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El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

El Precio De Las Oportunidades: Ecos Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Romance de oficina / CEO
Popularitas:454
Nilai: 5
nombre de autor: SakuDiHina

Aurelia creía haber dejado atrás los secretos de su pasado.

Hasta que vuelve a encontrarse con Franco.

Lo que nace entre ellos los lleva a descubrir documentos ocultos, acusaciones manipuladas y una verdad que alguien lleva años intentando enterrar.

Una nueva pista los obliga a regresar al lugar donde todo comenzó.

Y allí comprenden que nada era como les contaron.

Ahora Aurelia y Franco deberán descubrir quién manipuló los acontecimientos que cambiaron sus vidas y cuánto están dispuestos a arriesgar para conocer la verdad.

Porque amar puede ser una elección.
Perdonar, otra.
Pero descubrir la verdad...
puede tener un precio demasiado alto.

NovelToon tiene autorización de SakuDiHina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 — El precio de una acusación

El consejo de FranLia exigió una explicación formal. Las pérdidas eran limitadas, pero la filtración había dañado la confianza de algunos clientes y puesto en duda los controles internos.

La explicación formal no significaba que el consejo hubiera declarado culpable a Aurelia. Se le pedía responder por el hecho de que la información había pasado por su área y explicar qué controles existían allí. La diferencia era importante: la responsabilidad de esclarecer el fallo no equivalía a atribuirle a ella la filtración.

Aurelia pidió hablar antes de que comenzaran las acusaciones.

—No quiero una disculpa pública —dijo—. Quiero que averigüemos cómo salió la información y quién pudo acceder a ella.

Uno de los directivos respondió:

—La revisión ya está en marcha.

—Entonces debe incluir los registros completos, no solo los que señalan a mi área.

Franco intervino.

—Estoy de acuerdo.

Ana apareció antes de que terminara la reunión.

—¿Y también van a investigar a las personas que han causado este problema desde que llegaron?

Aurelia la miró.

—Si tienes información, entrégala.

—Solo digo que desde que tú apareciste todo se volvió complicado.

Víctor permaneció junto a ella.

—Ana está sufriendo.

Aurelia sintió el peso de la frase, pero respondió sin elevar la voz.

—Yo también.

Nadie contestó.

Cuando Ana salió, Franco cerró la puerta.

—No tienes que cargar con esto.

—No lo hago por ellos. Lo hago porque no quiero responder al daño con más daño.

Esa tarde llegó el primer resultado de la auditoría. Un archivo de Aurelia había sido consultado desde un equipo vinculado indirectamente con una persona cercana a Ana.

Franco tomó el informe.

—Voy a pedir que la citen.

—No todavía.

—Tenemos un indicio.

—Precisamente. Un indicio no es una prueba definitiva.

Franco respiró hondo.

—¿Cuánto más necesitas?

—Lo suficiente para que, cuando hablemos, nadie pueda decir que esto se construyó sobre una sospecha.

Walter entró con una carpeta nueva.

—Encontré otra coincidencia.

Aurelia la abrió.

El equipo consultado había accedido también a un registro histórico relacionado con una sociedad intermediaria.

—Esto ya no parece una casualidad —dijo Walter.

Aurelia negó con la cabeza.

—Parece una ruta. Todavía no sabemos adónde conduce.

Franco miró a los tres.

—Entonces sigamos la ruta.

Aurelia cerró la carpeta.

La auditoría de seguridad reveló que el archivo consultado desde el equipo vinculado a una persona cercana a Ana había sido abierto dos veces antes de la filtración.

Aurelia leyó el informe.

—¿Quién tuvo acceso en la primera fecha?

Walter señaló una lista.

—Tres usuarios autorizados y un acceso temporal.

—¿Acceso temporal de quién?

—Eso es lo que estoy intentando identificar.

Franco se inclinó sobre la pantalla.

—No filtremos ese nombre hasta verificarlo.

El consejo comenzó a presionar para recibir respuestas, pero Aurelia insistió en que la investigación debía conservar su independencia.

—Si damos un nombre equivocado ahora, tendremos dos problemas en lugar de uno.

Uno de los directivos objetó:

—El mercado no espera.

Aurelia respondió:

—Precisamente por eso debemos ser precisos.

Más tarde, Víctor encontró a Ana llorando en una sala vacía.

—¿Qué pasó?

—Nada.

—No parece nada.

Ana respiró profundamente.

—Tengo miedo de que todo se salga de control.

Víctor quiso abrazarla, pero esta vez preguntó:

—¿De qué parte tienes miedo?

Ana no contestó.

La falta de respuesta se quedó con él.

Al final de la jornada, Walter encontró una coincidencia entre el acceso temporal y una antigua sociedad intermediaria.

—La persona que entró al archivo conocía el sistema —dijo.

Aurelia miró el registro.

—Entonces no debemos buscar solo quién quería perjudicarnos. Debemos buscar quién sabía cómo hacerlo.

El consejo pidió que Aurelia explicara cómo pensaba proteger la empresa mientras continuaba la investigación.

—Con trazabilidad —respondió ella—. Cada acceso tendrá registro y cada copia conservará su versión original.

Un consejero preguntó:

—¿Y si el problema está dentro de la dirección?

Aurelia no miró a Franco.

—Entonces los controles deben aplicarse también a la dirección.

Franco asintió.

—Esa será la regla.

La medida incomodó a algunos directivos porque reducía la posibilidad de resolver incidentes mediante decisiones informales.

Para Aurelia era precisamente lo que necesitaban.

La presión del consejo no desapareció después de la primera reunión. Un consejero llamó a Aurelia antes de que abandonara el edificio.

—Quiero que entienda que no todos dudamos de usted.

—Lo sé.

—Pero en una empresa de este tamaño una filtración puede afectar más que una reputación.

Aurelia asintió.

—Precisamente por eso quiero encontrar el origen y no solo cerrar el expediente.

El hombre pareció satisfecho.

—Entonces seguiremos su propuesta.

Aurelia salió de la sala sabiendo que la confianza que había ganado dependía ahora de la forma en que manejara el conflicto.

—Pero sin saltarnos los pasos.

La auditoría dejó de ser una defensa del nombre de Aurelia. Empezó a convertirse en una investigación sobre la forma en que alguien había conseguido utilizar la estructura de FranLia para mover información.

Al salir del consejo, Aurelia recibió un correo con la confirmación de que la auditoría tendría acceso a los registros completos.

Franco la alcanzó en el pasillo.

—Lo conseguiste.

—Lo conseguimos.

—No quiero que cargues con todo.

—Entonces ayúdame a repartirlo.

Franco asintió.

Esa conversación definió una nueva forma de trabajar: cada decisión importante tendría respaldo y cada sospecha tendría que sostenerse con evidencia. También hizo que ambos pasaran más tiempo juntos, aunque todavía intentaban mantener una distancia que empezaba a resultar cada vez menos natural.

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Betty Manzur
asta aquí llegó no le veo nada interesante todo es Ana y Ana y quien es ana
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