Desde el momento que lo ví me encantó, supe que él era el chico con el que quería experimentar todo eso que leía en libros sobre el amor y otras cosas, sus ojos hermosos y su sonrisa coqueta me volvieron loca desde el primer momento. Fue fácil para él tenerme entre sus brazos, lo ame y pensé que él me amaba también, Ja, que estúpida fuí, Me creí la muy madura y jugué con fuego y; obvio me quemé y entendí, que los chicos grandes, te rompen el corazón.
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Quiero estar contigo.
Amanda.
Sam estaciona el auto frente a mi casa, me sonríe.
— Hemos llegado.
— Sí, gracias. — quito el cinturón de seguridad y me inclino para darle un beso en los labios. — Nos vemos después.
— Por supuesto. Recuerda lo que hablamos, habla con tus padres. — asenti.
— Lo haré, te lo prometo. — asintió satisfecho y me dió un beso apasionado. — Que tengas dulces sueños, preciosa.
— Y tú igual.
Salgo del auto y batiendo mi mano me despido de él. Entro a la casa y escucho el auto andar, suspiro y camino hacia la sala, dónde encuentro a mi hermana viendo una película.
— Ya volviste.
— Sí.
— ¿Cómo la pasaste con Sandy? — me mira de manera inquisitiva y sé que sospecha algo.
— Bien, muy bien. — dije sonriendo muy tranquila.
— Claro. — solo asiente y vuelve la mirada a la televisión, suspire y subi a mi habitación.
Me tire en la cama y una sonrisa de tonta apareció en mis labios, tome mi celular y le escribí a Sandy.
Lo amo, cielos estoy enamorada de Sam.
No tardo diez segundos en responderme.
Sandy.
¿Que? ¿Como es eso posible?
¿Que paso? ¿Lo hicieron?
Sonrió y ruedo los ojos, dale con lo mismo, esa tonta, claro como ella se la pasa en esas con Luck.
Amanda.
¡No tonta!
Solo nos dimos unos besos muy ricos.
Pero si hablamos de ellos y me dijo que no había prisa.
Sandy.
¡Ay que lindo! 😍 ¿Y que más?
Amanda.
Dijo que quiere conocer a mis padres.
Sandy.
!oh! Entonces va en serio contigo.
Y más le vale ,porque si no lo capo.
Sonrió por su ocurrencia.
Sandy.
¿Entonces cuando le hablaras a tus padres?
Amanda
Mañana hablaré con mis padres.
Sandy.
Bueno, te deseo mucha suerte.
Amanda.
Gracias.
Continuamos chateando de otras cosas y sin darme cuenta me quedé dormida.
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A la mañana siguiente desperté a la hora habitual un domingo por la mañana, fui al baño y lave mi rostro y dientes, luego baje a la cocina donde se encontraba mamá lavando los trastes del desayuno.
— Buenos días. — salude y fui hacia la nevera.
— Buenos días hija, el desayuno está en el microondas. — me informo, le sonreí y saque de la nevera el tarro de la leche, tenía ganas de tomar un poco de leche con chocolate.
— Gracias mamá. — ella me sonrió, prepare mi chocolate y calenté el desayuno, me lo comí en silencio, pensando en que momento escoger para decirle a mis padres lo de Sam.
Después que termine subí a mi habitación, le di una buena limpieza y luego me puse a ver videos en internet .
A la hora del almuerzo mamá nos llamo a todos. Baje apresuradamente al comedor, era la primera en llegar, segundos después, Amalia y papá llegaron desde el patio de la casa.
— ¿Se lavaron las manos? — pregunto mamá mirándonos con reproche. Automáticamente los tres fuimos a la cocina e hicimos lo que mamá dijo.
— ¡ Cielos son como niños chiquitos! — se quejó. Papá, Amelia y yo sonreímos. — Bueno, tomen asiento y comamos. Le sirvió a cada uno y comenzamos a comer.
En ese momento pensé que debía de hablar, ya que estábamos todos. Pase un poco de comida por mi garganta y mi corazón comenzó a latir fuertemente.
— T.. tengo algo que decirles. — dije con voz temblorosa. — todos me miraron en forma curiosa. — Yo... Comencé a salir con alguien. — papá y mamá se miraron un poco sorprendidos, creo que no se esperaban eso, es que nunca había mostrado interés en alguien.
— ¿ Y hace cuánto? — preguntó papá.
— Cuatro días. — mi hermana sonrió.
— ¿Y es un chico de tu escuela? — indago mamá.
— No. — los tres fruncieron el entrecejo.
— ¿Entonces de dónde lo conoces? — Preguntó papá.
— Es primo de Sandy.
— No sabía que Sandy tenía primos. — comentó ahora mamá
— Sí, tiene uno.
— Ya veo, ¿Y a qué escuela va este? — indago esta vez papá.
Trague el bocado de comida que había llevado a mi boca y tome un poco de agua.
— Él no va a la escuela. — digo en voz baja. — De hecho él... Ya terminó la universidad.
Miro a mi familia con nerviosismo, papá y mamá se miran entre sí, Amalia detuvo el bocado de comida que iba a llevar a su boca y frunció el entrecejo.
— Eso es... Eso es... — mamá no sabía que decir.
— ¡Es inaudito! — exclamó papá. — De ninguna menera puedes salir con un chico tan mayor, ¿Cuántos años tiene?
— 24. — respondí con voz tenue.
— ¡Es incluso mayor que tu hermana! ¿Te has vuelto loca hija! — papá estaba molesto y ya hablaba en tono alto.
— Amor cálmate. — le pidió mamá, lo que hizo que este respirara profundamente.
— Sam es un buen chico, él incluso me insto a qué le contara a ustedes sobre nosotros.
— Lo entiendo hija, pero no está bien, él es muy grande para ti. — habla mamá.
— Pero mamá. — Trate de refutar, pero mamá levanto su mano.
— Pero nada hija, nadie nos puede asegurar que las intenciones de ese chico sean buenas, además, piensa bien las cosas, te lleva siete años más que tú, son siete años de experiencia, de mundo, tu ni siquiera había tenido novio antes. No cariño. Tu padre y yo no estamos de acuerdo con esto.
— Así es. — concordó papá. — Vas a terminar de ver a ese chico, ¿Me entiendes? — papá me miró con seriedad.
Baje la mirada mientras apretaba el tenedor en mi mano y lágrimas comenzaban a salir de mis ojos.
Tenía mucha rabia, ¿Por qué no me entendían? Sam no era malo, y a ninguno de los dos nos importaba nuestra diferencia de edad, mis padres estaban siendo muy injustos, lo estaban juzgando sin ni siquiera conocerlo.
— Amanda, ¿Entendiste? — levanté la mirada y ví a papá a los ojos, me miraba con seriedad y aunque quería decirle que no iba a aceptar aquello, no puede hacerlo.
— Sí, papá, entendí.
— Bien.
Se formó un silencio sepulcral, en el comedor, no se escuchaban ni los cubiertos, yo no pude seguir comiendo, mis lágrimas picaban en mis ojos, no pude aguantar mucho tiempo ahí, me levanté, estaba molesta así que no dije ni una palabra y subí a mi habitación, puse el seguro a la puerta y echándome en la cama deje que las lágrimas fluyeran.
Varios minutos después mi celular sonó, mire la pantalla y al ver que se trataba de Sam corrí al baño, limpie mis lágrimas y respondí.
— Hola. — salude tratando de que mi voz se oyera bien.
— Hola, preciosa, ¿Cómo estás?
— Bien.
— ¿Segura? La voz se te escucha rara, como si estuvieras llorando, ¿Paso algo malo? — el que si diera cuenta de que no estaba bien, fue algo que me enternecio y porque, no, me enamoro aún más.
— Le conté a mis padres lo nuestro y se molestaron, papá me prohibió salir contigo y ordenó que acabará con nuestra relación.
El suspiro.
— Ya veo, tenía la sospecha de que eso pasaría.
— ¿En serio?
— Sí.
— ¿Y que vamos a hacer?
— ¿Qué quieres hacer tú preciosa?
— Yo ¿No entiendo?
— Bueno, yo no puedo hacer nada, tus padres ya me sentenciaron sin ni siquiera conocerme, la cuestión ahora es, ¿Vas a hacer lo que ordenaron?
Parpadeo varias veces y empiezo e qué responderle.
¿Quiero terminar con él? No.
Pero entonces estaría desobedeciendo a mis padres, si sigo con Sam nuestra relación sería clandestina, un secreto, ¿Estoy dispuesta a engañar a mis padres de esa manera? No quiero hacerlo, pero tampoco quiero alejarme de Sam, lo amo.
— Entonces, ¿Qué decides?
— .No quiero desobedecer a mis padres. — comento en voz baja. — Pero tampoco quiero alejarme de tí, eres muy especial para mí, yo... Yo...
Quería decirte te amo, pero no lo hice, temí que eso lo alejara o algo así, después de todo yo no sabía lo que el sentía por mi.
— Yo quiero estar contigo.— termine de decir.
— ¿Eso quiere decir que estás dispuesta a ir en contra de tus padres?
Mordí mi labio inferior, sentí mi corazón golpear en el pecho fuertemente.
— S.. Sí.
Seguiré al pendiente, gracias!