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Contrato Con El Diablo

Contrato Con El Diablo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor-odio / Amor prohibido
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Ana Rosa Yosef Osca

Para salvar a su familia de la quiebra, Elena Moretti firma un contrato matrimonial de doce meses con Alessandro Rossi, el CEO más frío y despiadado de Milán.
Él es poder, oscuridad y venganza hecha hombre.
Ella solo es una pieza en un juego que comenzó hace cinco años.
Obligada a vivir bajo el mismo techo del hombre que odia, Elena descubrirá pronto que detrás de esos ojos grises se esconde un secreto devastador: Alessandro no la eligió por casualidad. Lo ha planeado todo para hacerle pagar.
Entre noches ardientes, malentendidos que rompen el alma y verdades que pueden destruirlo todo, el odio se convierte en una pasión peligrosa.
Pero cuando la venganza se mezcla con el deseo… ¿quién de los dos perderá el control primero?
Un matrimonio de conveniencia.
Un amor prohibido.
Una verdad que podría aniquilarlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de Ana Rosa Yosef Osca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16 – El eco de las sombras

Los años pasaron como un suspiro dulce y agridulce para la familia Rossi. Matteo e Isabella ya tenían cuatro años: dos torbellinos de energía con los ojos grises de su padre y la sonrisa desafiante de su madre. La mansión, que antes era un lugar de secretos y poder, se había convertido en un hogar lleno de risas, juguetes esparcidos por el suelo y dibujos infantiles pegados en las neveras.

Elena había retomado su pasión por el diseño. Tenía un pequeño estudio en la mansión donde creaba colecciones de muebles y decoración inspiradas en la historia de Milán, pero con un toque moderno y cálido. Sus piezas empezaban a ganar reconocimiento en revistas especializadas. Alessandro, por su parte, había reestructurado por completo Rossi Group: eliminó todos los negocios turbios, invirtió en tecnología sostenible y se convirtió en uno de los empresarios más respetados de Italia.

Sin embargo, la paz siempre tenía un precio.

Una mañana de otoño, mientras Elena ayudaba a los gemelos a pintar en el jardín, recibió una llamada de la prisión de máxima seguridad.

—Señora Rossi, Luca ha solicitado una visita con usted. Dice que tiene información que podría salvar la vida de su familia.

Elena colgó sin responder. Esa noche, cuando los niños ya dormían, le contó a Alessandro en la terraza.

—No irás —dijo él inmediatamente, con la mandíbula tensa—. Es una trampa.

—Pero ¿y si realmente sabe algo? —preguntó Elena—. Llevamos años sin amenazas reales. ¿Y si es la última pieza que nos falta?

Alessandro la abrazó por detrás, apoyando la barbilla en su hombro.

—Tenemos todo lo que necesitamos aquí. A ti, a mí, a los niños. No voy a arriesgar eso.

Sin embargo, las dudas empezaron a carcomer a Elena. Dos semanas después, mientras Alessandro estaba en un viaje de negocios en Roma, ella tomó una decisión. Dejó a los niños con la nueva niñera de confianza y fue a la prisión acompañada de dos guardaespaldas.

Luca estaba más delgado, con el cabello canoso y una mirada que había perdido el brillo cruel de antes. Cuando la vio entrar en la sala de visitas, sonrió con tristeza.

—Has venido —dijo—. Sabía que lo harías.

—¿Qué quieres? —preguntó Elena sin rodeos.

—Quiero que sepas la verdad completa antes de que sea demasiado tarde. Sofia no fue la única que sobrevivió esa noche. Había una tercera persona. Alguien que nunca apareció en los informes. Alguien que estaba enamorado de Alessandro y que nunca aceptó que él te eligiera a ti.

Elena sintió un nudo en el estómago.

—¿Quién?

Luca deslizó un papel sobre la mesa. En él había un nombre: Valeria Conti. Una ex socia de negocios de Alessandro, una mujer que Elena había visto en algunas fotos antiguas pero que nunca había conocido personalmente.

—Ella fue quien manipuló las pruebas iniciales. Quien pagó para que yo siguiera vivo en prisión. Y quien ahora planea algo grande contra tu familia.

Elena salió de la prisión con el corazón acelerado. Cuando regresó a casa, Alessandro ya había vuelto de su viaje. La esperaba en el despacho, con expresión seria.

—Sé que fuiste —dijo sin reproche—. Mis hombres me informaron.

Elena le contó todo. Alessandro escuchó en silencio y luego la abrazó.

—Valeria desapareció hace años. Pensé que se había ido del país.

Esa noche, después de acostar a los gemelos, hicieron el amor con una urgencia que no sentían desde los primeros meses. Fue como si quisieran borrar el miedo con sus cuerpos. Alessandro la amó lentamente, saboreando cada gemido, cada suspiro, cada “te amo” que Elena susurraba contra su piel.

Pero el peligro no esperaba.

Tres días después, mientras la familia celebraba el cumpleaños de Isabella en los jardines, un drone sobrevoló la mansión y dejó caer un paquete. Dentro había una muñeca quemada y una nota:

«Los gemelos son hermosos.

Sería una pena que terminaran como Sofia casi terminó.»

Alessandro activó todo el protocolo de seguridad. La mansión se convirtió en una fortaleza. Elena no salía sola. Los niños tenían protección constante.

Una noche, mientras revisaban cámaras de seguridad, encontraron algo alarmante: Valeria Conti había estado trabajando como asesora externa para uno de los proveedores de la empresa. Había tenido acceso a información durante meses.

Alessandro tomó una decisión drástica.

—Vamos a enfrentarla. Pero juntos.

Organizaron una reunión falsa en un hotel neutral. Elena se quedó en la mansión con los niños, pero con comunicación abierta. Cuando Alessandro llegó al lugar, Valeria ya lo esperaba. Era una mujer hermosa, de unos cuarenta años, con una elegancia fría.

—Sigues siendo el mismo —dijo ella con una sonrisa amarga—. Pero ahora tienes una familia que te hace débil.

La conversación se volvió tensa. Valeria confesó que había estado enamorada de Alessandro durante años y que nunca perdonó que él la rechazara por Elena.

—Todo lo que hice fue por ti —dijo—. Incluso destruirte para que volvieras a mí.

Alessandro la miró con lástima.

—Nunca te amé, Valeria. Y nunca lo haré.

En ese momento, los hombres de Alessandro entraron y la detuvieron. La policía se hizo cargo.

Cuando Alessandro regresó a casa esa noche, Elena lo esperaba con los gemelos dormidos. Lo abrazó con fuerza.

—Se acabó —susurró él—. De verdad esta vez.

Elena lloró de alivio.

Los meses siguientes fueron de verdadera paz. Los gemelos empezaron el jardín de infancia. Elena lanzó su primera colección de muebles con gran éxito. Alessandro redujo su carga de trabajo para pasar más tiempo en familia.

Una noche de Navidad, mientras adornaban el árbol juntos, Matteo preguntó:

—Papá, ¿tú y mamá siempre se quisieron?

Alessandro miró a Elena y sonrió.

—Al principio no. Pero aprendimos a querernos de la forma más bonita: eligiéndonos cada día.

Elena se acercó y lo besó frente a sus hijos.

—Feliz Navidad, mi amor.

—Feliz Navidad, principessa.

Y mientras la nieve caía suavemente afuera, la familia Rossi por fin encontró la paz que tanto había costado.

No fue un final sin cicatrices.

Fue un final con cicatrices que contaban la historia de cómo dos almas rotas se reconstruyeron juntas.

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