Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 13
Andrea ya no quería vivir esperando que las palabras de Emilia llegaran de lejos o se disiparan solas. Decidió que había llegado el momento de dejar de esconderse y enfrentar las cosas de frente, con la verdad por delante. Así que, al saber que Emilia estaría en el parque donde solía pasear, se dirigió allí con paso firme y la mirada clara, sin ira pero sin dudas.
Al verla acercarse, Emilia se quedó quieta, sorprendida pero manteniendo su expresión tranquila y calculadora.
—No esperaba verte aquí, Andrea —dijo con tono educado, aunque con una ligera sonrisa que revelaba su seguridad—. ¿Vienes a pasear? Es un lugar agradable.
Andrea se detuvo frente a ella, sin mirarla desde arriba ni bajar la cabeza.
—No vengo solo a pasear —respondió con voz serena pero decidida—. Vengo a hablar contigo, para que queden claras algunas cosas y no tengas dudas de lo que pienso y lo que voy a hacer.
Emilia arqueó una ceja, fingiendo sorpresa.
—¿De qué quieres hablar? Yo no tengo nada en contra tuya, créeme. Solo deseo lo mejor para todos.
—Eso es lo que dices, pero no es lo que haces —replicó Andrea sin rodeos—. Sé que vas a la casa de la familia de Marlon, sé lo que insinúas, lo que comentas sobre mi pasado y ahora sobre mi embarazo. Dejas caer dudas como si fueran semillas, sin decirlo todo directamente, pero para que todos piensen lo peor de mí.
—Solo digo lo que cualquiera se preguntaría —respondió Emilia, bajando un poco el tono—. Es lógico que la gente tenga dudas. Tú llegaste a su vida en medio de un escándalo, y ahora esperas un hijo cuando todos piden que tome otro camino. ¿No te parece normal que surjan preguntas?
Andrea dio un paso más cerca, poniendo una mano con suavidad sobre su vientre, como protegiendo lo más valioso que tenía.
—Escúchame bien, Emilia. Mi amor por Marlon es limpio, sincero y verdadero. No tiene trampa, ni mentira, ni segunda intención. Lo que viví en el pasado fue un engaño, pero eso no define quién soy hoy. Y este hijo que llevo en mi vientre no es un truco, ni una estrategia para retener a nadie: es el fruto de lo que construimos con tiempo, respeto y confianza.
Su voz se volvió más firme, sin perder la calma.
—Te lo digo claramente: no voy a permitir que sigas usando medias verdades ni insinuaciones para poner en riesgo lo que tenemos. Ya no me escondo, ya no me avergüenzo de mi historia ni de mi presente. Estamos formando una familia, y si quieres luchar por algo, hazlo con la verdad, no con mentiras que solo confunden a los demás.
Emilia dejó caer su máscara de dulzura por un instante, revelando la frustración que sentía.
—Tú crees que por tener un hijo ya ganaste —dijo con más aspereza—, pero te equivocas. Yo lo conozco mejor que tú, sé lo que necesita y lo que su familia espera. Yo soy la mujer que siempre ha encajado en su vida, no tú, que traes problemas por donde pasas.
—Si él me eligió a mí, no es por error, es porque prefiere la verdad a la perfección aparente —respondió Andrea con dignidad—. Puedes seguir pensando lo que quieras, puedes seguir intentando sembrar dudas, pero te advierto: no voy a dejar que sigas haciéndolo sin que yo diga nada. Cada mentira que cuentes tendrá su respuesta en la realidad que vivimos.
Hizo una pequeña pausa antes de terminar, mirándola fijamente a los ojos.
—Te deseo que encuentres tu propio camino, Emilia, pero deja de intentar derribar el nuestro. Porque lo que tenemos es sólido, y ni tus palabras ni tus planes podrán romperlo.
Sin esperar una respuesta, Andrea se dio la vuelta y se alejó con la cabeza bien alta. Sentía que, por primera vez, había puesto un límite claro y había dejado de ser la mujer juzgada para convertirse en quien defendía con valentía su verdad y su futuro.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.