Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
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El plan
Punto de vista de Selina:
El dolor llegó sin aviso. Una punzada en el pecho.
Aguda y Profunda.
Me doblé ligeramente, llevando una mano a mi corazón mientras el aire parecía desaparecer de mis pulmones.
—Selina… —la voz de Fernando sonó lejana.
Intenté responder… pero no pude. Era como si algo dentro de mí estuviera cambiando.
Moviéndose. Despertando. Cerré los ojos con fuerza. Respira, me decia. Pero no funcionaba.
El dolor no disminuía, aumentaba.
—Estoy… bien —mentí, obligándome a incorporarme.
Fernando no me creyó. Lo vi en su expresión.
—No, no lo estás_ respondió
Apreté los dientes.
—Solo… necesito un momento.
Di un paso hacia atrás. Luego otro.
Hasta que me alejé lo suficiente. Hasta que pude estar sola. O al menos… eso creía. Porque no lo estaba. Nunca lo estaba. El vínculo… estaba ahí.
Más fuerte que antes.
Más presente.
Más… imposible de ignorar.
—No… —susurré.
Mi respiración se volvió irregular.
Aún me faltan dos días. En solo dos días. Y todo cambiaría.
Punto de vista de Bruno
Me detuve en seco. El golpe fue directo. Dolor. No mío. Pero lo sentí como si lo fuera.
—¡Bruno! —escuché a Leticia.
No respondí. Mi pecho ardía.
Mi respiración se desordenó.
—Es ella… —murmuré.
Leticia se tensó.
—¿Selina?_ preguntó
Asentí apenas.
—Algo no está bien_ dije inquieto
Cerré los ojos. Intenté enfocarme. Pero no era claro. Solo… intensidad. Dolor. Cambio.
—Faltan dos días… —susurré.
Y eso lo hacía peor.
—Tenemos que ir por ella —dijo Leticia.
Negué de inmediato.
—No.
—¡Bruno!
La miré.
—Nos están esperando.
El silencio cayó.
—¿Qué quieres decir?
Exhalé lentamente.
—Esto no es coincidencia.
—¿Qué cosa?
—Que justo ahora… —apreté la mandíbula— mi padre no quiera ceder el puesto.
Leticia frunció el ceño.
—¿Y eso qué tiene que ver?_ preguntó confundida
—Todo_ dije
—Hablé con él —continué—. Quiere mantener el control.
—Eso ya lo sabíamos.
—No así_ agregué
La miré fijo.
—No es solo poder.
El silencio se tensó.
—Es estrategia.
—Bruno…_ sus ojos parecían grandes
—Y no es el único.
Leticia dudó.
—¿Qué quieres decir?_ decía preocupada
—El alfa de Yellow Moon tampoco está cediendo.
Su expresión cambió.
—¿Esteban?_ preguntó
Asentí.
—Su heredero ya debería haber tomado el lugar.
—Entonces…
—Entonces esto es más grande que nosotros.
El aire se volvió pesado.
—¿Selina? —preguntó en voz baja.
Apreté los puños.
—La quieren a ella_ dije
—¿Para qué?_ me preguntó Leti
Solté una risa sin humor.
—Para controlarla. Y quizás muchas que eso_ agregué
Punto de Vista de Selina:
El dolor disminuyó lentamente. Pero no desapareció, seguía ahí. Latente. Recordándome.
Respiré hondo. Intentando estabilizarme.
Pero ya no podía ignorarlo. Ni a eso… ni a lo otro.
Las palabras de mi tío. Las mentiras. La verdad.
Apreté la carta con fuerza.
—Tengo que volver… —murmuré.
—No —respondió Fernando.
Lo miré.
No lo había escuchado acercarse.
—No puedes hacerlo sola_ dijo
Fruncí el ceño.
—No estoy sola.
—Sí lo estás —replicó—. Contra ellos, lo estás.
Apreté los dientes.
—No voy a quedarme aquí mientras ellos…
—¿Mientras qué? —interrumpió—. ¿Mientras siguen haciendo lo que ya hicieron?
El silencio cayó.
—No puedes enfrentarlos sin un plan —añadió.
—Tengo uno.
Fernando alzó una ceja.
—Improvisar no es un plan_ agregó
Rodé los ojos.
—No voy a improvisar_ respondí de mala gana
—Entonces dime —insistió—. ¿Qué vas a hacer?
Lo miré fijo.
—Volver_ espete impaciente
—Eso no es un plan.
—Es el primer paso_ dije firme
El silencio se volvió más denso.
—Selina… —su voz bajó—. Si tienes razón en lo que sospechas…
—La tengo_ espete
—Entonces no solo estás en peligro_ decía él
Lo miré.
—Eres el objetivo_ mencionó él
No respondí. Porque lo sabía. Siempre lo supe:
—No voy a esconderme —dije finalmente.
Fernando suspiró.
—Entonces al menos… no vayas sola.
Lo observé en silencio.
—No voy a detenerte —añadió—. Pero tampoco voy a dejar que te suicides_ dijo
Una pequeña sonrisa apareció en mis labios.
—Eso sonó peor de lo que crees.
—Lo digo en serio.
El silencio se suavizó apenas.
—Voy contigo —concluyó.
Lo miré. Evaluándolo.
—No tienes por qué hacerlo.
Fernando negó.
—Sí lo tengo.
—¿Por qué?
Dudó un segundo.
—Porque esto también es mi familia.
El aire se volvió más liviano. Solo un poco.
—Y porque alguien tiene que evitar que hagas una estupidez —añadió.
Solté una pequeña risa.
—Eso es discutible.
—No tanto.
El silencio cayó otra vez. Pero esta vez... no fue incómodo.
—Dos días… —murmuré.
Fernando me miró.
—¿Qué pasa en dos días?
No respondí de inmediato.
—Todo_ anuncié
Pero me asegúrare de averiguar la verdad.
Punto de Vista de Bruno
El vínculo volvió a tensarse.Más fuerte. Más claro.
Me llevé una mano al pecho.
—No estás bien… —murmuré.
Leticia me observaba en silencio.
—Se está acercando.
—¿Qué cosa?
La miré.
—El momento.
El aire se volvió pesado.
—Y cuando llegue… _apreté la mandíbula
no voy a dejar que la enfrente sola_ murmuré
Estaba decidido a qué no la usarían. Presentía que algo se avecinaba, no solo la transformación completa de mi mate sino la revelación de una verdad tan dolorosa como lo que estaba experimentando Pecas.
Leticia solo podía observar con nerviosismo mi estado actual.
—Debes arreglar las cosas con Issac Leti, por lo menos castigarlo por ser tan desleal_ le dije pensando en ella, y que debería estar con su compañero.
—Aún estoy dolida por engañarme. Cuando le pregunté si sentía algo por Selina. Me mintió en la cara_ respondió
No sé si podré perdonarlo_ espeto
— Recuerdo bien, que ha venido a rogarte tu perdón. ¿Esas flores y chocolates se deben a eso?_ pregunté cambiando el tema principal
— Así es. Pero no me interesa saber de él. Tengo asuntos más importantes que pensar, estoy preocupada por las cosas que mencionas y en tu futuro con Selina_ aventuró a decir retomando la conversación
No podía apartarla de pensar o preocuparse por Selina, y la verdad es que yo tampoco podía hacerlo. El aire se sentía tibio y eso me hizo presagiar que algo pasaría...
< Extraño a mi compañera_ susurró mi lobo como si fuera un gatito
— La pretegeremos Thor_ le respondí para calmar sus ansias
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol