en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
NovelToon tiene autorización de Karina Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 13
Dante cerro sus ojos la empezó a besar, eran algo torpes, pero su instinto apasionado los iba guiando, cuando menos lo pensó su lengua ya había entrado a su boca, haciendo ese momento más intenso.
La sujeto de la cintura y la sentó en la mesa sin dejar de besarla, sujetaba su cabeza para unirla más él; era su segundo beso en toda su vida y lo estaba disfrutando, la pasión que se trasmitían era tan intensa, que su mente se ponía en blanco, estaba dejando llevar tanto que Zaidymar empezó a tocar su pecho, sus abdominales, su espalda, sus manos parecían tentáculos, le gustaba lo que tocaba.
Ese cuerpo era suabe y duro, su espalda era ancha, en cada caricia hacía que su cuerpo se sintiera más caliente, su estómago se sentía pequeño de las emociones que sentía, lo más intenso era que su feminidad se empezaba a sentir húmeda.
Dante se sentía igual que ella, aunque solo tocaba su cabeza, hundía sus dedos en su cabello, disfrutaba de su suavidad, de sus caricias en su cuerpo; no entendía por qué, pero ella lo hacía postrarse a sus pies, caía rendido a sus encantos, a esa pasión que hacía que su cuerpo vibrara de una manera tan intensa que se sentía más vivo que nunca.
Fue tan intenso ese beso, que se les olvido respirar por un momento y Dante se vio obligado a separarse, pego su frente a la de ella, respiraban agitadamente, apenas podían mantener sus ojos abiertos, pero en ese momento donde parecía que todo había terminado Zaidymar no dejaba de acariciar su cuerpo, sus manos se movían de un lado a otro.
De la cintura para arriba no hubo lugar que Zaidymar no acariciara y lo hacía lento, hasta se daba el lujo de pasar las yemas de sus dedos por cada separación de esos imponentes abdominales.
Dante sujetaba su cabeza, no quería ni moverse porque sus caricias eran agradables, realmente no quería que parara y ese calor interno cada vez aumentaba más. Nunca había estado con una mujer, ni siquiera había visto el cuerpo de una mujer desnuda, aunque si sabía lo que tenía que hacer por platicas que escucho de Rene y de otros de sus hombres, pero la realidad era que tenía dudas sobre lo que era tener intimidad.
Él estaba temblado del miedo, realmente deseaba dar el siguiente paso, lo deseaba, pero no se atrevió ni a moverse, tenía miedo de dejar una mala experiencia, de que esa hermosa mujer al final solo sintiera desilusión de estar con él.
Quería hacer las cosas bien, ser un verdadero hombre, era más su orgullo de hombre, de que ella como mujer quedar satisfecha al estar en sus brazos; sus inseguridades lo hicieron decir lo primero que se le vino a la cabeza.
- ¿Quieres continuar en la cama? si es lo que quieres, empieza a quitarte la ropa, que yo tambien quiero tocar tu cuerpo. –
Zaidymar lo mira a los ojos al mismo tiempo que muerde su labio inferior, la idea de seguir hasta el final la hizo dudar, realmente deseaba decirle que sí, aunque ella tampoco sabía lo que seguía, pero su cuerpo temblaba porque esas enormes manos la acariciaran y quería más de sus besos.
Mientras lo miraba a los ojos pensaba «Lo poco que me dijo esa nodriza del palacio, era que los dos teníamos que acostarnos en la cama y que tenía que dejar que él me tocara, que solo me dejara guiar por él; que lo mejor era no resistir para que no me lastimara, que solo cerra los ojos y que soportara, pero a diferencia de lo que me dijo esto no se siente como si fuera algo tan malo, es más mi cuerpo lo pide.
Maldición que demonios estoy pensando, esto es una tontería, se supone que debo mantenerme alejada de él, no puedo dormir en su cama, es algo que me puede dejar embarazada es lo que esa nodriza me dijo y eso no puede pasar, ese hombre es malo, un sanguinario no es alguien del que pueda ver como mi esposo, mucho menos puedo enamorarme de él.
¿Qué demonios me pasa? ¿Por qué mi cuerpo tiembla por estar con él? Hace que me sienta confundida y mi corazón late con tal fuerza que siento que se me va a salir del pecho.
Algo no está bien en mí, este hombre me ha hecho perder la cabeza y la razón, la culpa creo que la tiene su belleza, porque eso no se puede negar es tan llamativo, tan hermoso, que yo una mujer que nunca les prestaba atención a estas cosas llamadas hombres, que lo único que deseaba era seguir a mi padre y hermano en el campo de batalla, hoy parece que he todo eso se me ha olvidado.
Tengo que controlarme, dejar de sentir esto o me volveré loca, pero ¿porque a pesar de que mi mente dice que tengo que decirle que no quiero ir con él a la cama, mi boca no se mueve? Es como si mi cuerpo se negara a seguir a mi mente, tengo que negarme, decirle que regreso a mi torre, pero mi maldita boca no se mueve.»
Dante al ver que no le contestaba y al tenerla tan cerca a pesar de su miedo, no pudo evitarlo, su cuerpo se movió solo, la volvió a besar, era más grande su deseo que sus inseguridades, al final parecía ganar el deseo, aunque no supiera por dónde empezar.