Me llamo Dayana Gamez. Y en este libro plasmo los recuerdos de mi vida, cada palabra, cada estrofa, cada párrafo y cada capítulo son las líneas que se fueron escribiendo en mi cuerpo y luego en mis recuerdos.
Sin embargo todos ellos se fueron convirtiendo en raíces convirtiendo mi vida en un gran árbol fuerte.
En un momento sentí que mi vida no valía la pena, pero llegó esa luz que me hizo ver el propósito de mi vida.
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C-13
Capítulo 13
Pasando todos esos días, ya las palabras de mi madre taladrado en mi mente como si yo fuera culpable de nacer, de existir; cada día mi autoestima bajaba y las ganas de vivir menoraban.
Todo empeoró una de esas noches que me daban el poco de libertad y me sentía feliz con mis primos, jugábamos al escondite, y fui a esconderme bajo unos palos de frutas frondosos.
Estaba lo más tranquila que podía, de allí podía ver los movimientos, de muchos de los que jugaban, era de noche y todo estaba muy oscuro; cuando de repente siento alguien atrás mío y me tapa la boca y hace un ruido de que no hiciera bulla.
Me asuste mucho; sin embargo, cuando me di de cuenta de quien era, mi rostro volvió a arder y una sonrisa salió de mis labios, el me soltó, y se acercó mucho a mi.
Con las yemas de sus dedos acarició mi mejilla, y se acercó a mi oído: se que tienes cuerpo de mujer, pero eres una niña, voy a esperar un tiempo, pero te digo vas a ser mi novia, dijo esas palabras y pego sus labios a los míos dándome mi primer beso, se separo rapido y se fue desapareciendo en la oscuridad en un instante, dejándome paralizada en ese lugar.
No podía creer lo que pasaba, reaccioné y decidí salir de mi escondite.
La acción que él Joiner, me puso muy nerviosa, asi se llamaba el chico guapo que había robado mi primer beso, lo buscaba con la vista, no sabia de donde había salido ni que se había hecho, si él no estaba jugando con nosotros.
Unos minutos después apareció, llegó, como si nada hubiese ocurrido entre los dos, no se que significado tuvo para él, pero para mí significó mucho.
Todos mis primos le preguntaron si quería jugar, con nosotros, él resaltaba delante de todos los que estaban ahí, era un chico atractivo.
Lo vi, como me miraba de reojo, pero yo me sentía apenada por lo ocurrido y no alce mi rostro en ningún momento.
Me senté, a ver cómo todos mis primos le pedían que jugará con ellos, de repente, se escucharon voces de personas adultas venir hacia nosotros.
Hubo una voz en particularidad, que llamó mi atención y mi interior se altero al instante y cuando alce mi vista, un miedo recorrió todo mi cuerpo, era él, era el hombre sin nombre, estaba aquí, al frente mío, en compañía de mis tíos.
Me miró con asombro, y poco a poco una una sonrisa aterradora se fue formando en su rostro.
Me di cuenta que ni los golpes de mi padre, ni los desprecios de mi madre, despertaban en mi el miedo que ese hombre me hizo esperimentar en ese momento, solo con una mirada y una sonrisa.
Me levante del lugar en donde estaba sentada, disimule lo mas que pude mis emociones, me despedí de mis primos, les dije, que ya era hora de descansar.
Por lo visto no hice buena actuación, ya que Joiner camino hacia mi y e dijo que el me acompañaba a casa, no estaba lejos, pero aún así, acepte que me acompañara.
En el camino me preguntó que me había ocurrido, le respondí que me sentí mal de repente, que luego estaría bien.
Llegamos a la entrada de la casa el se despidió con una corta sonrisa y se fue, yo entre y pase al lado de mi madre, que se encontraba sentada hablando con su esposo, me preguntó: por que había llegado tan rápido, le respondi, que no me sentía bien y quería dormir, pase al lado de ella y me fui directo a el bañó y ahí mi cuerpo empezó a reaccionar, temblaba como si tuviera fiebre, el miedo fue mas del que había sentido jamás, ni en el principio de mi abuso me sentí como ese día.
Luego de bañarme, salí con dificultad, perdí la facultad de controlar mi respiración, camine a la habitación, mi hermana ya dormía, yo me acosté al lado de ella, me arrope de pies a cabeza, bajo de esas sábanas sentía que el aire le faltaba a mis pulmones.
Intentaba respirar pausadamente, pero sentía que me ahogaba.
Deje que las lágrimas corrieran ya no tenía capacidad de pelear con ellas, en ese momento que mis lágrimas empezaron a caer, el aire regreso a mis pulmones, pero era un aire, con dolor profundo, que cortaba mi circulación, como hojilla que corrían por mi ser y me lastimaba.
No se cuanto tiempo pase con ese sentimiento, ni a que hora me quedé dormida.
Los ruidos de mi madre en la cocina, me despertaron, sentía un dolor en el pecho, como si el dolor hubiera sido fisico.
Me quedé un largo rato, sentada en la orilla de la cama, tenía miedo de salir de esa puerta y que ese hombre estuviera ahí.
Después de todo lo vi la noche anterior con mis tíos, mi madre llegó extrañada que no había salido, yo había creado un hábito de levantarme temprano ayudarla con las cosas y después me iba a la casa de la mamá del esposo de mi madre.
Mi madre me miró extrañada y preguntó qué ocurría, la observe y contesté que nada, me levante, tome ropa de mi bolso y entré a el baño de adentro, aproveche que el esposo de mi madre no entraba aún.
Tomé un corto baño y volví a colocar la chica fuerte en mi, tome los utensilios de aseo ayude con los platos sucios y luego ayude con el partió.
Mientras hacía eso mi corazón bombeaba más rápido de lo normal, terminé me encerré en la habitación con escusa de hacer un aseo en general en sitio.
Desde ese día, se me acabaron las tardes de felicidad, no quise salir más de casa, eso trajo consecuencias, mi madre, se sentía fastidiada de mi presencia, ya que ni al partió quería salir.
Mis primos y Joiner, vinieron en varias ocasiones por mi, pero no me sentía preparada aún para alzar mi frente y no importarme lo que me hizo.
Mi madre tuvo una discusión una noche con su esposo, yo estuve despierta escuchando, me sentía como un bichos raro en esta vida.
Al día siguiente el madrugo y mi madre también, fue a la habitación a despertarme, disiendo que ese día íbamos a lavar.
Yo me desperté y empecé a sacar la ropa de mis hermanos, sin decir nada, empezamos a lavar y cuando ella se dirigía a mi lo hacía con palabras hirientes y fuertes, una de sus cuñadas que se encontraba cerca, le dijo que no estaba desacuerdo de la manera en la qué me trataba, que más bien debía agradecer la ayuda que yo le ofrecía.
Las palabras de esa mujer fue como derramar gasolina al fuego, mi madre no le respondió nada, pero apenas ella se alejó empezaron sus ofensas, que la tenía aburrida, que desde que llegué su vida era un desastre, que todos me veían como la víctima, y que ella era la mala del cuento, que no entendía por qué no me quedé con mi padre, que si el me había golpeado debía haber sido por mi culpa.
Mientras sus palabras salian de su boca mis lágrimas salían de mis ojos, esta vez no las pude detener, no las pude dejar guardadas, esas palabras lastimaban todo mi ser, ella era mi madre, que tanto pude hacer para que me odiara, si mi papá le hizo algo cuando yo era bebé, que culpa podía tener yo.
Mientras mi corazón se desarmada como un rompe cabezas, de la puerta principal se escucho una voz que detuvo la acción que mi corazón realizaba en ese instante.