Beatriz reencarna en la villana de su novela favorita. La cual tiene un destino de muerte.
Beatriz, ahora Vania Lankaster, decide escapar a otra región para no morir.
¿Podrá Vania escapar de su destino?
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Capítulo 13: Los poderes de Vania
No dejo de darle vueltas a lo que sucedió ayer en el mercado. Si ese hombre pudo encontrarme, tal vez otros lo hagan y no quiero poner en peligro la vida del Archiduque y de los niños.
Tal vez es mejor que me marche a otro lugar. Pero me dolería mucho dejar a Alan atrás, y ahora me he encariñado con los demás niños.
¿Debería contarle la verdad a Damián?. Si se la cuento, tal vez se enoje y me pida que me vaya. O tal vez, me ayude... Pero no estoy segura de como reaccionaría.
Creo que lo mejor por ahora es mejorar mi magia y aprender la espada. Así podré defenderme en cualquier caso. No me puedo permitir morir otra vez. Por eso estoy aquí, alejada de ellos. Pero parece que el destino está empeñado en que muera a manos del Emperador nuevamente, o por lo menos, el destino de este cuerpo...
Estaba caminando por el pasillo cuando veo una puerta entreabierta y escucho la voz de Damián.
— ¿Te gustaría que te lea esta historia, Alan?
— Sí, por favor.
— Había una vez, dos dragones. Uno era dorado y el otro negro. Ambos eran muy amigos. Viajaron al mundo humano para conocerlo y allí decidieron vivir, porque cada uno encontró el amor verdadero. Luego con el tiempo, tuvieron descendencia. Y sus hijos y los hijos de sus hijos fueron de linaje real. Pero con el tiempo creció una rivalidad entre ambas descendencias y comenzaron una guerra que duró hasta el día de hoy. El rey, de la descendencia del dragón negro, cansado de tanta guerra decidió rendirse y dar a su hija como tributo de paz. El rey de la descendencia del dragón dorado, con el corazón lleno de malicia aceptó, pero solo era el comienzo de algo muy malo. La hija del rey dragón negro, fue tratada vilmente y abusada. Producto de ello nació un pequeño príncipe pero de la descendencia del dragón negro. El rey del dragón dorado no se conformó con la paz, sino que conquistó al reino de la princesa, matando a todos los descendientes del dragón negro, sin saber que su hijo provenía de la misma. La princesa antes de morir, puso una protección en su hijo para que no supieran que era el heredero del dragón negro y por ello está vivo hasta el día de hoy.
— ¿Y por qué ese príncipe no ha reclamado el trono? — pregunta Alan curioso.
— Porque no quiere poner en peligro a su gente.
— ¿Ese príncipe, eres tú?
— Sí. Esta historia que te conté es sobre nuestro linaje. Tú, al igual que Eduard, son dragones negros. En Victoria y Edwin, la parte humana predominó más, por ello no se pueden convertir en dragones, pero sí tienen magia.
[Así que por eso estos dos se llevan bien. Parece que pasar tiempo juntos ha sido efectivo. Y esa parte de la historia no la sabía definitivamente.]
— Entiendo...¿Entonces mamá también es un dragón?
— No lo creo. ¿Por qué lo preguntas?
— Porque mamá tiene poderes.
[¿Alan por qué tuviste que decirle eso?. Ahora sospechará de mí]
Damián se queda pensando en una respuesta. Nunca ha visto a Vania usar sus poderes. De ser así, que tuviera alguno, se podía haber defendido de aquel hombre en el mercado.
— Tendré que averiguar al respecto — dice Damián — Muy pocos tienen poderes. Solo los dragones y otros seres superiores pueden desarrollar poderes.
— Mamá tiene más poder del que ella sabe. Solo tiene que entrenarla. Puedo sentir su poder cuando la abrazo.
— Hablaré con ella. Espero que me dé una respuesta.
[Mejor me voy antes de que me encuentren y me aborden con preguntas]
Apuré mis pasos antes de que me atrapen. Pero ya era muy tarde.
— ¿Señorita Vania?
— Oh, Majestad. No lo había visto.
— Necesito hablar algo muy importante con usted.
— No puedo. Voy a buscar a Alan para salir a dar un paseo.
— Alan acaba de ir a retomar sus clases. Yo mismo le estoy enseñando historia.
— Bueno pues...
Un llanto me salva de hablar con Damián. Rápidamente, corro al lugar de donde proviene y allí en el suelo estaba Edwin, se había lastimado las rodillas. Llego corriendo a su lado y me agacho.
— ¿Estás bien mi niño? ¿Te duele?
Edwin hace un asentimiento con la cabeza. Yo lo cargo y lo llevo conmigo para curarlo. Mientras, paso por al lado de Damián que venía preocupado.
— Una sirvienta me dijo que estaba corriendo y se cayó. ¿Estás bien, hijo?
— Sí, papá.
— No se preocupe, yo lo cuidaré bien. — le digo a Damián.
— Lo dejo en tus manos. Pero aún hay una conversación pendiente.
— Qué insistente.
— Es que es algo importante.
— Está bien. Luego de curar a Edwin pasaré por su oficina.
Sigo de largo hasta llegar a mi habitación. Siento al niño en una esquina de la cama y voy por unas vendas y desinfectante.
— Va a doler un poco — le advierto al niño antes de poner un algodón con desinfectante en la herida.
Todo bajo la atenta mirada del niño.
Él hace un pequeño quejido, pero luego no le duele más. Pongo algodón en la herida y luego la vendo.
— Listo. Ten más cuidado para la próxima.
— Gracias mamá — se atreve a decir.
— ¿Cómo me llamaste?
Edwin piensa que Vania se molestó con él y niega con la cabeza.
— Lo siento.
— Está bien. No estoy enojada porque me hayas llamado mamá. Solo me sorprendió un poco. Puedes llamarme como gustes. —le sonríe.
Edwin se emociona y hasta los ojos le brillan de la alegría. Al parecer es un niño muy tímido. Aunque siempre lo ha demostrado cuando anda escondido detrás de sus hermanos.
...
Luego de dejar a Edwin, me pasé por la oficina de Damián. Antes de entrar suspiré y luego toqué la puerta. Desde adentro se escucha un "Adelante" y entro.
— Toma asiento. —pide Damián.
Me siento frente a él y lo miro nerviosa.
— ¿Qué es lo que deseas hablar?
— Alan me contó que tienes poderes. Me pareció extraño que una simple plebeya tenga en sus manos tal poder, ya que según Alan, es mucho.
— Bueno.... para empezar yo tampoco sé por qué los tengo. Además de que fui adoptada. Así que no tengo conocimiento de mis progenitores.
— Entiendo... ¿Qué tipo de poderes tienes?
— Ya está preguntando demasiado.
— Pregunto para saber qué maestro ofrecerle. Ya que si usted aprende bien a usar su magia puede proteger a Alan. ¿No le parece? — alza una ceja.
[Siempre tan directo. Aunque me pareció sorprendente su ofrecimiento]
— Magia negra. Es la que poseo.
— Me parece magnífico.
[¿Qué?... De donde provengo, me cortarían la cabeza si supieran que tengo magia negra]
— Mañana vendrá un mago de mi confianza y te enseñará como mejorar tu magia.
— ¿También podría aprender la espada?
Damián se sorprende por su petición.
— Está bien. Hablaré con mi jefe de guardia para que te enseñe.
— Muchas gracias.
Vania se levanta para marcharse. Pero de su vestido se cae algo. Al rato Damián planeaba irse, pero al frente de la puerta encuentra una pequeña foto arrugada de su difunta esposa.
— ¿Cómo llegó esto aquí?
La única que estuvo hasta hace unos minutos con él en la oficina fue Vania.
— ¿De dónde sacó esta foto?
El enojo y la intriga se apoderan de Damián. ¿Acaso Vania conoció a Clara?. Ahora si quiere saber con lujos y detalles de dónde proviene Vania. Se preguntaba por qué no la investigó antes.
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...Muchas gracias por leer 💜💫😉...