"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La victoria es mía
Khalerion y el resto del consejo observaban desde un lugar seguro la batalla.
-La guerra que tanto deseábamos ha llegado.- Sonríe de manera aterradora.
-Son solo cascarones vacíos, sostenidos por magia demoníaca.- Responde Kaito.
Se respiraba un hedor metálico y de azufre. La niebla espesa al pie de la montaña marchita toda vegetación.
Al estar encima de los títeres del Rey Demonio, Brante abre sus fauces lanzando fuego por doquier mientras es seguido por su batallón.
-Está desesperado.- Menciona el jefe del consejo. -Denle unos meses y será mejor.-
Todo esto era observado por el Brujo de Plata a miles de kilómetros.
-Siento cada dolor de su cuerpo, su desesperación. No te apartes de él, interviene si el peligro aumenta.- Indicaba al espíritu del búho.
Los enemigos de los dragones, contaban con armas cargadas de energía maligna. Una ballesta apunta a la cabeza de Brante, de inmediato el búho desciende en picada extendiendo sus alas traslúcidas enviando una onda de choque magnético. Plata pura en medio del campo de batalla. El dragón aprovecha la oportunidad y aniquila a la mayoría de los soldados del Rey Demonio.
Aplastaban con sus garras y dientes las armaduras de sus enemigos.
-¡No dejen ninguno, hoy todos mueren!- Rugió el dragón haciendo temblar la tierra y ríos de lava ardiente salieron a la superficie devorando todo a su paso.
Ese día ganaron la batalla.
-Esta montaña es mía.- Sus escamas brillaban en rojo intenso al igual que sus ojos. Encaró a Khalerion. -Tendrán que caminar sobre mis cenizas si intentan arrebatar lo que por derecho me pertenece.- Un mensaje claro y contundente. El Emperador estaba de vuelta.
-Estoy tan orgulloso, pero a la vez tengo tanto miedo.- El Brujo observa con sus ojos lunares.
-Argolux está seguro, ¿verdad?- Solana interrumpe el trance de su padre. -Necesito que me enseñes usar mis habilidades, necesito proteger a mi hermano.-
Nick totalmente conmovido con el propósito de su hija, acepta. Puede ver como palpita su fuerza interior, una amalgama perfecta.
-Si quieres aprender debemos alejarnos de las personas del palacio, será peligroso cariño.-
Una vez en el extenso jardín, Solana estaba parada en medio de una roca de cuarzo, bajo las estrellas extendió sus manos, en ellas bailaba una llama blanca y cegadora. Al ser mestiza no emitía el magnetismo del Brujo y ni el fuego dorado del sol.
-Esa energía que posees puede destruir y sanar con la misma intensidad.- Se acerca el brujo levitando gracias a su magnetismo. -Cierra los ojos hija, proyecta tu mente, deja que llegue adonde quieres, busca a tu hermano.-
Rápidamente, visualizó la cueva dónde se encontraba Argolux, acurrucado y tembloroso por el miedo a la batalla. Junto a él un hombre que intentaba reconfortarlo con palmaditas en la espalda. -Tu padre es un gran guerrero, pronto vendrá por ti y volarán por encima de los volcanes.- Decía el joven dragón.
El niño siente vibrar su collar de lunalito, un calor que lo envuelve y alivia, sabe que es la energía de su hermana, puede olerla.
-Mi bebé, nadie te tocará mientras yo esté viva.- Susurra, pero el pequeño no la oye... aún.
El dragón que se encontraba con el pequeño Argolux no comprende cómo se formó un escudo protector traslúcido de color ámbar y plateado en la entrada y aun así se sintió fascinado. -Es tan hermoso...- Susurra.
-Ese asqueroso consejo cometió un error al llevarse a mi familia.- Solana se sentía impotente ese momento, su padre no lo vio así, sabía que en su hija despertó la Reina de Eclipse.
-Pronto estarás lista para protegerlos.- Observa como el Espíritu de la Luna derrama su luz en ella, una bendición. -Lo que yo no puedo hacer, lo harás tú cariño.- Sabía que la chica cuidaría de los dragones porque eran su otra mitad del alma.
Khalerion sintió un extraño poder de la gruta dónde se encontraba Argolux, rápidamente se encaminó con la intención de marcar con runas para asegurar su obediencia y lealtad al consejo, presentía que esa magia no sería nada beneficiosa para él.
-Trae al niño.- Ordenó al dragón que cuidaba del pequeño. -Créeme futuro emperador, esto te dolerá más a ti que a mí.- Sus manos y sonrisa se detuvieron en seco. Alrededor del dragoncito se formó una barrera protectora, no es plata ni fuego, sino una combinación perfecta.
-Es un vínculo inquebrantable maldito dragón. Tu magia ancestral jamás podrá deshacer mi poder.- La Reina de Eclipse sonríe al ver como Khalerion es tirado al suelo cada vez que golpea la barrera.
-Esta asquerosa magia evoluciona y se adapta a cada golpe que le doy.- El jefe del consejo rugió por la ira y frustración.
-Sigue golpeando anciano, a ver cuanto poder te queda.- Esos ojos lunares brillaban.
-Esto no es del Emperador ni del Rey Brujo, hay alguien más.- Rápidamente se da cuenta de que no es rival para esta magia celestial. El heredero del dragón ya no es un rehén para usar a su antojo.
Tras días de batallas, la guerra llegaba a su fin. El Emperador Dragón tiene un encuentro frontal con el Rey Demonio.
Como una bestia herida, el dragón ataca de manera desenfrenada la armadura del demonio, arrancadole un brazo. Brante tenía su cuerpo cubierto de sangre, tierra y cenizas.
Tras el grito espeluznante del Rey Demonio este arranca piel y escama del costado del dragón con una espada de humo y gracias a su magia negra, de la tierra brotan enredaderas con espinas qué atraviesa una pierna del dragón.
Brante no retrocede y aprovecha tenerlo cerca para morderlo con fuerza bruta y rodearlo con el fuego qué nace del interior.
Mientras el fuego calcina el cuerpo del demonio, el dragón le arranca la cabeza con una mordida, dando fin a la guerra.
-La victoria es mía.- Dice Brante mirando a los ojos de brazas de Khalerion.
-No podemos perder el control.- Susurra otro viejo dragón. -Si no podemos con la magia de Eclipse, busquemos otra solución para someter al Emperador.
Aunque no lo quisiera admitir, Khalerion estaba aterrado al ver como le dio final al rey demonio.
Todo esto era observado desde la ciudad Luna de Plata, la guerra con los demonios terminó, pero aún faltaba el último paso con el consejo de dragones.
que le isieron ?