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La Princesa de la Mafia

La Princesa de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Juego de roles / Completas
Popularitas:140
Nilai: 5
nombre de autor: Edina Gonçalves

Fernando García Sánchez lo tiene todo: un imperio tecnológico, un apellido que hace callar las conversaciones y el título de Don de la organización criminal más temida de España. Lo único que no puede comprar es la certeza de que alguien lo quiera por quien es y no por lo que tiene.

Así que, durante unas semanas, se quita el traje, se pone un delantal y se esconde detrás de la barra de su propio club con un nombre falso: Jorge, el bartender.

Una noche de lluvia, una chica brasileña cruza la calle para ayudar a un desconocido que no sabe abrir un paraguas. Carolina trabaja en una cafetería, estudia con beca y no le pregunta cuánto gana, dónde vive ni cómo se apellida. Solo le seca la cara con una toallita y le ofrece compartir su auto.

Fernando debería irse. En cambio, la sigue.

Lo que ninguno de los dos sabe es que la mentira que los une es pequeña comparada con los secretos que los esperan: un pasado que alguien se tomó el trabajo de borrar, una promesa que una madre le hizo a Carolina en sueños, enemigos que llevan años esperando un descuido y un mundo de poder, sangre y lealtades donde amar es la forma más peligrosa de debilidad.

Cuando la verdad por fin salga a la luz, Carolina tendrá que elegir entre la paz y el caos. Y Fernando tendrá que descubrir si el hombre que quiso ser para ella es capaz de cargar con todo lo que realmente es.

NovelToon tiene autorización de Edina Gonçalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La elección

Narra Fernando...

Cuando entré a la mansión esa noche, encontré a Berta en el vestíbulo, como pasaba casi siempre que llegaba tarde. Conocía mi rutina desde que yo era niño y, después de tantos años, seguía pendiente de mis horarios y de mi estado de ánimo con la misma dedicación de antes.

En cuanto me vio quitarme el saco, se acercó a recibirlo.

—¿Va a cenar?

—No, Berta. Ya comí fuera. Solo quiero darme un baño y descansar.

Me lanzó esa mirada desconfiada que yo conocía tan bien, como si intentara averiguar por qué había comido fuera y, sobre todo, con quién.

—¿Está todo bien?

—Sí. Solo estoy cansado.

Me acerqué y le besé la frente antes de subir la escalera. Berta sonrió y volvió a sus quehaceres, sin insistir con preguntas que sabía que probablemente yo no iba a responder.

Me cuidaba desde mucho antes de que yo me convirtiera en el hombre que todos conocían. Fue mi niñera, estuvo presente en gran parte de mi infancia y acompañó a mi familia en momentos que marcaron nuestra historia. Cuando asumí como Don y compré esa mansión, insistí en que siguiera conmigo.

Berta conocía cada regla de aquella casa, sabía exactamente cómo me gustaba cada cosa y, sobre todo, entendía cuándo mi silencio significaba que no quería hablar. Después de mi madre, era la mujer a la que más cariño le tenía y, tal vez por eso, una de las pocas personas que podían reprenderme sin que me irritara.

Subí a mi cuarto y fui directo al baño. Me di una ducha larga y luego me acosté en la cama solo con un bóxer, esperando que el cansancio venciera por fin a mis pensamientos.

No sucedió. Apenas cerré los ojos, Carolina apareció en mi mente.

Era raro admitirlo, sobre todo ante mí mismo. Durante toda mi vida había conocido mujeres hermosas, inteligentes y perfectamente capaces de llamar la atención de cualquier hombre. Algunas habían hecho de todo por acercarse a mí; otras se habían disputado mi atención por mi apellido y por la posición que ocupaba.

Ninguna había logrado provocarme esa inquietud que Carolina había despertado en solo dos encuentros.

Ella no sabía quién era yo.

Para Carolina, yo seguía siendo Jorge Ramírez, un simple bartender que trabajaba en un club y llevaba una vida aparentemente común. No sabía que ese hombre era, en realidad, Fernando García Sánchez, presidente de Vértice Technologies y Don de la organización criminal que mi familia dirigía desde hacía generaciones.

No conocía mi fortuna, mi familia ni los negocios que había detrás del apellido García Sánchez. No tenía ningún motivo para intentar ganarse mi atención.

Quizá era justamente eso lo que me atraía.

Cuando cruzó la calle para ayudarme con el paraguas, Carolina no sabía mi nombre verdadero. Cuando se subió conmigo al auto, seguía sin conocer mi identidad. Cuando me invitó a entrar a su casa, no mostró ningún interés relacionado con el dinero, la influencia o el poder.

Simplemente fue amable.

Por primera vez en muchos años, tenía la oportunidad de conocer a una mujer sin que mi apellido interfiriera en cómo me trataba.

Fue entonces cuando tomé una decisión.

Mantendría la farsa.

Para Carolina seguiría siendo Jorge Ramírez. No pensaba conquistarla con dinero, influencia ni ningún recurso que pudiera hacer que se acercara a mí por obligación. Si de verdad era distinta de las demás, quería descubrirlo sin que mi nombre verdadero se interpusiera entre nosotros.

Quería que ella eligiera a Jorge.

Me dormí un rato después con esa certeza todavía en la cabeza.

A la mañana siguiente me levanté temprano, como todos los días. Mi rutina no cambiaba por una mala noche, por compromisos familiares ni por problemas dentro de la organización. Hice mis ejercicios, salí a correr y pasé una hora recorriendo las calles cercanas a la propiedad.

Al volver, me bañé de nuevo, me puse un traje oscuro y bajé a desayunar antes de ir a la empresa.

Apenas entré a mi oficina en Vértice Technologies, encontré a Miguel esperándome. Estaba sentado frente a mi escritorio con un sobre manila en las manos.

—¿Lo conseguiste?

Miguel se levantó y dejó el sobre sobre la mesa.

—Casi todo. Ahí dentro están los datos sobre Carolina, la universidad, el trabajo, la dirección, el historial académico y algo de información sobre su familia.

Abrí el sobre y empecé a revisar los documentos.

Miguel guardó silencio unos segundos antes de añadir:

—Todavía necesito una semana más para terminar.

Levanté la vista.

—¿Qué falta?

—Su padre.

La respuesta me llamó la atención de inmediato.

—¿No encontraste nada?

—Encontré referencias de que Carolina nunca conoció a su padre, pero no logré averiguar quién es. Revisé los registros disponibles y hablé con algunas personas que podrían saber algo, pero no encontré nada que pueda considerarse confiable.

Cerré el documento que estaba leyendo.

—Eso no tiene sentido.

—Eso mismo pensé yo. Todo lo de su madre es relativamente fácil de conseguir, igual que la historia de Catarina y del padre que las crió a las dos después de la muerte de María Cecilia. El problema empieza cuando buscamos al padre biológico de Carolina. Es como si esa parte de su vida hubiera sido borrada.

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María Del Rocio Deluna Mendieta
que emoción ... su primer encuentro ⭐⭐⭐
María Del Rocio Deluna Mendieta
que guapos padres ✨✨✨
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