Aceptó el trabajo por necesidad… pero nunca imaginó para quién iba a cocinar. Él es peligroso, frío y está acostumbrado a que todos obedezcan. Ella no…
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“Lo que no pedí “
...Capítulo 13...
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Valeria no esperó.
No pensó demasiado.
Porque si lo hacía…
iba a dudar.
Y eso era lo único que no podía permitirse.
Entró a la casa más rápido de lo normal.
Más firme.
Más decidida.
No fue a la cocina.
No dejó sus cosas.
Fue directo a buscarlo.
—¿Dónde está?
Los hombres en la entrada se miraron entre sí.
—En su oficina.
Valeria no pidió permiso.
Caminó.
Pasillos largos.
Silencio pesado.
Y cada paso…
confirmaba lo que ya sabía.
Llegó a la puerta.
No tocó.
La abrió.
Adrián estaba ahí.
De pie.
Como si la hubiera estado esperando.
Sus miradas se encontraron.
Y esta vez…
no hubo pausa.
Valeria avanzó.
—Fuiste tú.
Directo.
Sin rodeos.
Adrián no respondió.
Pero no hacía falta.
Eso la enfureció más.
—¿Quién te crees?
Silencio.
—¿Quién te dio el derecho de meterte en mi vida?
Adrián la observó.
—Lo necesitabas.
Esa respuesta
fue peor que cualquier otra.
Valeria soltó una risa amarga.
—No te pedí nada.
—No.
Pausa.
—Pero ibas a perderlo.
Golpe directo.
Valeria se quedó quieta.
Solo un segundo.
Pero suficiente.
—Eso no es asunto tuyo.
—Ahora lo es.
Silencio.
Y ahí…
algo cambió.
Porque esa frase…
no sonó como antes.
Sonó más personal.
Más peligrosa.
Valeria dio un paso más.
—No vuelvas a hacer algo así.
Adrián no se movió.
—No puedo prometer eso.
Eso.
Eso la hizo perder la calma.
—Entonces voy a pagarte.
Silencio.
Adrián la miró con más atención.
—¿Con qué?
Valeria sostuvo su mirada.
—Trabajando.
Pausa.
—Pero bajo mis condiciones.
Interesante.
Adrián inclinó apenas la cabeza.
—Te escucho.
Valeria cruzó los brazos.
—No te metes en mi vida personal.
Silencio.
—No haces nada sin decirme.
Pausa.
—Y esto
Señaló el aire, como si pudiera marcar lo que había hecho.
—no vuelve a pasar.
Adrián la observó unos segundos más.
—No.
Respuesta inmediata.
Valeria frunció el ceño.
—¿No?
—No acepto condiciones.
Silencio.
Pesado.
—Entonces acepta esto.
Valeria se giró.
—Renuncio.
Ahí.
La palabra.
Cayó más fuerte de lo que esperaba.
Pero no se detuvo.
Caminó hacia la puerta.
Un paso.
Dos.
—Valeria.
Se detuvo.
Su nombre en su voz…
no era igual.
Más bajo.
Más… firme.
Pero no se giró.
—No puedes irte.
Silencio.
Valeria cerró los ojos un segundo.
—Mírame.
No lo hizo.
—No me des órdenes.
Adrián avanzó.
Acortando la distancia.
—No es una orden.
Pausa.
—Es un hecho.
Valeria se giró de golpe.
—No controlas esto.
Sus miradas chocaron.
Fuerte.
—¿Estás segura?
Silencio.
Porque ahora…
ya no era solo trabajo.
No era solo deuda.
Era algo más complicado.
Más personal.
Valeria lo sostuvo.
Pero esta vez…
había algo más en su mirada.
Conflicto.
Porque una parte de ella…
sabía que él tenía razón.
Y eso…
la enfurecía más.
—Voy a pagarte —dijo finalmente—. Hasta el último peso.
Adrián no respondió.
Solo la miró.
Como si evaluara algo más allá de sus palabras.
—No me debes dinero.
Silencio.
Valeria frunció el ceño.
—Entonces qué?
Pausa.
Adrián dio un paso más.
—Aún no lo sé.
Eso…
fue peor.
Mucho peor.
Porque significaba que esto
no tenía reglas.
Y Valeria no confiaba en nada que no pudiera controlar.
Retrocedió un paso.
—Eso es exactamente lo que me preocupa.
Se giró.
Y esta vez…
no se detuvo.
Salió de la oficina.
Con el corazón latiendo más rápido de lo que debería.
Y Adrián se quedó ahí.
En silencio.
Pensando.
Porque ella no estaba huyendo.
Estaba resistiendo.
Y eso…
solo hacía que fuera más difícil dejarla ir.
Porque en su mundo
las personas como Valeria no se compraban.
Se enfrentaban.
Y él ya había cruzado la línea.
Ahora…
La historia se está tornando cíclica y monótona 😶
quién pega primero 😜
parece lengua de lavandera .....
cómo te afecta a tí eso ??? 🤔
muchas vueltas, 😶🌫️
me encanta Valeria...no se intimida..🤭
tiene el Sartén....y tiene el Sartén 😜
/Tongue//Facepalm/