Cuando una persona esta vulnerable a todo lo que pasa a su alrededor, sin darse cuanta, la gente se aprovecha de la inocencia y traumas para satisfacer sus necesidades. Temor, dolor, felicidad, tristeza, emociones que nos pueden jugar en contra si no somos capaces de controlarlo.
Esta historia se trata de una vida que lo sobrelleva como puede despues se pasar por muchas cosas en su infancia, maltrato, drogas, problemas domésticos y manipulacion familiar.
Advertencia: esta historia contiene drogas, traumas, alucinaciones, armas, sangre, v1olac10nes, entre otras. Se recomienda discrecion a todo caso que leas este libro.
Estas advertido.
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part 2
Actualidad
– ¿Les pareció bien gastarme todo el maquillaje? – preguntó mientras los veía sentados sacando el maquillaje a los otros.
– Fue idea de Ludmila –
– Es verdad – dijo Ludmila mientras le saca el maquillaje al sonriente de Isaias.
Encima lo admite la conchuda.
Lucas no estaba con nosotros, se encontraba en el baño, dijo que quería hacer pipí y de paso me dijo que se iba a sacar el maquillaje. Por alguna razón, me empezó a doler la cabeza, últimamente me está doliendo bastante y en serio no me puedo contener a tomarme una pastilla, pero justamente estaban en el baño, lo deje ahí la última vez y me las olvide.
Fui al baño y toqué la puerta. Lucas no respondía, se me hizo raro, mi baño no es tan grande para no escuchar que lo estoy llamando. Al segundo toque que di él me contestó. Estaba tratando de sacarme el maquillaje y de la concentración no escucho.
A mira vos.
– Cucha, deje mis pastillas ahí ¿Me las das? –
– Pasa – su voz gruesa retumbo en todo el baño.
¿Que pasa? Pero, me lo puede dar en la puerta.
– No boludo, dame las pastillas abriendo un poco la puerta –
Lucas abrió la puerta, mientras tenía los ojos cerrado por que se estaba sacando la pintura, es un desastre.
– ¿Te hiciste movimientos circulares mientras te la sacabas? – asintió sin dudarlo – Dios mío, vení que te lo quito yo –
Lucas se dejó llevar cuando le dije que me dejara hacerlo. No llego a su altura – sentate en el inodoro así llego a sacarte todo – se sentó en el inodoro y siguió mirándome. – Tengo la curiosidad ¿Por qué me miras tan asi? Tu cara seria me pone nerviosa –
– No se, es como que percibo que algo pasa con vos cuando te miro así y me dan ganas de molestarte –
– bueno, ahora en vez de molestar, cerra los ojos asi te saco el delineado –
Es muy obediente, casi siento como que estoy muy cerca de él emocionalmente, es más, me siento como el día que Manu estuvo en mi casa la última vez, esta tensión de estar los dos cerca me hacía dar un calor en el corazón que quería estar todo el tiempo cerca suyo y que me abrace.
Su cara estaba tan cerca de la mía, quería agarrar esos labios con labial rosa pareciendo carnosos que estaba apunto de devorarlos y-
– ¡¡Lucas, Camí!! ¡¿Ya salen?! –
Ludmila nos llamaba de la parte de afuera.
– Si, ya salimos – le termine de sacar la otra parte del delineado y cuando quise levantarme para tirar el algodón, el me agarró de la pierna y me abrazo apoyándose en mi abdomen. – ¿Que estas haciendo? – le pregunte nerviosa.
– No quiero que esto se termine –
¿Terminar que? Solo estamos… abrazados, flasheo demasiado este pendejo…
Pero viéndolo de este punto de vista, se ve indefenso y muy tierno, parece un golden retriever que haría todo lo que vos le pidieras.
Acaricie su cabeza y levanto la mirada, pase mi mano por su cachete y él la recibió dándome un beso en ella, no me aparté ni un segundo, las voces de Ludmila a través de la puerta desaparecieron y solo me concentré en su mirada profunda. Lo percibi como un mar en la oscuridad, tranquilo y oscuro, que no se preocupaba si se ahogaría, o desaparecería o si sería comida de algún animal marino, el estaba tranquilo, como si supiese qué hacer en todo momento.
El me sentó en sus piernas y con un toque ligero en mi mejilla me acerco a él, al punto de tocar nuestros labios. Aun con el labial, me beso cerca del labio superior dejando su marca de lápiz labial, mi cuerpo se enrojeció y con calor intenso hacia que mis brazos se entrelazan en su cuello para así finalmente dar ese beso que tanto espere.
Una lágrima salió de mi, sentía miedo, emoción y alegría por este momento. El no entendía qué pasaba pero solo me quito mi lágrima con su dedo y lo lamió – aun que las lágrimas son saladas, por alguna razón el tuyo es dulce y sabroso – me susurraba en el oído. Ese escalofrío de nuevo, seguí besándolo hasta que finalmente escuche los sonidos que estuve ignorando.
– ¡¡Camilaa!! ¡Queremos entrar! – aun seguía gritando.
– Que molestia – Lucas se frustró. Me reí al ver que no se acostumbraria tan fácilmente a mi grupo de amigos y que estaría la mayor parte del tiempo callado.
El mostró una sonrisa que provenía de mi.
– se que es apresurado, pero quiero conocerte más. Ya no soy el mismo nenito de antes. Yo quiero hacerte feliz y darte el amor que una vez nuestros padres nunca nos dieron –
Yo no le conté muy detalladamente a Lucas sobre mi familia en la infancia, pero siempre le decía que mi mamá me pegaba y que mi padre nunca hacía nada. Me convenció al momento uno de que el me dijo que me iba a amar cuando nunca tuvimos amor paternal al igual. Pero aun seguía mi duda de lo anterior con Manuel, quería esperar más, pero sabiendo lo que significa el amor ahora siento la duda de que su él me amaría igual que Lucas me quiere amar.
– quiero pensarlo, no es que no quiera. Sino que como vos dijiste, todavía es demasiado pronto –
– completamente. Yo te voy a esperar hasta que estés lista –
Que calidez que sentía con él, no pude reaccionar esta calidez con otra persona desde que Manu se fue y no me contacto. Lucas parecía una persona maravillosa y muy atenta, parecido a Manu pero la única diferencia es que ahora Lucas está acá en frente mio y él no.
Salimos del baño y Ludmila se veía enojada con los cachetes inflados y Milton esperando para orinar. Me reí de su cara y Milton todo tranquilo aguantando sus ganas de hacer pipi.
Lucas miró su teléfono y me susurro al oído “tengo que irme, cuando tenga planes para nosotros te contacto”. Que lindo, se va despidiéndose de todos y dejándome sola con el montón nuevamente. Vacío no sentía, ni soledad. Alegría era la palabra correcta.
Elias se me apoyó haciendo peso en mi cuerpo y aun con el maquillaje puesto. – que lindo que se lleven bien – lo miré confundida y después me reí de su cara.
– quítatelo, que ya te salio un grano en el labio –
Inmediatamente se fue a buscar el líquido para sacar el maquillaje y volvió. – toma, sácamelo vos –
– ¿Por que yo? –
– Tenes mas experiencia y Ludmila se lo está sacando a Isaias, y Milton esta orinando –
Se estaba re aguantando ¿Tanto tarde?
– ¿de qué estaban hablando ustedes dos? –
– y a vos que te importa –
– mucho la verdad –
Elias me miraba igual que Lucas, serio pero con tranquilidad. Eso me incomoda un poco, suspire hondo y no conteste, no tengo por qué contarle. Cerré los ojos y no hablo hasta después de un rato.
– ¿Qué te pareció Lucas? –
– ¿por qué estas tan obsesionado con el? –
– no te puedo decir –
– entonces no preguntes. Además, ya van dos veces seguidas que me haces lo mismo ¿Que tanto escondes? –
El la pensó antes de responder – ¿Viste cuando los dos estábamos jugando a las cartas muy concentrados y después lo quise matar? –
– si ¿Que pasa con eso? –
– nosotros solíamos jugar desde chiquitos y al terminar, me dijo algo de vos y yo que pasara mas adelante –
Elias me miraba serio, pero yo no reaccioné, estaba esperando una respuesta lógica pero estaba dándome piezas difíciles para armar el rompecabezas.
– hacelo corta Elias – dije ya cansada.
– Ludmila va a morir a manos de mi –