Elizabeth fue encontrada por fuera de la densa selva con tan solo 3 días de edad, por un lobo, pero no cualquier lobo, sino el alfa supremo. Él la llevará a su manada, no porque tenga un corazón bondadoso, sino todo lo contrario; quiere que ella sea un ejemplo de lo que sucede cuando ingresan a su territorio. Sin embargo, su hermana Lara se enamora de la bebé de ojos verdes y cabello negro. La portada fue creada por mí a mano, la historia es completamente original y las críticas son bienvenidas.
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Capítulo 12
Relata Elizabeth
Despierto cuando el auto se detiene frente a una mansión, lo primero que hago es verificar que mi amigo aún está a mi lado; él sigue dormido y el pequeño Matías también. El señor Vicente abre la puerta y me invita a bajar; despierto a Samuel y tomo en brazos al pequeño, salimos del coche y no puedo dejar de mirar la entrada, siento que reconozco el lugar, lo he visto en varios sueños que tuve con Athos.
-Esta es tu casa, siempre lo ha sido y siempre lo será- dice Vicente con cariño.
-No sé si puedo creer en lo que dices todavía- le respondo mientras miro la casa y veo acercarse a una mujer, su mirada se fija en mí como si hubiera visto un fantasma.
-Elizabeth, ella es Mel, tu madrastra y madre del pequeño Matías- la saludo y le entrego al pequeño en sus brazos, siento una sensación de que no puedo confiar en ella.
-Señor, estoy cansada- él me mira y dice:
-Sígueme, te llevaré a tu habitación- tomo de la mano a Samuel y lo llevo conmigo, él es el único en quien puedo confiar en este momento y no quiero que se aleje de mí.
-Este ha sido tu cuarto desde que eras bebé- me dice con ojos llorosos, entro y siento que ya he estado en este lugar. Veo muchos juguetes y la cama sin hacer, el olor me es familiar, veo un conejo azul en la cama, lo tomo y huelo su aroma, parece olor a hogar, no puedo confiar en nadie aún, pero aquí todo es tan familiar y acogedor, espero que esta vez sea real.
Le pido un colchoncillo para Samuel, veo que se molesta, entonces razono:
-Estoy confundida con todo lo que ha pasado y no quiero alejarme de la única persona que ha sido sincera conmigo hasta ahora- él asiente con la cabeza y acepta, luego nos traen lo que pedí.
-Samuel, no quiero que te alejes de mí ¿está bien?- él se acerca y responde:
-Nunca dejaré tu lado- eso me tranquiliza.
-Siento como si conociera esta habitación- Samuel me mira fijamente.
-Tal vez todo lo que él dijo sea verdad- Samuel comenta y continúa observando todo en la habitación.
Camino por la habitación y encuentro una caja llena de marcos de fotos con imágenes mías de cuando era pequeña.
-¿Cómo tienen fotos mías de niña?- pregunto mirando a Samuel.
-Quizás todo sea verdad, solo tienes que recordarlo todo- él me mira seriamente.
-Hasta que no sepa quién me arrancó de mi hogar, no confiaré en nadie- me siento en la cama cansada del viaje.
-Entonces duerme, querida, yo velaré por tu sueño- Samuel es un amor, me acuesto y pronto el sueño me lleva...
Relata Samuel
Luego de que Elizabeth se duerme, voy a la sala en busca del supremo y no lo encuentro, entonces voy a la cocina en busca de algo para que mi amada coma, encuentro al tipo que se dice compañero de Elizabeth, lo saludo y le pido a la sirvienta que prepare algo para ella.
-¿Eres Athos?- pregunto para confirmar.
-Sí, seré el beta de Elizabeth, así que aléjate de una vez por todas de su vida- dice con arrogancia, veo que tendremos problemas, parece que él también ama a Elizabeth.
-Solo me iré el día que ella diga que no quiere que esté en su vida- apenas termino de hablar, tomo la bandeja con la comida para Elizabeth y vuelvo a su cuarto dejando a Athos hablando solo. Cuando entro en la habitación ella sigue durmiendo tranquilamente, no la despierto, sé que debe estar muy confusa y cansada; mañana temprano llegarán mi padre y mi madrastra.
Comienza a moverse, me quedo cerca para que no se asuste.
-¿Dónde estoy?- pregunta con algo de temor, dudo antes de responder.
-Estás en la casa del Supremo, que es tu padre- ella me mira con una mirada perdida, como si no comprendiera mis palabras.
-Come, ha pasado mucho tiempo desde tu última comida- se sienta y devora todo en su bandeja, luego me mira y se abraza a mí; no voy a decir que no me gusta, ya que estoy enamorado de ella. Ella me dice que ya habría perdido su cordura si no fuera porque estoy a su lado, me siento feliz de estar en su vida.
Se levanta y va al baño; dejo su ropa lista sobre su cama, salgo del cuarto y espero sentado en el suelo cerca de su puerta. El supremo pasa y lo reverencio, sigo esperando a que ella termine de arreglarse.
Cuando termina, me llama, entro en su cuarto y coloco mi colchoncillo junto a su cama. La observo antes de dormir y luego caigo en mi cama y dejo que el sueño me lleve.
Relata Elizabeth
Despierto un poco aturdida, no recuerdo dónde estoy, miro al suelo y veo a Samuel en un colchoncillo al lado de mi cama y entonces caigo en la cuenta: no estoy en casa, sino en la casa del supremo, que dice ser mi padre. Me levanto y voy al baño a hacer mi higiene matinal, y cuando vuelvo a la habitación despierto a Samuel; se levanta y va al baño mientras veo al pequeño Matías entrar en la habitación.
-Buenos días, hermana- dice con una sonrisa en su rostro; debe sentirse solo, ya que ha aceptado a una hermana que no sabía que existía. Le respondo con una sonrisa enorme.
-Buenos días, hermanito lindo- aunque todavía no creo todo lo que me dicen, él es muy lindo y no quiero que se decepcione conmigo; ya lo quiero aunque no esté segura de si es mi hermano.
Lo abrazo y lo sigo hasta la cocina; a pesar de mis desconfianzas, creo en el niño que tengo delante, me siento en un lugar que creo que es el mío, mi hermanito se sienta a mi lado y me observa comer; poco después, Samuel y Athos se sientan a la mesa y me siento incómoda viendo esa escena, prefiero prestar atención al joven Matías.
-¿Ya vas a la escuela, Matías?- pregunto tratando de no mirar los ojos llenos de ira de Athos y Samuel, que están intercambiando miradas.
-Aún no, empezaré el año que viene- Matías me responde con mucho entusiasmo.
Todavía tengo mucho que comprender de este mundo que para mí era imaginario. Después del desayuno, salgo acompañada de Athos y Samuel para dar un paseo por el pueblo y veo a muchas personas reverenciándome. ¿Seré realmente especial? Me pregunto entre pensamientos.
Athos me detiene a mitad de camino y me ofrece un helado; como hace calor, acepto. Veo a Samuel apretar los dientes, me acerco a él y le digo:
-No tienes que estar celoso, solo tengo calor- él me mira con cariño y pronto se acerca más de la cuenta dándome un beso rápido.
-No deberías hacer eso en público- sé que me gusta, pero todavía soy una preadolescente, y tengo mucho que aprender.
-Lo siento, te amo mucho, no veo la hora de tener edad para estar casado contigo- sé que me gusta, pero con tanta confusión en mi mente, no sé cómo corresponder a sus sentimientos. Athos se acerca con el helado en la mano, me lo entrega y se mantiene a una buena distancia de nosotros; él se acerca.
-No me rendiré- dice y se aleja de nuevo.
No entiendo lo que quiere decir, pero no me importa mucho en este momento; solo quiero saber cómo formo parte de este mundo y cómo voy a reaccionar a la realidad. Hoy llegarán el padre y la madrastra de Samuel; Vicente ha arreglado una casa para ellos. Me contó que su madrastra es humana y por eso él y su padre fueron expulsados de su manada; es algo prohibido. Eso es injusto; nadie elige de quién se enamora.
Vuelvo a la casa de Vicente y me encuentro con él en el comedor; tomo valor y pregunto sobre mis tíos.
-¿Qué va a hacer con mis tíos?- me mira y responde con calma.
-Como estás muy apegada a ellos, solo los mantendré encerrados hasta que decidan revelar quién les ordenó llevarte lejos- habla con un aire de decepción.
-Fui feliz mientras estaba con ellos; no quiero que los traten mal- escucha.
-Sé que solo hicieron lo que les ordenaron, pero sigo queriendo saber quién quería que estuvieras lejos de mí- lo miro con algo de tristeza.
-¿Pero lo importante es que estoy aquí, no?- creo que él es del tipo vengativo, pero mi declaración debe ser suficiente para que cambie de opinión y deje en paz a las personas que amo.
-Si estás dispuesta a perdonar, por mí está bien; solo quiero que no desaparezcas más- asiento con la cabeza y seguimos conversando; Vicente me explica que soy mestiza y que pronto, cuando cumpla 13 años, tendré mi única transformación y será como si no tuviera conciencia y mataré todo lo que encuentre en mi camino. Dice que el día antes me encadenará en un sótano y me dejará hasta que la luna llena desaparezca para que no lastime a nadie. Estoy de acuerdo con esa medida preventiva y vuelvo a mi habitación algo infantil.
Estoy sorprendida de cómo he aceptado todo esto tan fácilmente.
Veo al joven Matías entrar en mi cuarto; se queda parado viendo un conejo azul que está en mi habitación; debe quererlo.
-Si lo quieres, puedes quedártelo, pero tienes que prometerme que lo cuidarás- sonríe y se aferra al peluche. Me siento feliz al verlo sonreír; creo que ya he aceptado que él es mi dulce hermanito.
-Gracias, Liz- toma el conejo y pronto su madre aparece en la puerta; su mirada es como si escondiera una fiera detrás de su sonrisa.
-Ven querido, es hora de dormir- llama y él viene, me da un beso en la mejilla y corre por el corredor hacia su habitación. Realmente me ha aceptado como parte de su familia; Athos me ha traído varios libros históricos; voy a estudiar lo que soy en realidad; ya estoy asustada de mí misma.
Después de un mes, ya me estoy acostumbrando más a la idea de que realmente estoy en una manada; Samuel se mudó a la casa de su padre; creo que a Vicente no le gustaba que estuviera en mi habitación ni cerca de mí; me río sola. ¿No se dará cuenta de que prácticamente todavía soy una niña? Eso parece celos paternales.
Vicente piensa que es mejor que vuelva a la rutina que tenía cuando era pequeña; puede ser bueno para recordar cosas. Creo que con tantas cosas que han metido en mi cabeza esas memorias nunca van a volver. Voy a visitar a mis tíos en la prisión; aunque me hayan mentido, fui tratada como parte de su familia y estoy convenciendo a Vicente para que los deje ir; especialmente ahora que me enteré de que Emmy está embarazada.
Están en una casa cercada, con 10 omegas asegurando la seguridad; llego a la puerta y me dejan pasar.
-Hola- enseguida Emmy viene y me abraza; cada vez que vengo aquí, pide perdón por haber mentido; ya le he dicho varias veces que ya perdoné y que no guardo rencor; me quedo con ellos más de una hora; me sirven pastel con helado; todavía se niegan a decir quién les ordenó quedarse conmigo, pero no me importa mucho, ya que no recuerdo nada; es como si solo hubiera cambiado de vida drásticamente.
De camino a casa paso por la casa de Samuel; su padre está dando clases en la escuela de la manada y Samuel está en el fondo de la casa jugando con su hermanita; solo nos enteramos de su existencia cuando su padre llegó aquí; ella también es mestiza.
-Hola Samuel, hola Samantha- ella tiene ojos verdes, cabellos rubios casi blancos y es muy inteligente, pero aún no habla porque solo tiene un año.
-Hola, llevaré a Sam con su madre y vuelvo- ella la toma en brazos y entra.
Me siento en una silla y me quedo mirando cómo se mueven los árboles con el viento.
-¿Quieres dar un paseo?- me sobresalto cuando habla detrás de mí.
-No, solo quiero quedarme aquí charlando un poco- se sienta a mi lado.
Busca una baraja de cartas, jugamos y conversamos mientras tanto; después de un rato, Samuel me acompaña a casa; ya estoy tarde para la cena; a Vicente le gusta cenar con toda la familia reunida en la mesa; yo preferiría cenar en mi habitación; no me gusta cómo Mel me mira.
Después de recibir una reprimenda por llegar tarde, ceno y me voy a mi habitación; tomo un baño y me preparo para dormir; se ha convertido en hábito que Vicente siempre venga a decir buenas noches y a media noche Matías viene a dormir en mi cama, dice que tiene miedo de su habitación. En cuanto se queda dormido, siempre lo llevo de vuelta a su cama y vuelvo a dormir...
Me gustaría que nos escribieses una segunda parte para saber de los hijos de Eliz.
Gracias por dedicar tu tiempo a escribir.
me encantó
gracias