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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:46.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Lo que ya no voy a tolerar

Me colocó delicadamente en la cama, mi piel desnuda en el suave colchón. Se cernió sobre mí, su mirada caliente paseando por mis curvas.

Sin previo aviso, me dio la vuelta y colocó mis rodillas debajo de mí, mis nalgas en el aire. Gemí cuando su lengua encontró mi pliegue, lamiendo y chupando. Mi espalda se arqueó, presionando mis caderas contra su boca.

Se movió detrás de mí, alineando su dura longitud con mi otro agujero. Sus manos apretaron mis nalgas, separándolas para exponerme aún más. Sin previo aviso, empujó hacia adelante, hundiéndose profundamente en mí.

Me estremecí ante la repentina sensación de plenitud. A pesar del dolor inicial, una oleada de placer se filtraba a través de mi cuerpo con cada embestida. Me llenó una y otra vez, golpeando ese lugar dentro de mí que me hacía ver estrellas.

De repente, su mano se enredó en mi cabello, tirando de él con fuerza. Jadeé ante la repentina punzada de dolor mezclada con placer.

—No pares.—rogué sin aliento—. Me gusta rudo.

Erick gruñó ante mis palabras, embistiendo más fuerte y rápido. Mi cuerpo tembló, mi interior apretándose alrededor de su dureza.

Con un gemido gutural, llegamos juntos al climax.

Caímos en la cama, nuestros cuerpos agitados por el éxtasis. Erick me volteó para mirarlo. Me besó profunda y apasionadamente, transmitiendo todo su afecto y devoción.

Me subí a él, montándolo a horcajadas. Me levanté, alineando su miembro con mi entrada. Me hundí sobre él con un gemido, absorbiéndolo hasta la empuñadura. Comenzamos a movernos juntos, nuestros cuerpos balanceándose en perfecta sincronía.

Erick agarró mis caderas, guiando mis movimientos mientras me levantaba y bajaba sobre él. Mis senos rebotaban con cada embestida, mis pezones duros contra su pecho. Mi vientre se contrajo cuando me acerqué al borde, mis músculos internos apretándose alrededor de su dureza.

Con un grito ahogado, me vine con fuerza, mi cuerpo convulsionando de placer. Erick me siguió poco después. Ambos jadeamos y nos retorcimos juntos, perdidos en la euforia del placer carnal.

—Como es posible que cada vez que te hago mia, me vuelvo más adicto a tí—me tomó de las mejillas con una mano—. Dime Rosaline. ¿Que me hiciste?

No respondí y lo volví a besar. Erick me abrazó sin dejar de besarnos.

Encontré su punto débil. Y pienso usarlo cuánta veces quiera para domarlo a mi antojo.

 

Al día siguiente.

Caminé por los pasillos con la cabeza en alto y noté cómo las miradas ya no eran las mismas, algunas se inclinaban con rapidez, otras se detenían un segundo más de lo necesario, como si intentaran entender en qué momento dejé de ser una figura que podían ignorar; no me detuve a observar demasiado, tenía cosas que hacer y ahora nadie iba a decidir por mí cuándo hacerlas.

Esa mañana no pedí informes, los exigí; no consulté decisiones, las tomé, el mayordomo principal intentó corregirme en un punto y lo miré hasta que entendió que no iba a retroceder, los registros del ala sur mostraban pérdidas que nadie había querido señalar, gastos inflados, acuerdos mal hechos, y cuando pregunté quién los aprobó, el silencio fue suficiente respuesta.

—No necesito que bajen la mirada —dije, apoyando los documentos sobre la mesa—, necesito que respondan.

Uno de los hombres carraspeó.

—Esos acuerdos venían de… recomendaciones externas.

—No pregunté de dónde venían —respondí—, pregunté quién los aprobó.

Otro habló, más bajo.

—Gabriela.

Otra vez esa desgracia.

—Desde hoy se suspenden esos contratos, se revisa cada gasto y quiero resultados antes de que termine la semana.— dije tajante.

—Pero...

—Se hará como lo digo.

No levanté la voz. No hizo falta.

Salí de ahí sin esperar respuesta, porque ya no necesitaba que la dieran en palabras.

La casa se movía diferente, y Gabriela lo sentía, eso era evidente en cada cruce que teníamos, ya no se limitaba a observar o insinuar, sus acciones eran más directas, más incómodas, pequeños errores en el servicio que casualmente recaían sobre decisiones mías, mensajes que no llegaban, órdenes que se retrasaban, comentarios que se esparcían con cuidado.

Pero ahora yo también observaba.

Y aprendía.

La encontré en el pasillo del ala norte, hablando con dos doncellas que se quedaron en silencio apenas me vieron.

—Continúen —dije, sin detenerme.

Ellas dudaron, Gabriela no.

—No es necesario —respondió—, ya terminamos.

Me detuve entonces.

—Eso lo decido yo cuando están en horario de trabajo.

Sus ojos se tensaron apenas.

—No son tus únicas responsabilidades.

—Pero sí están bajo mi autoridad.

Hubo un silencio corto.

—Estás cambiando demasiado rápido las cosas.

—No lo suficiente. Creo que me falta una plaga.

No aparté la mirada.

Ella sonrió, pero no fue una sonrisa agradable.

—Te crees muy segura ahora que complace al duque con tu cuerpo de mujerzuela.

Sin esperar más, le ofrecí una cachetada. Luego otra que sonó más fuerte. Y la rabia que tenía salió de mi voz con una ironía.

—Pero te duele que no seas tú. Sé que lo miras, que lo quieres y aún así, verme ser su esposa.

Gabriela se acarició ambas mejillas.

—Se lo diré al duque.

—Entonces dilo. Porque de mi parte está despedida. Te vas ahora mismo de esta casa.

Ese fue el momento en que decidió cruzar otra línea.

—No sabes lo que esta casa fue antes de ti.

—Tampoco necesito saberlo. Largo.—señale con el dedo.

Su expresión cambió, más dura.

—Mi madre murió trabajando aquí, sosteniendo esta casa cuando otros no estaban, cuando el duque era joven y esto se caía por decisiones ajenas, yo crecí viendo eso...

No respondí a su drama.

—Y tú llegas —continuó—, con tus ideas, tus cambios, como si todo antes hubiera estado mal.

—Ya estoy harta.— le tomé de los cabellos para sacarla de la casa—. No voy a soportar más de tu confianza con mi marido.

Me había sorprendido por las palabras que se escapaba de mis labios. No sabía que podía llegar a ser posesiva. Pero hay muchas cosas que voy conociendo que me está gustando.

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Iliana Curiel
wuauuu autora esta prota es mi heroína, me sorprendiste y me encantó, gracias ❤️❤️❤️
Miriam Piedrabuena
Excelente!!!
✨️✨️🌹ERENCY✨️✨️
me ubieras espantado sí se estuviera haciendo paja,con el nombre de la Perra/Gabriela
Liliana Rivero
excelente historia hermosa gracias por compartirla con nosotras felicitaciones escritora sigue así exitos y muchas bendiciones 🥰🥰🥰🥰👏👏👏/Rose//Rose//Rose/
Paola Gonzalez
EXECELENTE!!💙
Aura Prieto MPH
😈
Tizarie
bueno,el dice que 'o hay ni hubo nada,pero porq actua asi la tal gabriela
Tizarie
😂😂😂😂🤭🤭🤭uuy papito ya pronto te dejara seco😂😂😂
Vianey Hernandez Ortiz
Súper hermosa Novela!!, sin relleno, con acción y romance❤️❤️❤️💯💯💯🎉🎉🎉
Ivis Medina
por eso siempre hay que trabajar bien..✨✨✨
Ivis Medina
y ella que va a saber??.. eso es probando.../Angry/
Vanessa Ibáñez Fernández
maravillosa historia, corta y sin relleno innecesario... felicidades autora otra linda novela
Paola Martiz
excelente historia me enacnto 👌👌🤗🤗
Paola Martiz
me gusta que ella no es ninguna tonta 👏👏👏🔥
Paola Martiz
y la cara y la manga olorosa 😁🤣🤣
Estrella Guadalupe Martinez Vera
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼me super encantó nuevamente tus historias son geniales muchas felicidades ❤️❤️❤️❤️❤️
Yoba OG
una historia genial!!! muchas gracias autora
Estrella Guadalupe Martinez Vera
bello capitulo ❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
tuvo miedo de perderla ❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
la subestimaron por lo que entiendo si padre la educó bien la hizo fuerte pero con su madre
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