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Todo Empezó En Navidad

Todo Empezó En Navidad

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance entre patrón y sirvienta / Completas
Popularitas:895.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: @ngel@zul

Una tarde fría de diciembre, Lucía se cruza con una niña perdida en la calle. Sin dudarlo la consuela y protege, sin imaginar que ese pequeño acto cambiará su vida para siempre. Su padre, Alejandro Ferrer, un poderoso empresario, no puede ignorar la angustia y la felicidad que Lucía despierta en su hija.
Mientras Alejandro busca desesperadamente a alguien que cuide a Emma, se da cuenta de que ninguna niñera parece estar a la altura… se da cuenta de que su hija no deja de mencionar a “la chica de la bufanda”. Y decide contratarla. Entre tensiones, celos y secretos, Lucía tendrá que marcar sus límites mientras Alejandro se debate entre lo correcto y lo que su corazón comienza a desear.
Una historia de amor, familia y segundas oportunidades, donde la Navidad no solo trae luces y regalos, sino también destinos que no pueden ignorarse.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Vigilia compartida

​Alejandro regresó a la habitación de Emma con el pulso todavía martilleando en sus sienes. El contraste entre la visión de Lucía semidesnuda en la penumbra de su dormitorio y la imagen de su hija retorciéndose entre las sábanas por la fiebre fue un choque emocional que lo dejó exhausto. Se sentó en el borde de la cama, tomando la mano pequeña y ardiente de Emma, sintiéndose repentinamente inútil a pesar de todo su poder y dinero. No podía comprar el descenso de la temperatura de su hija, ni podía comprar la paz mental que acababa de perder en el pasillo de los invitados.

​Pocos minutos después, la puerta se abrió suavemente. Lucía entró vestida con unos pantalones de algodón cómodos y una camiseta amplia, con el cabello recogido en una trenza apresurada y todavía algo húmeda. No había rastro de la vulnerabilidad de la toalla; ahora era la profesional, la cuidadora, el ancla. Sin embargo, cuando sus ojos se encontraron con los de Alejandro sobre el cuerpo de la niña, la electricidad seguía allí, vibrante y peligrosa.

​—¿Ha bajado la temperatura? —preguntó ella en un susurro, acercándose al otro lado de la cama.

​—No. El médico dice que está por llegar —respondió Alejandro, sin soltar la mano de Emma. Su voz todavía conservaba ese matiz ronco que Lucía había escuchado en su habitación.

​Lucía se movió con eficiencia. Trajo un recipiente con agua y unas compresas. Se sentó al lado de Emma y comenzó a refrescarle la frente y los brazos con movimientos rítmicos y suaves. La niña, al sentir su tacto, dejó de quejarse y soltó un suspiro de alivio.

​—Lucía... —balbuceó Emma, abriendo los ojos apenas un milímetro.

​—Aquí estoy, princesa. Todo va a estar bien —murmuró ella, ignorando deliberadamente que Alejandro la observaba con una intensidad que le quemaba el perfil.

​El médico llegó poco después, confirmó que se trataba de una infección viral común para la época del año, administró la medicación necesaria y se marchó, dejando tras de sí un silencio denso. Alejandro y Lucía se quedaron solos en la penumbra de la habitación infantil, iluminada solo por la lámpara en forma de estrella que Lucía había comprado.

​—Debería ir a descansar, señor —dijo Lucía sin mirarlo, concentrada en cambiar la compresa de Emma—. Mañana tiene reuniones importantes. Yo me quedaré con ella.

​—No voy a ninguna parte, Lucía —respondió él con una firmeza que no admitía réplica—. Es mi hija. Y después de lo de esta noche... no creo que pudiera dormir aunque lo intentara.

​Lucía sintió que el corazón le daba un vuelco. Él no se refería solo a la fiebre. Alejandro se acomodó en el sillón orejero frente a la cama, observándola trabajar. El silencio ya no era profesional; era una conversación muda sobre lo que había ocurrido en la habitación de ella.

​—Lucía —dijo él tras un largo rato, su voz rompiendo la quietud como una piedra en un estanque—. Siento haber entrado en tu habitación así. El pánico por Emma me nubló el juicio, pero eso no justifica la invasión de tu privacidad.

​Lucía finalmente levantó la vista. En la penumbra, las facciones de Alejandro parecían esculpidas en sombras.

—Entiendo que estaba asustado, señor Ferrer. No hace falta que se disculpe.

​—Sí hace falta —insistió él, inclinándose hacia delante—. Porque la forma en que te miré... eso no tuvo nada que ver con el estado de Emma.

​Lucía sintió que el aire se le escapaba. La honestidad de Alejandro era un arma mucho más poderosa que su frialdad. Ella apretó la compresa entre sus manos, sintiendo el agua tibia escurrirse entre sus dedos.

​—No deberíamos hablar de esto aquí —susurró ella, señalando a la niña que dormía—. Ni aquí, ni en ninguna parte. Usted sabe que no corresponde.

​—Lo sé —concedió él, con una amargura que la sorprendió—. Sé perfectamente quién soy y quién eres tú en este esquema. Pero esta noche, cuando te vi salir de la ducha... por un momento dejé de ser el hombre que maneja empresas. Fui simplemente un hombre que no podía apartar los ojos de lo más hermoso que ha visto en años.

​Lucía cerró los ojos, luchando contra el impulso de cruzar la habitación y consolarlo, o de dejarse consolar. La atracción era un incendio que el cuidado de Emma solo lograba contener superficialmente.

​La madrugada transcurrió en una alternancia de cuidados y silencios pesados. En un momento dado, Lucía se quedó dormida sentada en la silla junto a la cama, con la cabeza apoyada en el colchón. Alejandro se levantó del sillón, se acercó a ella y, con una delicadeza que no parecía propia de sus manos grandes, le colocó una manta sobre los hombros.

​Su mano rozó accidentalmente el cuello de Lucía, y ella se movió en sueños, murmurando algo inaudible. Alejandro se quedó allí, de pie, observándola durante lo que parecieron horas. Se dio cuenta de que su teoría de que era "puro instinto" o "necesidad física" se caía a pedazos. El deseo estaba ahí, sí, pero lo que sentía al verla cuidar de su hija, la forma en que ella se sacrificaba por una niña que no era suya, estaba creando un vínculo que la lógica no podía explicar.

​Cuando los primeros rayos de sol empezaron a teñir las cortinas de color melocotón, Emma despertó sin fiebre y con ganas de beber agua. Lucía se incorporó de un salto, desorientada, y la manta cayó al suelo.

​—La fiebre se ha ido —anunció Lucía tras tocarle la frente, con una sonrisa de alivio genuino.

​Alejandro se acercó a la cama. Emma tomó la mano de su padre y la de Lucía, uniéndolas sobre la colcha en un gesto de inocencia absoluta.

​—Gracias por cuidarme —dijo la niña con voz débil pero alegre.

​El contacto de las manos de Alejandro y Lucía sobre la cama de la niña fue el cierre de una noche que lo había cambiado todo. Sus dedos se entrelazaron por un segundo, como un pacto sellado en la fatiga de la vigilia. Alejandro apretó la mano de Lucía antes de soltarla, una promesa silenciosa de que, aunque el día trajera de nuevo las máscaras y los contratos, lo que había ocurrido en la oscuridad ya no podía ser borrado.

​—Ve a descansar ahora, Lucía —dijo él, su tono volviendo a ser el del jefe, pero sus ojos manteniendo la confesión de la noche—. Es una orden. Yo me encargo de Emma hasta que Rosa despierte.

​Lucía asintió, sintiéndose extrañamente ligera a pesar del cansancio. Salió de la habitación con la imagen de las tres manos unidas grabada en su corazón, sabiendo que el incendio interno de Alejandro no solo no se había apagado, sino que ahora tenía el combustible de la gratitud y la admiración mutua.

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Nanes
11 meses??? no que ya tenía 14 🤔?
Nanes
caes mal Lucía debiste ser sincera desde el inicio
Nanes
que afán de repetir los nombres 🤦🏻‍♀️
Nanes
otra vez De la Vega???? ya se revolvió todo jajaja
Nanes
Noo no pésimo.
De la Vega ???? que no es Ferrer ?? y dice que Martha es la empleada más antigua cuando anteriormente menciona que Rosa es la que lleva más tiempo trabajando no sé si Luis también, hay variar incongruencias 🤔
Nanes
pero Alejandro anteriormente menciona que estaba custodiado el cuarto de Elena, como es que entraron en el?????
Nanes
creí que sus amigos eran Marcus y Julian 🤔
Nanes
Marcus ???? pero que no así se llama su otro amigo es el mismo o solo se repite en nombre ????🤔
Nanes
ya me hice bolas con el color de ojos jaja primero dice que son azules, después oscuros y ahora son grises??? 🤔🤣
Nanes
como ??? ya se habían besado???? caray de que me perdí jajajajajaja 🤣
Katyani Carolina Paredes Umbria
bella historia
Maru Nuñez
Querida escritora me encanto su novela muchisima gracias x compartirla💐🌹👍👍👍👏👏👏🙏🙏🙏🙏🙏
Maru Nuñez
Querida escritora me encanto su novela muchisima gracias x compartirla💐🌹👍👍👍👏👏👏🙏🙏🙏🙏🙏
Maru Nuñez
Alejandro en verdad es un idiota que no piensa🤬🤬🤬🤬🤬🤬
Vanesa Daniela Arbona
hermosa
Andrea Barrionuevo
yo hace rato deje de poner me gusta a los capítulos sigo pq no dejo las lecturas inconclusas pero desde la mitad de la historia vengo saltando capítulos y leyendo por arriba pq la historia se puso pesima
Andrea Barrionuevo
Este par de egoístas no merecen ser felices.
Lastimar tanto a una niña tan pequeña y dejarla sola es el acto más egoísta de este par de estúpidos
Andrea Barrionuevo
Por favor estos protagonista son tan nefastos.
Son tal para cual de egoísta. Ella por irse en vez de buscarlo y por ser tan cobarde y no confiar en él.
Y Alejandro por ser otro egoísta que solo piensa en su dolor y en una mujer y se olvido de su hija del dolor y soledad que esa niña siente al pensar que tanto Lucía kmo el la abandonaron
Se olvidaron de esa niña y es tan triste
Andrea Barrionuevo
Jajaja la mando a seguir y tardaron una eternidad en llegar.
se pasa
Belkis Yepez: no entiendo, le pusieron un rastreador al carro de Valeria hacia semanas y ella visitaba siempre a Lucia
total 1 replies
Andrea Barrionuevo
Y Alejandro se paso de estúpido en vez de poner a alguien a seguir a Valeria sabiendo el alcance que tiene la deja entrar a la ksa y que este cerca de la niña
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