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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Capítulo 13

El cansancio me subió desde el pecho.

Cerré los ojos.

La humedad apenas empezaba a juntarse en mis pestañas cuando sonó un mensaje.

Miré la pantalla.

El texto era corto.

“Aléjate de Darío Zárate. Si no, no respondemos por tu abuela.”

El mundo se me heló.

Una frase.

Nada más.

Y aun así sentí que me habían empujado a un pozo.

¿Quién?

Varios rostros me cruzaron la mente.

Camila.

Marcela.

Alguien de la familia Zárate.

Alguien contratado.

Al final, daba igual.

Si podían tocar a mi abuela, yo no tenía margen para jugar a ser valiente.

—Abuela...

Apreté el celular hasta que los dedos me dolieron.

Volví a leer el mensaje.

Y respondí:

“Haré lo que piden. No le hagan daño a mi abuela.”

Cuando el mensaje se envió, solté el aire.

Lo que querían era que me portara bien.

Que no tuviera contacto privado con Darío.

Podía hacerlo.

Tenía que hacerlo.

Si mantenía distancia, también Marcela dejaría de buscarme.

Tal vez mi mundo podía volver a quedarse tranquilo.

Al día siguiente llegué a la oficina media hora antes.

No por responsabilidad.

Por supervivencia.

Quería evitar a Darío.

Me equivoqué.

Por más cuidado que tuve, lo vi entrar al elevador.

Venía fresco, impecable, como si el mundo jamás lo hubiera amenazado por mensaje.

Al verme, la comisura de su boca se movió apenas.

Yo retrocedí hacia una esquina.

El cambio fue demasiado evidente.

Su expresión se cerró.

Normalmente, si nos encontrábamos en el elevador, lo saludaba.

Ese día parecía que acababa de encontrarme con una inundación.

—¿Qué te pasa? —preguntó.

No había nadie más.

No tenía que fingir formalidad.

Yo sí.

—Nada. Estoy resfriada. Aléjese un poco, director. No quiero contagiarlo.

—¿Ah, sí?

En sus ojos apareció una diversión oscura.

—Yo diría que estás evitándome.

Agaché la cabeza.

—De verdad estoy resfriada.

El elevador se abrió con un sonido limpio.

Salí casi corriendo.

No miré atrás.

Darío me siguió con la mirada.

Se pasó la lengua por los dientes, molesto.

—Muy bien.

En su oficina, pasó de una junta a otra.

Resolvió pendientes.

Firmó documentos.

Pero cada vez que el silencio volvía, recordaba mi forma de apartarme.

Golpeó el escritorio con los nudillos una vez.

Luego otra.

Si él no estaba cómodo, parecía no tener intención de dejarme cómoda a mí.

Marcó mi extensión.

—¿Tienes tiempo? Tengo dudas sobre unos detalles del nuevo proyecto. Ven cuanto antes.

Cuando recibí la llamada, sentí que el estómago se me iba al piso.

No quería verlo.

Pero era trabajo.

Y el nuevo proyecto era importante.

No podía retrasarlo.

Fui a su oficina.

Darío levantó la vista cuando crucé la puerta.

—Cierra. Entra aire.

Me quedé rígida.

Aun así cerré.

Caminé hasta el escritorio, manteniendo la mirada baja.

—¿Qué duda tiene, director?

—Aquí.

Señaló una carpeta abierta.

Luego chasqueó la lengua, como si acabara de recordar algo.

—Aquí en el escritorio no es cómodo. Vamos al sofá.

En temas de trabajo, obedecía.

Me moví hacia el sofá y me quedé de pie junto al borde.

Darío se sentó.

Luego palmeó el espacio a su lado.

—¿Vas a quedarte parada? Si alguien entra, va a pensar que maltrato a mis subordinadas.

Me mordí el labio.

Quería terminar rápido.

Me senté a su lado.

Darío pareció satisfecho.

Se inclinó sobre el documento con una seriedad impecable.

—Mira esta parte. El concepto general está bien, pero los detalles aún están lejos de lo que el cliente pidió. En diseño no basta con entender la necesidad evidente. Hay que leer lo que el cliente no sabe pedir.

Me concentré en el proyecto.

Eso sí podía manejarlo.

—Tiene razón. Lo voy a refinar. Si después ve algo que no encaje, lo ajustamos.

Terminé de hablar y quise levantarme.

Darío fue más rápido.

Me rodeó los hombros y me empujó de vuelta a su lado.

El contacto duró apenas un segundo.

Luego soltó, como si no hubiera hecho nada.

—No tan rápido. Falta.

Mi cuerpo se quedó rígido.

Intenté apartarme un poco.

Darío giró la cabeza justo entonces.

Su respiración me rozó la mejilla.

Me quedé inmóvil.

El calor me subió a la cara sin permiso.

Él lo notó.

—¿Qué tienes? Estás roja.

Me abaniqueé con la mano, nerviosa.

—Nada. ¿No siente que aquí hace calor?

Darío miró alrededor con una calma irritante.

—No. ¿Quieres que abra la puerta?

Mis ojos se iluminaron.

Pero al abrir la boca, vi su sonrisa.

Pequeña.

Traviesa.

Como si supiera exactamente lo que estaba haciendo.

Ese hombre parecía serio, pero sus pequeños movimientos eran un peligro.

Si alguien veía algo, yo jamás podría explicarlo.

—No hace falta —dije, con una sonrisa falsa—. Ya no siento tanto calor. Sigamos.

Darío siguió explicando.

Durante media hora, de verdad hablamos del proyecto.

Me calmé un poco.

Hasta que él se recargó en el sofá, cómodo, y preguntó:

—¿Por qué empezaste a evitarme hoy?

Mi mano se detuvo sobre los papeles.

—No entiendo de qué habla.

Darío extendió la mano.

Me pellizcó suavemente el lóbulo de la oreja.

—¿De verdad no entiendes? ¿Quieres que sea más claro?

Antes de que pudiera responder, su rostro se acercó.

Centímetro a centímetro.

Su respiración estaba demasiado cerca.

Me levanté de golpe, asustada.

En el movimiento, mi mano chocó contra la punta de su nariz.

No fue fuerte.

Pero Darío frunció el ceño y se encogió como si lo hubiera atacado con un arma.

—Te enseño medio manual de supervivencia laboral y quieres matarme.

—¡No fue a propósito!

Me asusté.

Olvidé el mensaje.

Olvidé la amenaza.

Me incliné hacia él para revisar.

—¿Está bien?

Su respiración quedó junto a la mía.

Vi una chispa de risa en sus ojos.

Demasiado tarde.

Darío se acercó y me besó.

El corazón se me disparó.

No era la primera vez.

Pero mi cabeza explotó como si lo fuera.

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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