NovelToon NovelToon
¿Seré Tu Piel Canela?

¿Seré Tu Piel Canela?

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Reencarnación / Omegaverse
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Marcela Salazar S.

Alfredo siempre creyó que el odio tenía justificación.
Homofóbico, violento y consumido por los prejuicios que heredó de su padre, pasó toda su vida despreciando aquello que no entendía… hasta el día de su muerte.
O eso creyó.
Porque al abrir los ojos nuevamente, ya no era Alfredo.
Ahora es Andrei Macías: un joven omega de piel canela, heredero de una poderosa familia de comerciantes y víctima de una tragedia que destrozó su vida.
Atrapado en un mundo donde los hombres pueden ser marcados, deseados y quebrados, Andrei deberá enfrentarse no solo a los nobles que lo lastimaron… sino también al hombre cruel que alguna vez fue.
Pero entre heridas, segundas oportunidades y un temido general extranjero de fama sanguinaria, descubrirá algo que jamás imaginó:
Tal vez el amor no siempre llega para salvarte.
A veces llega para enseñarte a sobrevivirte a ti mismo.

NovelToon tiene autorización de Marcela Salazar S. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 13

A medianoche me encontraba despierto.

Había intentado dormir.

De verdad lo había intentado.

Pero era imposible.

Cada vez que cerraba los ojos recordaba las palabras de Víctor.

"Nuestra familia irá de cacería."

Así que terminé sentado sobre la cama esperando.

Y esperando.

Y esperando.

Hasta que escuché un ruido proveniente de la ventana.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.

Tomé el pequeño cuchillo que llevaba semanas usando durante los entrenamientos y me moví hacia la oscuridad de la habitación.

La ventana se abrió lentamente.

Una figura ingresó con agilidad.

Y justo cuando intentó cerrarla sentí que era el momento.

Me lancé hacia adelante.

En un instante el filo quedó apoyado contra su cuello.

La figura se congeló.

—¡Espera!

La voz me resultó familiar.

—¿Víctor?

—¡Sí, soy yo!

Aparté el cuchillo inmediatamente.

Mi hermano soltó el aire de golpe.

—Por todos los dioses...

Se llevó una mano al pecho.

—Pequeñín, me diste un susto enorme.

Fruncí el ceño.

—¿Susto?

Guardé el cuchillo.

—El susto me lo llevé yo al sentir a alguien entrando por mi ventana.

Miré hacia la puerta de la habitación.

—Como si no hubiera suficientes puertas en esta casa.

Víctor carraspeó.

—Quería hacer una entrada dramática.

—Casi terminas apuñalado por tu entrada dramática.

—Ese detalle no estaba contemplado.

No pude evitar sonreír.

Mi hermano negó con la cabeza.

—Definitivamente has mejorado.

—¿Eso fue un cumplido?

—No te acostumbres.

—Lo tomaré como un sí.

Víctor soltó una pequeña risa.

Luego su expresión se volvió seria.

La atmósfera de la habitación cambió inmediatamente.

—Vamos.

La sonrisa desapareció de mi rostro.

—¿Ya es hora?

—Sí.

Asentí.

Mi corazón comenzó a acelerarse.

Víctor abrió nuevamente la ventana.

—Padre nos está esperando.

—¿Encontraron al primero?

—Según el informe que recibimos hace una hora...

Una sombra oscura cruzó por los ojos de mi hermano.

—Ya tienen al primer maldito en el agujero.

Sentí cómo la adrenalina recorría mi cuerpo.

Durante meses había esperado este momento.

Durante meses me había preparado para él.

Finalmente había llegado.

Tomé la capa oscura que había dejado preparada junto a la cama.

Y seguí a Víctor hacia la noche.

—Vamos entonces.

Mi hermano sonrió.

No era una sonrisa amable.

Era la sonrisa de un cazador.

—Eso mismo pensaba.

No perdamos más tiempo.

---

Llegamos junto con padre y Víctor a un lugar que ellos llamaban simplemente el hueco.

Y honestamente...

el nombre le quedaba bastante bien.

Se encontraba oculto en una zona apartada de una de las propiedades de nuestra familia.

La entrada estaba cubierta por enredaderas y vegetación silvestre, dando la impresión de ser una simple formación rocosa.

Una cueva natural.

Nada llamativo.

Nada sospechoso.

Pero apenas atravesamos la entrada comprendí que aquello era otra cosa.

Una antigua mina.

El aire era húmedo.

Frío.

Las paredes mostraban marcas de herramientas que habían excavado la roca décadas atrás.

A medida que avanzábamos aparecían túneles secundarios.

Pasadizos.

Cruces.

Más de una vez pensé que me perdería si intentaba salir solo.

—¿Quién construyó esto? —pregunté en voz baja.

—Nadie.

Respondió Gael.

—La mina ya existía cuando compré estas tierras.

—¿Y la conservaste?

—A veces resulta útil tener lugares discretos.

Aquella respuesta me hizo sospechar que era mejor no preguntar más.

Continuamos avanzando.

Hasta que llegamos a una cámara amplia iluminada por varias lámparas de aceite.

Y allí lo vi.

Un hombre.

Estaba sujeto a una estructura improvisada formada por gruesos troncos cruzados en forma de X.

Grilletes de hierro inmovilizaban sus muñecas y tobillos.

Intentaba liberarse constantemente.

Forcejeaba.

Tiraba de las cadenas.

Pero era inútil.

Sus ropas estaban arrugadas y cubiertas de tierra.

Aun así era evidente la calidad de las telas.

Era un noble.

O al menos alguien acostumbrado a vivir como uno.

Cuando escuchó nuestros pasos levantó la cabeza.

Sus ojos recorrieron primero a Gael.

Luego a Víctor.

Y finalmente se detuvieron sobre mí.

Por un instante vi algo cruzar por su rostro.

Confusión.

Después reconocimiento.

Y finalmente miedo.

Mucho miedo.

Mi estómago se tensó.

No esperaba sentir aquello.

Había imaginado este momento durante meses.

Había deseado encontrar a uno de ellos.

Había soñado con ello.

Pero ahora que estaba frente a mí...

que podía verlo respirar...

sudar...

temblar...

todo parecía diferente.

Más real.

Mucho más real.

El hombre comenzó a agitarse con desesperación.

—¡No fui yo!

Gritó de inmediato.

—¡Lo juro! ¡Yo no fui!

Víctor soltó una carcajada fría.

—Curioso.

El noble palideció.

—¿Qué?

—Todavía no te hemos preguntado nada.

---

Me quedé congelado.

Las emociones llegaron todas al mismo tiempo.

Rabia.

Miedo.

Asco.

Ansiedad.

Era como si mi cuerpo hubiera reconocido a aquel hombre antes que yo.

Mi mente seguía funcionando.

Podía pensar.

Podía escuchar.

Pero mis piernas parecían clavadas al suelo.

Mis manos temblaban.

Mi corazón golpeaba con tanta fuerza que podía escucharlo en mis oídos.

Mientras luchaba contra aquella sensación, Víctor avanzó.

Y no perdió el tiempo.

El primer golpe impactó directamente en el abdomen del noble.

El hombre se dobló sobre sí mismo.

El segundo llegó apenas unos segundos después.

Y el tercero.

Una mezcla de saliva y bilis salió disparada de su boca.

El desgraciado intentó recuperar el aire.

No pudo.

Víctor lo sujetó por el cabello obligándolo a levantar la cabeza.

—¿Sabes cuántas veces imaginé este momento?

El noble tembló.

—Por favor...

—No.

La voz de mi hermano era fría.

Tan fría que incluso yo sentí un escalofrío.

—No empieces a suplicar todavía.

Con algo de esfuerzo logré obligar a mis piernas a avanzar.

Un paso.

Luego otro.

Hasta que finalmente encontré mi voz.

—Espera, Víctor.

Mi hermano giró la cabeza.

Sorprendido.

Yo también lo estaba.

Porque mi voz había sonado mucho más firme de lo que me sentía.

—Quiero preguntar algo.

Víctor observó al noble.

Luego me observó a mí.

Y finalmente soltó el cabello del hombre.

—Adelante.

Respiré profundamente.

Intentando recordar algo que había aprendido durante años de investigaciones.

La gente asustada mentía.

Pero también cometía errores.

Muchos errores.

Me detuve frente al noble.

—¿Cómo te llamas?

El hombre parecía confundido.

Probablemente esperaba amenazas.

No aquella pregunta.

—L-Lord Cedric Vane.

—No.

Negué lentamente.

—No te pregunté tu título.

Los ojos del hombre vacilaron.

—¿Cómo te llamas?

Por primera vez pareció realmente incómodo.

—Cedric.

Asentí.

—Bien, Cedric.

Me agaché para quedar a su altura.

—Antes dijiste algo interesante.

El hombre tragó saliva.

—¿Qué?

—Dijiste que no habías sido tú.

Su respiración se aceleró.

—Yo...

—Y nadie te había acusado todavía.

Silencio.

Víctor cruzó los brazos.

Gael observaba desde atrás sin intervenir.

—Así que voy a preguntarte algo muy sencillo.

Miré directamente a sus ojos.

—¿Qué fue exactamente lo que no hiciste?

El rostro del noble perdió todo color.

Y en ese instante supe que había acertado.

Porque los culpables siempre creen que son más inteligentes de lo que realmente son.

—Yo... yo...

El hombre tartamudeaba.

Sus ojos iban de mí a Víctor y luego a mi padre.

Como un animal acorralado buscando una salida.

Pero no la había.

—Déjame ver si entendí algo.

Me agaché un poco más frente a él.

—Al vernos supiste quiénes éramos, ¿verdad?

—S-Sí.

—Reconociste a mi padre.

—Sí.

—Reconociste a Víctor.

—Sí.

—Y me reconociste a mí.

El hombre bajó la cabeza.

—Sí.

Asentí lentamente.

—Y aun así dijiste que no habías sido tú.

—Yo...

—Lo curioso es que nadie había hecho una sola pregunta.

El hombre comenzó a sudar.

—Ahora dime algo.

Mi voz siguió siendo tranquila.

—¿Por qué creíste que estabas aquí?

Por primera vez pareció encontrar una respuesta preparada.

Se aferró a ella como un náufrago a un pedazo de madera.

—Mi familia tiene un negocio...

—Continúa.

—El señor Gael y el señor Octavio Valmont son socios.

Mi padre levantó una ceja, pero permaneció en silencio.

—Hace unos meses el señor Valmont fue a nuestra casa.

—¿Y?

—Nos informó que el señor Gael pensaba cobrar una deuda pendiente.

Tragó saliva.

—Los negocios de mi padre han estado decayendo por años.

—¿Por qué?

—M-Mal manejo.

Aquella respuesta salió demasiado rápido.

Lo anoté mentalmente.

Probablemente era verdad.

—Sigue.

—Creí que era por eso.

—¿Por la deuda?

—Sí.

—¿Y pensaste que por una deuda mi familia te secuestraría en medio de la noche y te encerraría en una mina abandonada?

El hombre abrió la boca. Luego la cerró.

Víctor soltó una risa burlona.

Gael se cruzó de brazos.

—Cuando lo dices así...

—Suena absurdo.

—Sí.

—Porque lo es.

El noble comenzó a respirar con dificultad.

Yo seguí observándolo.

Durante años había visto esa misma expresión.

La de personas que intentaban sostener una mentira mientras otra mucho más grande se asomaba detrás.

—Cedric.

—¿Sí?

—Tu respuesta no explica algo.

—¿Qué?

—El miedo.

Parpadeó.

—¿Qué?

—Cuando nos viste.

Me incorporé lentamente.

—No parecías preocupado por una deuda.

—Yo...

—Parecías aterrado de que hubiéramos descubierto algo.

El color abandonó nuevamente su rostro.

Y esta vez nadie en la sala se perdió el detalle.

Víctor sonrió.

Una sonrisa lenta.

Peligrosa.

Mientras mi padre me observaba con una expresión que no lograba descifrar.

Tal vez sorpresa.

Tal vez orgullo.

Porque por primera vez desde que desperté en este mundo...

no me estaban viendo como alguien que necesitaba protección.

Me estaban viendo como alguien capaz de cazar junto a ellos.

1
amelia bozo
si con el pelirrojo 💕
Alejandra jimenez calderon
que se quede con el pelirojo
Katherine Carcamo Alvarez
me encanta me atrapó desde el principio y espero cada cap con ansias
bendiciones autora y ánimo
Katherine Carcamo Alvarez
me encanta me atrapó desde el principio y espero cada cap con ansias
bendiciones autora y ánimo
Daniel Felipe González Castañeda
victor es mi ídolo. 🤭
Daniel Felipe González Castañeda
autora este libro me tiene con el cristo en la boca. esperando el siguiente capítulo
Daniel Felipe González Castañeda
vamos autora sube mas capitulos, tengo mucha curiosidad 🤭
Daniel Felipe González Castañeda
de locos. creo q me pasaría igual si despertara en un mundo diferente
Daniel Felipe González Castañeda
se nota q el pobre chico tiene muchos traumas.
Daniel Felipe González Castañeda
wooo está novela me engancho desde el primer capítulo. está interesante
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play