Bang Chan y Seungmin son estrellas del K-pop... y novios en secreto. Entre giras interminables y luces de escenario, su amor crece fuerte en los pocos momentos que tienen para sí mismos. Pero la fama no perdona secretos, y cuando el mundo empieza a cerrarles el paso, deberán decidir si su vínculo vale más que cualquier gloria. ¿Podrán mantener su armonía en medio del caos?
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la cancion de la paz
Regresaron a Corea con la grabación de la canción africana bajo el brazo y el corazón lleno de nuevas emociones. La agencia les informó que la campaña mundial por la paz se lanzaría en dos meses, y que su tema sería el himno oficial del evento. Además, les pidieron que organizaran una presentación global desde su casa del bosque, conectándose en directo con ciudades de todo el mundo.
Los siguientes días estuvieron dedicados a pulir la canción –que habían titulado "Tierra Única"– y a preparar la presentación. Invitaron a los músicos de Corea del Sur, Nueva Zelanda, Japón y Sudáfrica a participar en el evento en directo, conectándose por videollamada desde sus respectivos países.
—Queremos que sea un símbolo de unión real —explicó Chan en una reunión con la agencia—. Cada músico tocará desde su tierra, pero todos estaremos sincronizados como si estuviéramos en el mismo lugar.
Seungmin se encargó de coordinar las voces, trabajando con cada grupo de músicos para que las armonías encajaran a la perfección. Pasó horas en videollamadas, enseñando las partes en diferentes idiomas y asegurándose de que todos sintieran la emoción que la canción quería transmitir.
Un día, mientras estaban trabajando en los arreglos finales, recibieron una sorpresa –el Secretario General de las Naciones Unidas les envió un mensaje de agradecimiento, destacando que su música representaba exactamente el espíritu de unión que la campaña buscaba promover. También les invitó a presentar la canción en un evento especial en Nueva York después del lanzamiento global.
—No puedo creerlo —dijo Seungmin, leyendo el mensaje una y otra vez—. Nuestra música está llegando a lugares que nunca imaginamos.
Chan le abrazó por la cintura y sonrió:
—Porque venimos de un lugar de verdad. No estamos haciendo esto por fama o reconocimiento, sino porque creemos en lo que cantamos.
La semana anterior al lanzamiento, todos los preparativos estaban listos. Habían instalado cámaras y equipos de transmisión en su estudio del bosque, y cada grupo de músicos en el mundo tenía sus equipos listos para conectarse en tiempo real. La casa estaba decorada con banderas de todos los países que participaban, y habían plantado árboles en el jardín –uno de cada continente– como símbolo de la unión entre las tierras.
El día del lanzamiento, miles de personas se conectaron en línea desde todo el mundo. Fans, embajadas, escuelas y comunidades de todo tipo esperaban con emoción la presentación. Chan y Seungmin se sentaron en el centro del estudio, con sus instrumentos listos, mientras en las pantallas grandes veían a los músicos en Sudáfrica, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur listos para empezar.
—Estamos listos —dijo Thabo desde la pantalla, con su djembe en las manos—. Que la música una nuestros corazones.
La presentación comenzó con el ritmo del djembe africano, seguido por los tambores maoríes de Nueva Zelanda, los janggu coreanos y los taikos japoneses. Los sonidos se unieron en un pulso poderoso que resonaba en todos los rincones del mundo conectados en la transmisión.
Entonces, la voz de Seungmin se elevó, cantando las primeras líneas en coreano: "La tierra es una, nuestros corazones son uno solo...". Luego, las voces de los músicos sudafricanos cantaron en zulú, las de Nueva Zelanda en maorí y las de Japón en japonés, todas encontrando la armonía en el estribillo en inglés: "One earth, one heart, one song for all...".
Chan tocaba la guitarra mientras coordinaba los ritmos, mirando a Seungmin con amor y orgullo. En las pantallas, se veían imágenes de personas de diferentes países –niños jugando juntos, familias abrazándose, comunidades trabajando en conjunto– mientras la música sonaba como un himno de esperanza.
Durante la presentación, recibieron mensajes en tiempo real de todo el mundo –personas contando cómo la música las estaba emocionando, comunidades que se estaban reuniendo para ver la transmisión juntas, y hasta algunos líderes políticos que elogiaban el mensaje de unión.
Al final de la canción, hubo un silencio de unos segundos antes de que el chat en línea se llenara de mensajes de amor, emojis de corazones y palabras en todos los idiomas del mundo diciendo "gracias". Los músicos en cada país se abrazaban emocionados, mientras Chan y Seungmin se miraban con lágrimas en los ojos.
—Lo hicimos —susurró Seungmin, tomando la mano de Chan.
—Lo hicimos juntos —respondió él, besándolo suavemente.
Después de la transmisión, se conectaron con cada grupo de músicos para agradecerles. Thabo les dijo que en su comunidad, la canción ya se estaba cantando en las calles y en las escuelas, mientras los músicos japoneses les contaban que habían organizado un concierto en Tokio para tocarla en público.
Esa noche, se sentaron en el porche de su casa, mirando las estrellas y escuchando la grabación de la canción. Chan tomó su guitarra y empezó a tocar una versión acústica, mientras Seungmin cantaba las letras en todos los idiomas que habían aprendido.
—Esta canción no es nuestra solo —dijo Seungmin, cuando terminaron de tocar—. Es de todos los que creen en la unión, en la paz y en que el amor puede cambiar el mundo.
Chan asintió y le acarició el cabello:
—Y esa será nuestra misión desde ahora en adelante —dijo—. Usar nuestra música para unir a la gente, para construir puentes entre culturas y para demostrar que somos más iguales que diferentes.
Mientras la noche avanzaba y la música seguía resonando en el bosque, sabían que habían dado un paso importante en su camino –dejan de ser solo artistas para convertirse en embajadores del amor y la unión, llevando su mensaje a todos los rincones del mundo.