondió con calidez: Muy bien, cariño, gracias.

Alana, curiosa, preguntó: ¿Qué la trae por aquí, señora Olga?. Entonces, con una sonrisa, Olga le aseguró: No te preocupes, solo vine a saber cómo te ha ido. Noté que saliste muy temprano esta mañana. Alana, sintiéndose un poco aliviada, le dijo: Mire, le aseguro que estoy cuidando muy bien el departamento.

Olga continuó: Mira, te traje un poco de cena. Al escuchar esto, Alana se mostró muy agradecida: ¡Muchísimas gracias, señora Olga! Sí, efectivamente, salí muy temprano para buscar empleo, y he logrado conseguir uno. Comencé hoy mismo, por eso estoy llegando a esta hora.

Olga: Qué bueno, niña, me alegra mucho por ti.

Alana: Gracias, venga, entremos.

Olga: No, mi niña, será mejor que descanses. Mañana debes levantarte muy temprano nuevamente.

Alana: Así es, bueno, que tú también descanses.

Olga sonrió con amabilidad y se despidió. Alana, al llegar a su casa, se sentó a disfrutar de la cena que le había preparado Olga. Después de comer, tomó una ducha relajante y se acostó para descansar.

Así pasaron los días durante un mes, siguiendo la misma rutina. Un día, Alana se despertó y exclamó: ¡Hoy es viernes y me pagarán mi primer sueldo! Debo llegar temprano.

El señor se levantó, se duchó rápidamente y salió de casa. Justo a tiempo, alcanzó el autobús que casi se iba. Viajó durante aproximadamente una hora y media hasta llegar a la parada. Como todas las mañanas, su amiga Diana la esperaba con el desayuno preparado. Ambas se subieron al siguiente autobús que las llevaría a la empresa.

Mientras viajaban, Diana, llena de emoción, comentó: Hoy es nuestro primer día de cobro, amiga. Después del trabajo, iremos a ver el departamento para que te mudes de una vez y estés más cerca de mí. Alana sonrió y respondió: Así es, amiga.

Finalmente, llegaron a la empresa. Al acercarse a la puerta, Alana tropezó accidentalmente con un hombre alto y apuesto. Al ver que él la miró, ella se disculpó de inmediato, diciendo: Perdón, pero el hombre simplemente continuó su camino, sin detenerse.

Alana comentó con desdén: ¡Qué odioso! Diana, al escucharla, no pudo evitar reírse y preguntó, curiosa: ¿Quién será ese guapo?. Sin perder el tiempo, Alana sugirió: Entramos, y ambas tomaron el ascensor, cada una dirigiéndose a su respectivo piso una vez que llegaron a su destino.

Al llegar al piso donde trabaja Alana, notó que sus compañeros estaban reunidos. Se acercó a Silvia, una compañera, y le preguntó qué estaba ocurriendo. Silvia le explicó que Yuly los había convocado justo en ese momento. En ese instante, Yuly, con una voz clara y firme, saludó: Buenos días. ¿Podrían hacer silencio, o les cuesta tanto? Como muchos ya saben, no me gustan las interrupciones. Ante esto, todos los presentes se quedaron en completo silencio.

Yuly: Nuestro CEO ha llegado y se reunirá con los integrantes más nuevos del equipo para conocerlos. En esta ocasión, él seleccionará a una de ustedes para que lo acompañe a tres reuniones muy importantes. Esto se debe a que, lamentablemente, no podré estar presente, ya que debo viajar por motivos laborales. La persona que sea elegida deberá desempeñar su trabajo de manera impecable; de lo contrario, lamentablemente, podría perder su empleo.

Todos compartieron miradas entre sí, evidenciando la tensión en el ambiente.

Yuly continuó hablando: “A los 10 nuevos, por favor, diríjanse al décimo piso y vayan directamente a la sala de juntas.”

1
Mariadelosangeles Londoño
buena
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play