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La Luna Humana del Alfa

La Luna Humana del Alfa

Status: En proceso
Genre:Romance / Aventura de una noche / Hombre lobo / Embarazo no planeado
Popularitas:18k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Aurora Rivas solo quería sobrevivir aquella noche.
Traicionada por su prometido, drogada por su propia familia y perseguida en un hotel de lujo, terminó en brazos de Damian Montero, el hombre más poderoso de la Ciudad de México… y el Alfa de la manada más antigua.
Para Aurora fue una noche que debía olvidar.
Para Damian, fue el despertar de su lobo.
Ella huyó antes del amanecer sin saber que la mordida que dejó en su hombro no era una simple marca, sino el lugar exacto donde una Luna reclama a su Alfa.
Semanas después, Aurora descubre que está embarazada.
No de un bebé.
De cuatro.
Ahora la familia que quiso destruirla quiere arrebatarle lo único que le queda, mientras la manada Montero empieza a inclinarse ante una humana que jamás pidió ser reina.
Aurora no sabe que nació Luna.
Damian sí.
Y esta vez, el Alfa no va a dejar escapar a su pareja destinada.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

# Capítulo 013: Me gustas\, Aurora

Aurora pidió otro plato de caldo.

Y después medio más.

Cuando dejó la cuchara, tuvo que admitir dos cosas.

Primero: Damián Montero cocinaba mejor que cualquier hombre millonario que tenía derecho a cocinar.

Segundo: el sueño la estaba alcanzando con una violencia indecente.

Se limpió la boca con una servilleta y miró hacia los ventanales. La ciudad seguía despierta abajo, pero a ella se le cerraban los ojos.

—Te estás durmiendo sentada —dijo Damián.

—Estoy pensando.

—Con los ojos cerrados.

—Pienso mejor así.

—Claro.

Aurora abrió un ojo.

—No te burles.

—No me burlo.

—Tu cara sí.

Damián dejó el plato en el fregadero.

—¿Quieres ver dónde está tu habitación antes de que te duermas sobre la barra?

Aurora miró la barra.

La idea no era tan mala.

—Cinco minutos.

—Eso dijiste hace veinte.

—¿Tienes pruebas?

Damián levantó su reloj.

Aurora hizo una mueca.

—Odio a la gente organizada.

—Lo tendré en cuenta.

Él la acompañó por el departamento sin intentar tocarla. Eso ya empezaba a molestarle de una manera muy injusta.

Primero le mostró la sala principal, demasiado grande para una persona sola. Luego el cuarto de cine, una terraza cerrada con plantas, una biblioteca con paredes enteras de libros y una oficina que parecía más fría que el resto de la casa.

Aurora se detuvo en la biblioteca.

—¿Lees todo esto?

—Sí.

—¡Qué desagradable!

—¿Leer?

—Que encima de rico seas aplicado.

Damián se apoyó en el marco de la puerta.

—¿Preferirías que fuera ignorante?

—Preferiría que tuvieras un defecto fácil.

—Tengo varios.

—Nombra uno.

—Soy posesivo.

Aurora lo miró.

Damián no lo dijo en tono de broma.

—Eso no es un defecto pequeño.

—No.

—¿Debería preocuparme?

—Deberías saberlo.

La respuesta le quitó el sueño por un segundo.

Aurora sostuvo su mirada, esperando que él añadiera algo como «pero conmigo no» o «solo cuando me provocan». Damián no lo hizo.

Era irritante.

Y extrañamente mejor.

—Gracias por avisar —dijo ella.

—Estoy intentando no mentirte.

—Eso también es sospechoso.

Damián casi sonrió.

Siguieron caminando.

El gimnasio estaba al final de un pasillo. Aurora se asomó solo porque la puerta estaba abierta, y se arrepintió de inmediato.

Había pesas, una bolsa de boxeo, una pared de escalada, aparatos que ella no sabía nombrar y, en una esquina, una barra metálica doblada.

No gastada.

Doblada.

Aurora señaló la barra.

—¿Eso venía así?

Damián miró.

—No.

—¿Y qué le pasó?

—Mal día.

—¿Doblas metal en malos días?

—No siempre.

Aurora lo miró de arriba abajo antes de poder evitarlo.

Damián llevaba la camisa con las mangas arremangadas. Desde ese ángulo se le marcaban los antebrazos, las venas, la fuerza tranquila de alguien que no iba al gimnasio para verse bien, sino porque necesitaba cansar a algo dentro de sí.

Luego cometió el segundo error.

Miró más abajo.

Damián se cruzó de brazos.

—Aurora.

Ella levantó la vista de golpe.

—¿Qué?

—Mis ojos están arriba.

El calor le subió al rostro con tanta rapidez que le dolió la mejilla golpeada.

—Estaba viendo la barra.

—La barra está a tu izquierda.

—Hay muchas barras en la vida.

Damián soltó una risa baja.

Aurora dio media vuelta y salió del gimnasio con toda la dignidad que pudo reunir cojeando.

—No vuelvas a reírte.

—No prometo nada.

—Eres insoportable.

—También me lo han dicho.

Aurora se detuvo en seco.

—Me debes dinero.

—Lo sé.

El celular nuevo de Aurora vibró.

Ella lo sacó del bolsillo con el corazón dando un salto. Pensó en Camila, en Ricardo, en la clínica. Pero era un número desconocido.

Damián miró la pantalla.

—Es Diego.

Aurora respondió rápido.

—¿Oficial Lara?

—Señorita Rivas —dijo Diego al otro lado—. Quería confirmar que llegó a un lugar seguro.

Aurora miró a Damián.

—Eso parece.

Diego hizo una pausa.

—¿Eso parece?

—Estoy en un departamento con un hombre que cocina caldo de pollo y dobla barras de metal en malos días.

Del otro lado hubo silencio.

Luego Diego dijo:

—¿Está con Damián?

Aurora entrecerró los ojos.

—¿Lo conoce?

Damián extendió la mano.

—Dame.

Aurora se alejó un paso.

—No.

Diego soltó algo que pareció una risa ahogada.

—Sí, lo conozco.

—¿Es peligroso?

Damián levantó las cejas.

Diego tardó demasiado en responder.

—Depende para quién.

—Oficial.

—Para usted, no.

Damián le quitó el teléfono con una rapidez ofensiva.

—Diego.

—¿En serio? ¿La chica está en tu casa?

Damián colgó.

Aurora abrió la boca.

—¿Le colgaste a un agente federal?

—Sí.

—¿Puedes hacer eso?

—Acabo de hacerlo.

—Eres muy maleducado.

—Diego sobrevivirá.

El teléfono vibró con un mensaje.

Diego:

«Está en buenas manos. Pero si necesita salir, llámeme. No le diga que dije eso».

Aurora miró a Damián.

—Dice que eres insoportable.

—Eso no dice.

—Lo resume.

Damián no discutió.

Aurora guardó el teléfono, pero la llamada le había dejado una pregunta clavada.

—¿Por qué Diego te conoce?

Damián se quedó quieto.

—Somos amigos.

—¿Y por qué un agente federal amigo tuyo apareció en la casa de mi padre justo cuando yo lo necesitaba?

El silencio cambió.

Aurora sintió que la somnolencia se le iba del cuerpo.

—Damián.

Él metió las manos en los bolsillos.

—Marco consiguió el video del hotel. Yo le pedí a Diego que actuará.

Aurora lo miró.

—¿Tú?

—Sí.

—¿Desde cuándo?

—Desde que desperté y ya no estabas en la habitación.

La palabra «habitación» los golpeó a ambos.

Aurora miró hacia otro lado.

—Investigaste mi vida.

—Sí.

—Sin pedirme permiso.

—Sí.

—Eso está mal.

—Lo sé.

La facilidad con que lo admitió la molestó más.

—Entonces por qué lo hiciste.

Damián dio un paso hacia ella, despacio.

—Porque Bruno te persiguió. Porque alguien te drogó. Porque saliste de mi habitación con una bata y sin teléfono. Porque no sabía tu apellido y tenía que encontrarte antes que ellos volvieran a tocarte.

Aurora apretó los dedos alrededor del celular.

—No soy tu responsabilidad.

—No.

—No soy tu novia.

—No.

—No soy nada tuyo.

El lobo dentro de Damián se movió.

Ella sí era.

Era su pareja destinada.

Su Luna, aunque aún no lo supiera.

Suya de una forma que ningún papel humano podía explicar.

Damián tragó esas palabras.

Si las decía, la perdería.

—No eres una cosa —dijo—. Y no eres mía porque yo lo decida.

Aurora sostuvo su mirada.

—Entonces, ¿qué quieres?

Damián ya no retrocedió.

—Me gustas, Aurora.

Ella se quedó sin expresión.

La frase fue demasiado simple.

Demasiado directa.

No sonó como una estrategia.

Eso la hizo peor.

—No digas eso.

—Me gustas desde esa noche.

—Esa noche yo estaba drogada.

—Lo sé.

—No me conocías.

—Ahora sé más.

—Eso no mejora nada.

—Para mí sí.

Aurora soltó una risa incrédula.

—¿Te gusto porque soy un desastre?

—Me gustas porque incluso siendo un desastre seguiste peleando.

Ella bajó la mirada.

La frase encontró un lugar demasiado blando.

—No estoy en condiciones de gustarle a nadie.

—Eso no lo decides tú.

Aurora levantó los ojos, furiosa.

Damián corrigió antes de que ella hablara.

—Decides si me dejas acercarme. Decides si me quieres lejos. Decides todo lo que tenga que ver contigo. Pero no puedes decidir lo que siento.

Aurora respiró despacio.

La lógica le molestó porque era buena.

—No puedo darte nada.

—No te pedí nada.

—No voy a ser tu... lo que sea que creas que soy.

La idea de que Aurora fuera su pareja destinada le golpeó las costillas a Damián.

—No tienes que ser nada esta noche.

—¿Y mañana?

—Mañana tampoco.

—¿Y después?

—Después me dices que me vaya si eso quieres.

Aurora lo miró como si buscara la trampa en su cara.

—¿Y si no quiero?

Damián se quedó inmóvil.

—Entonces me quedaré cerca.

La respuesta le dio miedo porque quería creerla.

Aurora bajó la cabeza.

Pasó mucho tiempo antes de que hablara.

—¿Por qué yo? Ni siquiera me conoces de verdad.

Damián pensó en el olor de rosas y lluvia.

En la mordida sobre su hombro.

En su lobo repitiendo «mía, mía, mía» desde la primera noche.

Pensó en decir la verdad.

La primera ley de la manada cayó sobre su lengua como una mordaza.

Ningún humano debía saber.

No todavía.

—Porque la primera vez que te vi, algo cambió —dijo—. Y no puedo ignorarlo.

Aurora no respondió.

El teléfono volvió a vibrar.

Camila:

«Si no contestas en diez segundos, voy con Valeria y un ladrillo».

Aurora soltó aire por la nariz.

Damián miró la pantalla.

—Tus amigas son intensas.

—Son mi familia.

—Bien.

La palabra salió con respeto.

Aurora lo notó.

Contestó a Camila con una foto del plato vacío de caldo y el mensaje:

«Estoy viva. Comí. No traigas ladrillo».

Camila respondió:

«¿Quién cocinó?».

Aurora miró a Damián.

—No pienso decirles que tú.

—¿Por qué?

—Valeria va a pedir matrimonio en mi nombre.

Damián sonrió.

—No aceptaría.

—Más te vale.

El sueño volvió de golpe.

Aurora se apoyó en la pared del pasillo.

Damián no intentó cargarla.

—Tu habitación está aquí.

—No soy huésped.

—Esta noche sí.

—Mañana me voy.

—Mañana hablamos.

—Dijiste que me iba si quería.

—Y te irás si quieres.

Aurora lo señaló con el dedo.

—No uses mi cansancio para ganar discusiones.

—Estoy perdiendo todas.

—Bien.

Damián abrió la puerta de la habitación de invitados.

Aurora entró y se detuvo antes de cerrar.

—Damián.

Él levantó la mirada.

La forma en que dijo su nombre le cambió la respiración.

—Gracias por Diego.

—De nada.

—Sigue estando mal que me investigaras.

—Lo sé.

—Mañana me voy a enojar más.

—Lo espero.

Aurora cerró la puerta antes de sonreír.

Damián se quedó en el pasillo, mirando la madera cerrada.

Dentro de su pecho, su lobo repitió la misma idea, suave y terco: era suya.

Damián apoyó la frente contra la puerta un segundo.

—No así —murmuró—. No hasta que ella quiera.

El lobo no discutió.

Pero tampoco se durmió.

1
Josephine 💜
🥰🥰🥰🥰
Primi Mendez
esta por terminar sin pasar casi nada 😕
Eva Domínguez Cobos
estuvo súper espero el final pronto
Primi Mendez
Mariana está pisando arena movedizas. no le conoce al protector de Aurora 🤢
Primi Mendez
esta bueno TÚ novela me encanta está pareja
Primi Mendez
Que hermoso como Damián cuida a su mujer y a su cachorro que viene en camino
Ivana Bollici
m encanta...super atrapante!
JZulay
Aurora no cayó en cuenta , lo de los 400 años 🤔🤭
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/🤭...muy sensibles.
El único de acero es el abuelo Esteban 😜
JZulay
comparsa.../Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Joyful//Proud/ mucha gente 🤭
JZulay
comparsa 🤭🥹🥹🥹/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
por Dios......y se pela con las manos 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Doubt/...no solo fisgonear
JZulay
no fue mi lejos , no en distancia no en tiempo 🤭/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Emily Morillo ♥️
pero que terca esa pendeja
JZulay
🐺❤️🥰/Kiss//Kiss//Kiss/
JZulay
ay tía Lupe..../Facepalm//Facepalm//Facepalm/
ud es querendona y alborotadora 🤭
JZulay
estás bien ñepra...🤭...hasta el tape /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
JZulay
yupiiiiiii .....🥳...estamos avanzando 👏🏼👏🏼
JZulay
los golpes enseñan /Sweat/
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