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Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:7.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

SOY LA VILLANA QUE SALVARÁ A SU FAVORITO

Violeta Alber ha vivido tres vidas: mercenaria letal en la Metrólis Feudal, mariscala de élite en la era moderna y diseñadora de moda exitosa, pero la traición la ha acompañado siempre. Al morir por tercera vez, despierta en el cuerpo de Roxana Ruiz —la esposa por contrato del personaje que más admiró en una novela: Bruno Castellano, un CEO brillante pero paralizado y sumido en la depresión, condenado a morir para que los protagonistas oficiales vivan felices.

Conociendo el destino trágico que les espera a Bruno y su familia, Roxana decide cambiar el curso de la historia. Convertirá su imagen de mujer despreciada en la de una líder imponente, luchará contra la manipulación de Orquídea y Gael, salvará a los hermanos de Bruno y protegerá sus bienes —incluyendo tierras en París con minas de diamantes y oro que le garantizarán libertad.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA DANZA DE LA ESPADA

No sentamos en la mesa principal de inmediato —primero dimos la bienvenida a los familiares que se acercaban con respeto, mostrando que aunque éramos los líderes legítimos, no perdíamos la humildad que caracteriza a la verdadera nobleza. Bruno se sentó en un lugar estratégico donde podía ver todo el salón, mientras yo me levanté para buscarle una bebida especial que él disfruta: coñac de edad con un toque de miel.

Al cruzar el salón hacia la barra, vi a Isabella —una de las primas de Bruno, conocida por ser una víbora hipócrita que siempre hablaba mal de nosotros detrás de nuestras espaldas— sentada en su mesa junto a su padre y madre. Cuando me vio, levantó la copa con una sonrisa fingida y me saludó.

—¡Roxana, querida! ¡Ven a saludarnos! —gritó con voz dulce pero falsa.

Me acerqué amablemente, pero una de sus amigas —una mujer delgada con vestido verde— se puso en mi camino y me hizo tropezar a propósito, empujándome ligeramente con el codo. Caí de rodillas al suelo, pero me mantuve firme, sin dejar que mi rostro mostrara ninguna señal de sorpresa o debilidad.

—¡Perdón! Fue sin querer —dijo la mujer, riendo a carcajadas junto a Isabella y sus padres.

Me levanté lentamente, limpiando el vestido con movimientos elegantes y poniéndome una mirada fría como el hielo. Me acerqué a ellas para saludar con una sonrisa cálida, y cuando pasaba junto a la amiga de Isabella, fingí tropezar de la misma manera. El filo afilado de mi tacón de aguja roja se quedó atascado firmemente en el pie de la mujer, justo en la articulación del dedo gordo.

—¡Ay! ¡Duele mucho, me duele! —gritó ella, saltando de un pie a otro mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

—¡Perdón! Fue un accidente, perdóname —susurré con una leve sonrisa en los labios, mientras mantenía el tacón en su lugar por unos segundos más. Luego, saqué el tacón con fuerza, haciendo que la mujer gritara de nuevo.

Los guardias de la familia acudieron inmediatamente y la sacaron de emergencia —el médico del banquete diagnosticó que había roto el dedo y necesitaba atención urgente.

Me acerqué a Isabella, quien había quedado muda con la boca abierta.

—Espero me perdones, Isabella querida —dije con voz suave pero contundente—. Tropecé sin querer, como tu amiga.

—¡Sí, querida Roxana! No hay problema —respondió con voz temblorosa, asintiendo con la cabeza sin atreverse a mirarme a los ojos.

Cuando volví a la mesa donde estaba Bruno, vi cómo él sonreía con satisfacción. Desde la distancia, Gael y Orquídea murmuraban en voz baja, con rostros enojados:

—Esa mujer está loca... no tiene vergüenza.

Los chicos —Diego, Julio, Sasha y Sebastián— sonrieron orgullosos, asintiendo con la cabeza como diciendo así se hace.

Más tarde en la velada, se inició una tradición de la familia Castellano: las damas y caballeros compiten en poesía, danzas y bailes para demostrar su valía y conexión con las raíces de la familia.

Orquídea se presentó primero, llevando un vestido tradicional de la familia con bordados de oro y seda roja. Se acercó al abuelo don Alejandro y le ofreció un baile, luego se unió a Gael en una danza clásica que todos conocían —movimientos elegantes, música suave y coreografía perfectamente ejecutada. Cuando terminaron, el salón aplaudió con entusiasmo.

Gael se acercó a nuestra mesa con una sonrisa arrogante y dijo:

—Una pena que Bruno no podrá bailar esta noche. Es una lástima que alguien con tanto potencial no pueda demostrar su valía en el baile.

Bruno puso un rostro de enojo, apretando los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Pero yo sonreí tranquilamente y le entregué una partitura que había traído consigo.

—Bruno, mi amor —dije acercándome a su oído—. Tú eres experto en tocar la cítara. Toca esta melodía de guerra que preparé especialmente para esta noche. Yo bailaré. ¡Traiganme una espada!

Los invitados se quedaron boquiabiertos cuando unos guardias llevaron una espada de acero pulido hasta el escenario, junto con una cítara de madera noble que pertenecía a la colección del abuelo.

Bruno se sentó frente a la cítara y empezó a tocar con una destreza impresionante —la melodía era épica, con acordes fuertes y ritmos que recordaban a los cantos de guerra de los antepasados Castellano. Los chicos se unieron con sus flautas, creando una sinfonía poderosa que llenó todo el salón.

Yo tomé la espada con ambas manos y empecé a danzar. Movía la espada con una agilidad sobrenatural, haciendo que el metal brillara bajo las luces como un rayo de sol. Con mis tacones de aguja, saltaba y giraba en el aire con gracia, combinando movimientos de baile con técnicas de lucha ancestrales —la danza de guerra consiste precisamente en ello: luchar mientras se baila, demostrando fuerza, elegancia y valentía.

Mientras danzaba, empecé a cantar la letra de la canción —mi voz era como la de una sirena, perfecta y hermosa, resonando en cada rincón del salón:

Hijos de Castellano, levantad la voz,

nuestra sangre es fuego, nuestro espíritu es voz,

con espada en la mano y honor en el corazón,

nunca perderemos la batalla que emprendamos.

Las montañas nos ven, los ríos nos escuchan,

somos los herederos de un legado de luchadores,

con valor y fuerza, con amor y pasión,

la familia Castellano siempre será la primera.

Todos quedaron impactados, en silencio primero y luego con aplausos magníficos que hacían temblar los cristales de los ventanales. Las palabras de alabanza se escuchaban por todos lados:

—¡Ella es una diosa! Nunca he visto nada igual.

—¡Es una reina! Merece liderar a esta familia.

—¡Wow! Esa danza es espectacular.

—¡Es impresionante cómo maneja la espada con tacones tan altos!

Orquídea y Gael se quedaron sentados en silencio, sin saber qué decir —habíamos borrado completamente su actuación de la mente de todos. Bruno dejó de tocar la cítara y sonrió con orgullo, mirándome como si fuera la mujer más valiosa del mundo. El abuelo don Alejandro se puso de pie y aplaudió con fuerza, levantando su copa hacia nosotros:

—¡Esto es lo que significa ser Castellano! ¡Roxana, Bruno, sois el futuro de esta familia!

Palabras de la autora:

Eso sí debió doler, de un pasadita en mi dedo y lloro. Esta mujer no se anda con juegos.

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santiago bock herrera
🤭🤭🤭
santiago bock herrera
Roxana no deja pasar una
santiago bock herrera
Es bueno que se apoyen
santiago bock herrera
Esta es mi villana favorita
Aleida Delgado Santana: Es una ,Queen. Es muy astuta.
total 2 replies
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