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Marcas De La Infancia

Marcas De La Infancia

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Centrado emocionalmente / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Heimy Zuñiga

No todas las cicatrices se ven en la piel. Algunas habitan en la memoria, en las emociones y en los recuerdos que tratamos de callar. La historia de Liam es un testimonio vivo de esas cicatrices invisibles y de la valentía de ponerlas en palabras.

NovelToon tiene autorización de Heimy Zuñiga para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: La conferencia que sostiene de los que sostienen el peso

A veces, el silencio no es la ausencia de ruido, sino la presencia de algo que no se dice.

Durante la semana que siguió a mi rechazo en la escalera, me moví por la facultad como un autómata. Había logrado lo que quería: la soledad absoluta. Pero la soledad tiene un peso específico que los libros de estructuras no mencionan. Se asienta en la base del cráneo y te obliga a mirar siempre hacia abajo.

En la cafetería, la gente ya no bajaba la voz cuando yo pasaba; simplemente me ignoraban. Me había convertido en parte del mobiliario, un objeto frío y distante. Excepto para Alex y Andrés. Notaba cómo se intercambiaban mensajes de texto mientras yo estaba sentado con ellos, esas miradas de reojo que decían: "No sabemos qué hacer con él" y que me hacían sentir como una viga a punto de ceder.

Hazel se había convertido en una sombra. Respetaba el muro que yo mismo había levantado. Ya no había intentos de rescate. Solo un silencio limpio, obediente. El silencio que yo había pedido... y que ahora se sentía como una losa de concreto.

El aviso quedó flotando en el aire al final de la clase.

—Recuerden que la próxima semana es la Conferencia de Acudientes —anunció el profesor—. Los directores de los estudios más importantes estarán aquí para evaluar el progreso y la ética de trabajo de sus hijos.

El aula estalló en un murmullo.

—¿En serio? ¿Otra vez? —se quejó Andrés—. Mi viejo va a matarme cuando vea el promedio de este corte.

Las risas y los comentarios banales golpeaban las paredes. Los chicos bromeaban sobre esconder sus notas o sobre qué tan aburridos estarían sus padres. Ellos hablaban de una reunión escolar; yo hablaba de una inspección de daños.

(Punto de vista de Hazel)

Hazel sintió que el frío del aire acondicionado se le metía en los huesos. Mientras sus amigas planeaban qué ponerse para impresionar a los socios de los bufetes, ella solo podía pensar en la mirada de Federico Brechel. Sus dedos apretaron el borde de la mesa. Sabía que su padre no vendría a ver sus notas; vendría a ver si todavía era una inversión rentable.

Miró hacia el fondo del salón. Allí estaba Liam, con la mandíbula tan apretada que parecía que los dientes se le iban a romper. "Estamos atrapados" —pensó ella—. "Ellos traen su propio aire, y cuando entren aquí, nos vamos a asfixiar". Sintió un impulso de levantarse y caminar hacia él, pero se obligó a quedarse quieta. Liam ya la había rechazado una vez; no podía arriesgarse a que él la destruyera frente a todo el salón.

Hazel exhaló un suspiro casi imperceptible y giró el rostro hacia donde yo estaba. No hubo lástima en sus ojos, hubo una advertencia. Vi cómo se mordía el labio inferior, un gesto que delataba que su propia "perfección" también estaba bajo amenaza.

—Lennox, ¿vendrá tu padre? —preguntó un compañero con una mezcla de envidia y admiración—. Dicen que Rafael Chester es un genio de la logística.

—Vendrá —respondí, y mi propia voz me sonó extraña, como si viniera de debajo del agua.

El salón entero pareció vibrar con la expectativa. Para mis compañeros, la llegada de mi padre era como la visita de una celebridad. No entendían que lo que ellos llamaban "genio", yo lo llamaba "verdugo".

Dos palabras simples: Conferencia de acudientes. Administrativas e inofensivas en apariencia. Pero mientras guardaba mis cosas, sentí que los números de mis cálculos empezaban a desordenarse en el papel. El mundo ordenado de la arquitectura no estaba diseñado para resistir la presencia de mi padre en estos pasillos.

Era como meter una carga de demolición en los cimientos de un edificio que apenas estaba terminando de secar. Y yo no sabía si el búnker que había construido iba a resistir el impacto.

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señorita_cash
.
señorita_cash
que personal..
Yorjany González Rodríguez
bien sigue haci pero trata de que cuando termines un capitulo el siguiente lo continue desde donde se quedo /Slight/
Heimy Zuñiga: Jaja muchas gracias... lo tendré en cuenta de ahora en adelante 👏
total 1 replies
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