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Dulce Secreto

Dulce Secreto

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor a primera vista / Malentendidos / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Edad media
Popularitas:13.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Diodora vive en Hermich, un pueblo pobre y olvidado, donde a veces un pan al día es todo lo que hay para sobrevivir. Entre las artesanías que vende, guarda un secreto que nadie debe conocer; recuerda otra vida, con conocimientos imposibles para este mundo.

Un día, un comerciante le ofrece un saco de fertilizante. Pero lo que Diodora descubre es mucho más que eso; cacao, un tesoro desconocido capaz de cambiar el destino de su familia y abrir un futuro nuevo. Sin embargo, un solo error bastaría para que la acusen de bruja y la condenen al fuego.

Y mientras lucha por mantener su secreto, un hombre misterioso aparece dispuesto a protegerla... Siempre y cuando comparta con él lo que nunca nadie ha probado, el chocolate.

¿Hay un mundo donde no exita el chocolate?

Junto a Diodora, volverá a nacer el postre más aclamado de todos los tiempos.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

El amanecer llegó sin que Diodora se diera cuenta. El fuego, los gritos y la mirada de Valtor aún la perseguían incluso en sus sueños. El silencio del castillo era engañoso; demasiado quieto para un lugar que respira las condena de las brujas.

El aire olía a pino, a madera, a él.

Ese mismo aroma que la envolvía cuando la abrazaba, cuando su voz se deslizaba por su cuello con promesas suaves. Ahora ese olor era un castigo.

«Odiar es una tortura cuando se sigue queriendo»

— Hola.

El sobresalto fue inmediato. Diodora se incorporó con el corazón a mil.

— ¡Ah! —exclamó, viendo a una niña a su lado— ¿Daya?

— ¡Diora! —la pequeña intentó abrazarla, pero se detuvo al ver los vendajes— Te lastimaron mucho… Lo siento. Mi hermano Valerius no volverá a hacerlo, lo prometo.

Diodora le acarició la cabeza. Esa niña sigue siendo tan alegre como siempre.

— Dime, Daya… ¿Quién eres en realidad?

— ¿Yo? ¡Una princesa! —dijo, riendo con inocencia. Tenía apenas nueve años.

Diodora la miró con ternura, pero dentro de ella seguía la duda. Necesitaba respuestas. No podía enfrentarse a Valtor sin entender dónde estaba parada.

— ¿Tu hermano Valerius…?

— Es el rey. —Lo dijo como si fuera lo más natural del mundo.

El corazón de Diodora palpito más fuerte.

— ¿Y Valtor?

— Es el líder del Priorato. Bueno, el segundo príncipe también. Él manda a todos esos hombres de las túnicas ¡Incluyendo al Prior!

El estómago de Diodora se contrajo. Sintió cómo el aire se le escapaba del pecho. Valtor... El mismo que había jurado quererla era el mismo que lideraba la orden que intentó matarla.

Una náusea le subió por la garganta.

Daya notó su palidez y le tocó la frente.

— Estás fría…

— Daya… —susurró, y forzó una sonrisa— Perdón, princesa…

— No me llames así —replicó ella, cruzando los brazos— Quiero que me trates como siempre. Mi hermano decía que tú eras diferente. Que contigo se podía respirar. Por eso… Te quiere como a nadie.

Diodora tragó saliva. Las palabras de la niña eran dulces, pero le dolían.

— Yo… la verdad es que…

— ¡Valtor iba a buscarte! —la interrumpió con entusiasmo— Mira, dejó eso. —Señaló una maleta en la esquina de la habitación.

Los labios de Diodora se abrieron un poco por la sorpresa. Daya, sonriendo, empujó la maleta hasta la cama.

— Él trabajó duro para que el rey le diera libertad. Pero antes debía cumplir una última misión…

— ¿Una misión? —preguntó ella, en voz apenas audible.

— Sí. Si no lo hacía, sería traición. —La niña hizo una mueca, sin entender el peso de esa palabra.

Diodora comprendió. Aquella misión había sido su ejecución. Cuando Daya se fue, la habitación volvió al silencio. La maleta seguía allí, esperando a Diodora, dudó. Su mente decía que no, pero sus manos desataron las hebillas sin darse cuenta.

Dentro había ropa, y un montón de sobres cuidadosamente apilados; cartas. Fechadas con los días que siguieron a su separación.

El primer sobre tembló en sus dedos.

“Para Diodora…”

Mi querida Diodora.

Los primeros días sin ti fueron sofocantes. El aire mismo me estorbaba, porque comprendí que sin ti mi vida sería peor que antes. Conocí la felicidad a tu lado, y volver al vacío de mi alma es un golpe cruel.

Han pasado tres días desde que me alejé de ti… Y solo sé, que te extraño.

— Valtor.

La tinta estaba algo corrida. Como si hubiera llorado al escribirlo.

El segundo sobre llevaba fecha de un mes después.

Mi extrañada Diodora.

Con un nudo en el corazón, no me queda más que seguir luchando para romper las cadenas de mi familia, deseando verte como en nuestras citas secretas. Extraño esos momentos en los que te sonrojabas por cualquier cosa, incluso por pedirte un beso. Eres tan hermosa que no pienso en nadie más que en ti; tengo de memoria cada una de las pecas que adornan tus mejillas. Quiero verte, aunque sea en mis sueños

— Valtor.

El pecho de Diodora se apretó.

Las cartas ardían en sus manos o era el calor de su cuerpo que ansiaba tenerlo a él.

¿Por qué nunca las envió?

El tercer sobre tenía una fecha más lejana.

Mi soñada Diodora.

Si algún día te dijera quién soy… Lo más probable es que te alejarías de mi lado. Por eso intento ser alguien diferente, porque contigo descubrí que puedo ser lo que nunca fui, un hombre amado, sin temor. Sueño con tomarte de la mano en público, con caminar contigo sin escondernos, con besarte con la misma pasión con la que se besan dos amantes destinados. De ti quiero lo que un hombre busca cuando se enamora hasta el alma, ser tuyo para siempre, y escuchar que tú eres mía… Hasta que el cansancio nos venza, o hasta que el amor nos vuelva eternos.

— Valtor.

Diodora dejó caer la carta sobre la colcha. No sabía si llorar o gritar. El amor seguía allí, pero mezclado con rabia.

Cuando trajeron el desayuno, apenas probó un bocado. El verdadero hambre estaba en su pecho. Entre el perdón y la furia, en el deseo y la duda.

___________

En otra habitación, Valtor observaba el anillo en su mano. No lo había soltado desde que lo recuperó del Prior. El metal frío le recordaba el error que casi cometia.

«Diodora… Puedo soportar una espada en mi pecho pero, no que tu me mires así…”

Se levantó, respirando hondo. Quería verla y hablarle. Frente a su puerta ahora, dudó.

Luego, golpeó suavemente.

— Diodora… —susurró. El silencio va ganando territorio— Perdóname… —su voz se quebró— Nunca fue mi intención hacerte daño. Todo lo que pasó tiene explicación. Solo necesito que me escuches. No me condenes con tu silencio…

Sin respuesta.Valtor apoyó la frente en la puerta y se dejó caer de rodillas.

— Por favor… Respóndeme, si aún queda algo de lo que fuimos…

Una mano temblorosa tocó su hombro. Él se sobresaltó, subiendo su rostro, ni siquiera oyó la puerta chillar al abrirse. Diodora lo veía, un poco pálida.

— Valtor… No te arrodilles. No soy nadie para que un príncipe haga eso.

— ¡Lo eres todo para mí! —respondió sin pensar.

Diodora cerró los ojos. Por un instante, el corazón quiso rendirse, pero la mente la sostuvo.

— No digas eso.—susurró, temblando— No ahora, cuando has salvado a una bruja.

— Dio…

— No. —lo interrumpió— Lo más sensato es seguir así, alejados. Eres alguien importante aquí, y yo lo soy lejos de ti. Lo comprendí tarde, y con mucho dolor… Que no somos del mismo mundo.

El silencio entre ambos pesó más que una montaña. Valtor bajó la mirada; Diodora lo observó unos segundos más.

— Creí conocer a la gente de Dorkar. Muchos iban a Hermich a probar el chocolate. Aquí son diferentes, con las mujeres que acusan de brujería. Los problemas vendrán si no me voy antes. Mi familia me espera.

— ¡Espera! —Valtor tomó su mano, aún de rodillas, como si hiciera un juramento— Por lo menos déjame decirte quién soy. Solo yo, nadie más. No quiero que te vayas.

Diodora se mordió el labio. También deseaba quedarse con él, pero sabía que ya era difícil. Sin embargo, quería oír de sus labios la verdad completa.

— Está bien… —susurró— Pero no cambiará el hecho de que deba irme, Valtor.

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Nancy Cortes J
jajajajajaja y usted un glotón
Limaesfra🍾🥂🌟
adiós Elena...eres pesima perdedora..te arrastras x alguien que no te quiere...
Mónica Aulet
Despidamos a Elena
Mónica Aulet
Y ahora comienza la tortura del chocolate!!!
Laura Ojeda
bueno gran comienzo gracias autora 🥰
Limaesfra🍾🥂🌟
no tardes en actualizar xfa, la historia esta buenisima!!! Feliz.2026🌲🍾🥂
Limaesfra🍾🥂🌟
sera un 🐺😎
Limaesfra🍾🥂🌟
a Tabatha le encantará el popó🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣👀😎☕🍫
Henrry Romero
espero que no te desentiendas de esta historia porfa sube un maraton de capitulos gracias muchos exitos y bendiciones 👏👏👏en este nuevo año por iniciar 🥰
Olga L. Rozo
chocoholicos....😂😂🤭
Olga L. Rozo
es necesaria la separación???eso es muy doloroso 😥
Olga L. Rozo
maldito rey de mie.. tras que se quedo con el trono ahora quiere ser dueño de la vida
Olga L. Rozo
hablando se entiende la gente...lo que hay que hacer es sacar a Valeruis del camino...que parezca un accidente 😂😂😂😂
Olga L. Rozo
son unos desgraciados Valerius tiene que pagar....
Olga L. Rozo
es ahora o nunca....a correr se dijo....☠️☠️☠️
Olga L. Rozo
maldito rey ya sabía todo lo que está haciendo es vengándose
Olga L. Rozo
ay no y ahora como la va a encontrar? nooo😥😥😥
Olga L. Rozo
una promesa de amor.....sin importar el tiempo...
Olga L. Rozo
ahí si es colo la película...como agua para el chocolate 🤭🤭
Olga L. Rozo
no es una visión...es Valtor....siiii🥰
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