La noche en que debe morir, Angela descubrirá que en brazos de la muerte se puede aprender a vivir.
NovelToon tiene autorización de Eliana Mendez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¿Quieres protegerme?
Pov Ángela.
El día transcurrió y son las cinco de la tarde. Después de pensarlo y reflexionar sobre lo sucedido esta mañana, decidí tratar de acercarme más a Camilo, tal vez es eso lo que me hace falta para que volvamos a ser los mismos, ¿y por qué no empezar ahora?
Le marco varias veces, pero no obtengo respuesta, cuando voy a desistir, la llamada es abierta.
— Hola. — Soy la primera en hablar, ya que no obtengo respuesta al otro lado de la línea. — Aló... Camilo, ¿me escuchas?
— Sí, aquí estoy... ¿Necesitas algo? — Su voz suena apagada.
— Necesito de vuelta lo que somos, lo que solíamos ser.
— ¿Y como se supone que eso va a pasar? ¿Huyendo de mí? ¿En realidad escuchas lo que dices?
— ¿Estás ebrio?
— ¿Tú que crees? ¿Sabes qué? Estoy cansado, si de verdad me amas vuelve... cásate conmigo esta misma semana... voy a perdonarte... haré de cuenta que no te has ido y tirado lo que "somos o solíamos ser" como lo has dicho, al olvido... Te voy a perdonar.
— Lo siento, pero no necesito tu perdón, esta llamada ha sido un error.
— Angela, no cuelgues, mejor dime donde y con quien estás. Dime que sigo siendo el único amor en tu vida.
— Perdóname... será mejor que sigas tu vida sin mí. — Mi intención al hacer esta llamada era acercarme a él, pero su actitud solo me confirma que cada vez estamos más lejos de recuperar nuestra relación, ya no somos los mismos.
— No, no te atrevas siquiera a insinuar que vas a romper conmigo, yo he estado contigo desde que éramos únicamente unos niños, tenemos planes a futuro, aceptaste ser mi esposa. No voy a permitir que me arrojes como si fuese alguien desechable.
— Lo sé, pero los dos necesitamos tiempo y espacio. — No puedo evitar llorar al igual que él lo hace al otro lado de la línea, no es fácil desprenderte de alguien a quien has amado por tantos años; quien con cariño limpio tus heridas, te defendió de los bravucones, ha cuidado tu gripe y te ha alentado a seguir cuando te has sentido derrotada.
— ¿Estás segura de lo que estás diciendo?
— Lo estoy, solo te pido tiempo, para pensar si en realidad es lo que queremos.
— Como quieras, aquí te voy a estar esperando; sé que vas a volver a mí. Solamente asegúrate de no dejar entrar a nadie más a tu vida, puedo no ser tan bueno y comprensivo como crees. — Con estas palabras es él quién concluye la llamada y yo no dejo de repetirme que es lo correcto.
Llegada la noche, visito a Mariana y aunque de forma renuente, acepta mi decisión de quedarme en el hotel, acordamos que el fin de semana saldremos a bailar junto a otras amigas que ya se enteraron de mi presencia en el país.
Al llegar a mi habitación, paso la tarjeta para abrir la puerta, pero una mano me lo impide, no necesito girar para saber de quién se trata.
— Te pedí que te alejes de mí.
— Tu piel erizada ante mi contacto súplica lo contrario.
— ¿Ahora debo creer que lees sobre mi piel? ¿Por qué mejor no lees mis labios? — Me giro para encararlo y decirle un par de verdades, realmente me resulta molesto que alguien a quien acabo de conocer tenga gran influencia sobre mí. — No quiero...
— Será un placer. — Interrumpe mis palabras y se apodera de mis labios con los suyos en un beso ardiente, intento empujarlo con mis manos, pero es inútil, toma mis manos entre las suyas y las coloca por encima de mi cabeza, su anatomía se cierne sobre la mía, su cuerpo tiene tantos músculos palpables que parece que tiene más de la cuenta, pero la verdad es que todo en él es perfecto, su lengua es maestra en el arte de seducir, eso lo deja muy en claro. Con sus manos hace que las palmas de las mías queden abiertas y recostadas a la puerta, hace algo que yo no me he atrevido a hacer, sacar el anillo de compromiso que adorna mi dedo. Cuando hace esto, lejos de molestarme es como si me liberase de un gran peso que no sabía que estaba cargando. No deja de besarme, pero algo extraño sucede, vuelve a colocar el anillo en mi dedo, su accionar me deja confundida, se separa de mí, pero sus ojos no apartan la mirada de los míos. — No te lo quites, pase lo que pase no lo hagas, promete que no lo harás. — No entiendo sus palabras hasta que observo el anillo en mi dedo, ha sido remplazado y ahora tengo uno de plata envejecida, o eso creo tiene una piedra preciosa de color morada que jamás había visto, sé mucho de piedras, pero esta es desconocida para mí, pero debe ser muy valiosa, su color y la forma en que cautiva dan fe de ello, además está rodeada por incrustaciones de diamantes negros que la hacen lucir mística, eso le da un mayor encanto.
— No puedo, no puedo recibir un obsequio así, debe ser muy costoso, además...
— ¿Qué? ¿aún insistes en llevar esto? — Su mirada se torna sombría mientras me muestra el anillo de compromiso. No sé porqué permito que me hable con tanta propiedad cuando apenas y lo conozco, pero siento que estoy en deuda o que le debo lealtad, incluso más que a Camilo.
— No se trata de eso. — Tiendo la mano para que me lo entregue. — lo correcto es que si determino que mi relación definitivamente no va a seguir, entonces debo devolver el anillo. — Mikha'el, me lo devuelve y yo lo guardo en mi cartera.
— Dame tu palabra, necesito que me asegures que pase lo que pase no dejaras de usarlo, nunca.
— Prometo solo quitármelo en la ducha. — Le digo sonriendo.
— No es un juego, bajo ninguna circunstancia debes hacerlo.
— ¿Por qué? — Pregunto ante su insistencia.
— Es un anillo de protección, cuando yo no pueda estar cerca él te cuidará por mí. — Nunca he sido supersticiosa, pero ante su insistencia, termino por prometerlo.
— ¿Quieres protegerme?
— Quiero mucho más que eso, lo quiero todo de ti.
desgraciadamente mis padres siempre me hicieron ver y sentir que yo solo fui la causante de su casamiento.ya que aunque soy la única hija mujer jamás me brindaron amor o cariño.. a mis hermanos varones si..
y es el caso que ahora a mis 36 años y ellos ya separados, mi madre me dijo que para ella yo estoy muerta... y mi papá por su parte cambio el número y desapareció, me dió vuelta la cara cuando más lo necesite... en fin...me siento abortada a mis 36 años