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El Mar De Tus Ojos.

El Mar De Tus Ojos.

Status: En proceso
Genre:Romance / Grandes Curvas / Mafia
Popularitas:53.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Sus ojos eran azules como el mar. Y Noah Lobo quedó atrapado desde el primer instante en que la vió.

Noah tiene poder, domina parte de la mafia italiana y rusa, y nada se le resiste. Pero ella es Eliza Romano: una mujer curvilínea, de belleza deslumbrante, esposa de otro hombre. Lo que nadie sabe es que ese apellido es una cadena. Que ella fue arrancada de su tierra, raptada a los dieciocho y obligada a casarse. Y que cada día finge ser feliz para proteger a su pequeña hija.

Cuando la niña le confiesa que su padre maltrata a su madre, Noah decide que ya basta. Luca Romano tiene una reputación… pero Noah tiene a la familia más temida de Europa. Y esta vez no se trata de negocios.

Ella no es de nadie. No cuando él está dispuesto a quemar el mundo entero por tenerla.



NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¡NOAH!

Eliza 🩵

La puerta se abre despacio. No hace ruido, pero lo sé. Siento que algo cambia en la habitación. Una sombra se recorta en el marco, oscura y pesada, y mi corazón empieza a latir desesperado, golpeándome las costillas como si quisiera salirse. Me incorporo de un salto, sudando frío, y mis pies tocan el suelo sin pensarlo. Tengo que huir. Tengo que correr. Pero él ya está ahí.

Se acerca rápido, silencioso, y me acorrala contra la pared. Su mano me rodea el cuello con fuerza, apretando justo lo suficiente para que me falte el aire, para que sepa que soy suya. Grito, pero no sale voz. Solo un susurro ahogado. Lo rasguño con las uñas, le araño la cara, el pecho, todo lo que alcanzo. No me importa nada. Solo quiero que me suelte. Él se inclina y lame mi mejilla, lento, asqueroso, y el asco me recorre entera. Me da pavor. No quiero que me toque.

—Cállate —me susurra, su voz rasposa y cruel—. Ahora nos vamos de vuelta a casa. Y como castigo… la niña se va a un internado, lejos, donde no la vuelvas a ver. Y a ti te encierro en el sótano. Te voy a encadenar y te voy a hacer mía una y otra vez.

Niego con la cabeza, desesperada. Lloro, pataleo, forcejeo con todas mis fuerzas. Quiero correr hacia la cama de Marisol, quiero protegerla, quiero que Noah llegue.

—¡Noah! —su nombre resuena en mi mente una y otra vez, como un rezo, como un grito desesperado—. Noah, Noah, Noah…

Intento gritarlo, pero mi garganta no responde. Y entonces lo veo: otra sombra se acerca a la cama de mi hija, unas manos la toman en brazos para llevársela, y Marisol despierta llorando mi nombre.

Algo se rompe dentro de mí. Me libero con un empujón desesperado, lo muerdo en la mano con toda mi fuerza, y suelta un grito de rabia. Corro hacia ella, pero él me alcanza de un tirón del cabello y me estrella contra la pared. Me duele todo el cuerpo, me mareo, y el mundo se me va a negro. Pero entonces, con la última fuerza que me queda, abro la boca y grito con todo lo que tengo:

—¡NOAH!

De repente, la puerta se abre de golpe y él entra, grande, fuerte, con mucha furia en los ojos, y todo se desvanece de golpe.

Me despierto sobresaltada, sentada en la cama, el pecho subiendo y bajando a mil por hora, empapada en sudor, temblando de pies a cabeza. Y él está ahí. De verdad. Noah está sentado a mi lado, me sostiene por los hombros con suavidad, sus manos grandes y cálidas, no con fuerza, no con maldad. Me mira con preocupación, no con rabia.

—Eliza… Eliza, respira —me dice suavemente, su voz firme y tranquila—. Estás a salvo. Solo fue una pesadilla. Nada más. Estás aquí, conmigo. En Florencia. Nadie te va a hacer daño.

Parpadeo, y la habitación se aclara. No hay sombras. No hay Luca. Solo Noah, con la camisa desabrochada y el cabello algo revuelto, como si hubiera venido corriendo al oírme gritar. Lo miro sin poder dejar de temblar.

—Él estaba aquí… —susurro, y la voz me tiembla—. Luca… quería llevársela. A Marisol. Quería encerrarme… yo… no podía gritar…

—Ya pasó —me dice, y me acerca un vaso de agua—. Toma. Bebe despacio. Fue solo un sueño. Él no puede venir. No puede acercarse. Te lo prometí, ¿recuerdas? Y yo cumplo mis promesas.

Bebo un poco del agua fría y me calma un poco el pecho. Él no aparta la vista de mí. Saca el celular y me lo muestra. En la pantalla hay una foto: Luca, acostado en una cama de hospital, está vendado, amoratada, los ojos hinchados, ambas manos entablilladas. Se ve roto. Destruido.

—¿Tú… tú le hiciste eso? —pregunto, mirándolo a él con los ojos muy abiertos.

Asiente despacio, sin apartarme la vista.

—Se lo merecía. Y cada persona que te hizo daño, de la forma que sea, va a pagar. Nadie te lastima y queda impune. Nadie.

Las lágrimas se me acumulan en los ojos y me acerco a él, abrazándolo con fuerza, escondiendo el rostro en su pecho. Me rodea con sus brazos de inmediato, fuerte y seguro, y me acaricia el cabello y la espalda con movimientos lentos y tranquilizadores.

—Tengo miedo —confieso entre un sollozo ahogado—. Tengo miedo de que vuelva. De que todo sea un sueño y despierte ahí otra vez. Pero también… quiero sanar. Quiero dejar de sentir esto en el pecho. Quiero olvidar. Quiero ser feliz. Quiero que Marisol sea feliz.

—Y lo serán —me dice con voz firme, y siento que cada palabra es verdad—. No tienes que olvidar de golpe. No tienes que hacerlo sola. Yo estaré aquí. Cada noche que te despiertes asustada, cada momento que sientas que el miedo te gana… yo estaré aquí. Seré tu escudo. Tu fortaleza. Y mañana iremos a un lugar especial. Es una fundación de mi cuñada, la esposa de mi hermano. Ayudan a mujeres que han pasado por lo mismo. Tienen los mejores psicólogos, especialistas en trauma. Para ti. Y para Marisol también. Ella también necesita sanar. No tiene que cargar con esto sola.

Levanto la vista y lo miro, asombrada. Nadie nunca pensó en ella. Nadie nunca pensó en que mi niña también sufrió.

—Gracias —susurro, y esta vez las lágrimas no son de miedo—. Noah, no sé cómo agradecerte tanto… haces tanto por nosotras y… no sé qué esperas a cambio.

Me acaricia la mejilla con suavidad, sin asco, sin prisa.

—No quiero nada a cambio, Eliza. Solo verte bien. Verte libre. Verte sonreír de verdad. Eso es suficiente para mí.

Miro el reloj de la pared: son las cuatro de la mañana. La habitación está en penumbra, tranquila, segura.

—Voy a ir con Marisol —le digo suavemente—. Quiero dormir a su lado un rato más.

—Te acompaño —responde, y se levanta conmigo.

Caminamos despacio hasta la habitación contigua. La puerta se abre sin ruido y Marisol duerme profundamente, abrazada a su muñeca, tranquila y lejos de todo mal. Me acerco a su cama, me siento al borde y la cubro bien. Noah me mira desde la puerta, con una ternura que me desarma.

—Descansa, Eliza. Aquí estás a salvo. Si necesitas algo, cualquier cosa. No dudes en llamarme.

—Gracias, Noah —le digo en voz baja.

Asiente y se retira, cerrando la puerta suavemente tras de sí. Me acuesto junto a mi hija, rodeándola con un brazo, sintiendo su calor, su respiración tranquila. Y ahí me quedo, mirándola, con el pecho aún agitado pero ya no tan desesperado.

Siento una gratitud inmensa por todo lo que él está haciendo por nosotras. Pero también hay un miedo pequeño, escondido en el fondo de mi pecho. Noah es bueno, sí. Pero nadie da tanto sin esperar nada. Y yo… yo he sufrido tanto que no creo merecer tanta bondad. Me pregunto si un día querrá cobrar todo esto. Y si cuando lo haga, yo tendré con qué pagarlo.

Pero luego miro a mi hija, a mi pequeña, que duerme sin miedo por primera vez en años, y me prometo a mí misma que voy a intentarlo. Que voy a dejar de temer. Que voy a sanar, a ser fuerte, a luchar. Que voy a darle todo lo que nunca tuve: libertad, amor, seguridad, una vida sin sombras. Que seremos felices. Cueste lo que cueste.

 

1
Yulianni Casanova
me encanta tu novela más capítulos
Olga Lopez (Olgui)
siguiente capítulos 22
Rafaela Fernandez
Gracias Rositha 🌹!!
Hermosos capítulos donde tantas mujeres lo recibe como su familia ya no se va sentir sola.
Y ya esta cerca de encuentro 🔥🔥🔥 con Naoh, ya lo dos sienten esa química
Rafaela Fernandez
Esa Tia es un cabo suelto.
Rafaela Fernandez
hermoso encuentro, ahora ya no se va a sentir sola.
Que emoción todas juntas¡
Rafaela Fernandez
hasta Marisol ya se dio cuenta.
Rafaela Fernandez
conquistalo, como tú sabe hacer.
Edith Villamizar
Una gran familia y le dan la bienvenida a Eliza y a Marisol 🥰
Edith Villamizar
Es que Marisol no tiene miedo a entregar su corazón a ésa gran familia 🥰
Edith Villamizar
Aurora ya puso su ojos en una futura modelo 😊
Edith Villamizar
Levántate y compruebas tú misma y después me cuentas que yo también quiero saber 🤭
Edith Villamizar
sería bueno que también enseñen a Marisol a defenderse porque siempre utilizan a los niños para hacer daño
Miryen Zoraida Arias Castrillo
hay no de masiado lindo este capitulo ♥️
Dency Perez Estevez
miraaaaaaa marisol me harás entrar en la novela muchacha 🤣🤣🤣🤣🤣 tu buscando brecha para dos tontos a tu alrededor🤣🤣
Dency Perez Estevez
si ahora toca su puerta y pregúntale, pitaste?
Dency Perez Estevez
asi mismo de calurosa juntas acaban con el planeta pero sin buenas jejeje. ava era igual que tu pero mando todos sus traumas a volar y decidió vivir espero por ti 🥰🥰
Renata R.
... Necesitaran un mansión Grande...para las mascotas y niños que seguramente tendrán, serán una gran y grande familia....🫠🫠🫠♥️♥️♥️🫠♥️
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No le gusta, le encanta 😈🤭🤭
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Uuuyyy señal que vamos sanando muy bien, ya empezó a sentir cositas 🫣😈 💦
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayy que rico, hasta sentí el vientecito de la rosa de Guadalupe 🤭🤭🤭
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