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Espinas

Espinas

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚩⚠️🔞Azael, CEO de una firma exclusiva. Creció bajo el yugo de padres controladores que trataban su vida como un negocio; por eso, él ahora controla todo a su alrededor para nunca volver a ser vulnerable. No tolera que nada que considere "suyo" escape de sus manos.
Bastian, un pasante de último año en la empresa. Trabaja bajo una presión brutal porque necesita el dinero y los contactos para costear el costoso tratamiento médico de su madre.
NO APTO PARA PERSONA SENSIBLES Y NO TIENE UN FINAL COLOR DE ROSAS. Están advertidos.🔞⚠️🚩

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Has aprendido tu lección

El zumbido electrónico de los nuevos monitores fue lo primero que devolvió a Bastian Murphy a la conciencia. Abrió los ojos lentamente, encontrándose en una habitación que no era la suya. Estaba acostado en el centro de la imponente cama de Azael Brinkman, un mueble de madera negra vestida con sábanas gris oscuro.

A la derecha de la cama, un soporte metálico sostenía una bolsa de suero que se filtraba directamente en la vena de su brazo izquierdo a través de una aguja. Pero lo que realmente heló la sangre de Bastian fue la pequeña banda elástica de color negro ajustada firmemente alrededor de su muñeca derecha y otra en su tobillo: sensores biométricos instalados por Josh mientras él dormía. Una pequeña pantalla digital parpadeaba en la mesa de noche, registrando su ritmo cardíaco, su temperatura corporal y su nivel de oxígeno en tiempo real.

—Ya despertaste, mi pequeño Bastian —la voz de Azael surgió de la penumbra de la esquina de la habitación.

El director ejecutivo estaba sentado en un sillón de cuero, vistiendo únicamente una bata negra desabrochada en el pecho. Se puso de pie con esa elegancia dominante que lo caracterizaba y caminó hacia la cama. En su mano sostenía una tableta electrónica que mostraba las gráficas de los sensores biométricos de Bastian.

—Josh terminó de configurar el sistema de seguridad hace una hora —continuó Azael, deteniéndose al borde del colchón y mirando fijamente al joven Murphy—. A partir de esta tarde, estos sensores enviarán una alerta directa a mi teléfono si tu pulso se acelera por el miedo, si tu temperatura cambia o si intentas levantarte de esta cama sin mi permiso. No volverás a darme un susto como el de la sala de juntas, Bastian. Tu cuerpo está bajo mi vigilancia las veinticuatro horas del día.

Bastian pasó saliva con dificultad. Sintió el peso de la cadena de oro con las iniciales A.B. presionando su garganta. El nivel de pánico escaló en su pecho, y en la pantalla de la mesa de noche, el número de su ritmo cardíaco saltó de setenta a noventa pulsaciones por minuto.

—Tu pulso se está acelerando, Bastian —dijo Azael con una sonrisa delgada y sádica, dejando la tableta sobre la mesa—. Eso significa que estás perfectamente consciente de lo que va a pasar aquí esta noche. El colapso de hoy me demostró que tu cuerpo todavía guarda demasiada tensión por intentar resistirse a mí. Es momento de que dejes ir toda tu voluntad.

Azael se subió a la cama, colocándose de rodillas entre las piernas de Bastian. Con movimientos hábiles y calculados, Brinkman retiró la aguja del suero del brazo de Bastian con total tranquilidad y presionó un algodón por unos segundos. Luego, tomó las manos del joven Murphy y las llevó por encima de su cabeza, sujetando ambas muñecas con una sola de sus manos firmes. La asimetría de fuerza física era absoluta.

Con su mano libre, Azael comenzó a desabotonar la camisa de Bastian con lentitud. A medida que la tela se abría, la enredadera de espinas negras de su tatuaje en el dorso se tensó contra las sábanas. Azael bajó la cabeza y comenzó a lamer la línea del cuello de Bastian, subiendo hacia su oreja, propinándole mordiscos suaves pero firmes que hicieron que el joven soltara un gemido ahogado en la penumbra.

—A partir de este segundo, Bastian, tu carne me pertenece por completo —susurró Azael en un tono de voz ronco y posesivo—. No tienes permitido moverte, no tienes permitido hablar. Solo vas a sentir lo que yo decida que sientas.

Azael bajó su mano hacia el pantalón del traje de Bastian, desabrochando el cinturón y jalando la prenda hacia abajo junto con su ropa interior, dejando la desnudez del joven Murphy completamente expuesta ante su mirada hambrienta. El miembro de Bastian ya se encontraba parcialmente erecto, traicionado por la intensa descarga de adrenalina y el retorcido placer que el entrenamiento de las últimas semanas había instalado en su sistema.

Brinkman no perdió el tiempo. Se despojó de su bata, revelando su cuerpo firme y tonificado, y se posicionó sobre Bastian. Tomó una pequeña botella de aceite lubricante medicinal de la mesa de noche y vertió el líquido templado sobre sus propios dedos y sobre la entrada de la intimidad de Bastian.

El primer contacto fue una tortura de sumisión. Azael introdujo un dedo, luego dos, expandiendo la estrechez del joven con una paciencia sádica. Bastian arqueó la espalda contra el colchón, con las lágrimas de la estimulación desbordando sus ojos. Intentó morderse los labios para no gritar, pero Brinkman se inclinó y capturó su boca en un beso rudo, devorador, sediento de su sumisión.

Cuando consideró que el cuerpo de Bastian estaba lo suficientemente preparado, Azael Brinkman se acomodó entre sus muslos. Tomó las piernas de Bastian y las colocó sobre sus propios hombros, exponiendo por completo su intimidad y estirando la piel de su dorso, donde el tatuaje de espinas parecía cobrar vida en la oscuridad.

Sin previo aviso, Azael empujó sus caderas hacia adelante, introduciendo su miembro erecto y grueso de un solo golpe firme en el interior de Bastian.

Bastian Murphy soltó un grito ahogado contra los labios de su jefe. El dolor inicial de la penetración absoluta fue tan intenso que el monitor biométrico de la mesa de noche comenzó a pitar de manera desbocada, registrando un pulso de ciento cuarenta latidos por minuto. Su cuerpo se tensó por completo, intentando cerrarse, pero la fuerza dominante de Azael no le dio tregua.

—Quédate quieto, Bastian… acostúmbrate a mí —ordenó Azael entre dientes, con la respiración entrecortada y la frente sudorosa debido al esfuerzo.

Azael comenzó a moverse. Al principio fueron embestidas lentas, profundas, que buscaban enterrarse en lo más hondo del cuerpo de su asistente. Con cada movimiento, la fricción del metal de la cadena de oro contra el pecho de Bastian se sentía como una marca de fuego. Sin embargo, a los pocos minutos, el dolor comenzó a transformarse en un placer oscuro, espeso y asfixiante. El miembro de Azael golpeó un punto sensible en el interior de Bastian, provocando que el joven Murphy soltara un gemido agudo, perdiendo por completo el control de su propia masculinidad.

Al notar el cambio en la respiración de Bastian, Azael incrementó la velocidad y la fuerza de las embestidas. El crujido de la cama de madera y el sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenaron la Habitación principal del ático de una atmósfera de puro pecado.

Bastian ya no intentaba huir; al contrario, sus manos libres se aferraron con desesperación a los hombros firmes de Azael, subiendo las piernas para recibir el castigo físico con una sumisión total. Su mente había quedado anulada; en ese momento, el universo entero de Bastian se reducía al dolor placentero que su captor le propinaba, a la fuerza de sus caderas y al sabor de sus labios. Aunque su orgullo jamás lo admitiría, le encantaba ser profanado de esa manera tan absoluta por el millonario.

—Eres mío, Bastian Murphy… dilo —rugió Azael, incrementando la agresividad de los golpes, embistiendo con una posesividad que rayaba en la locura erótica.

—Soy… soy suyo, señor Brinkman… suyo… —gimió Bastian con la voz rota, entregando el fragmento de su dignidad mientras el placer lo consumía desde adentro.

El clímax llegó de manera violenta para ambos. Azael dio más embestidas, profundas y brutales, que hicieron que Bastian se corriera sobre su propio vientre sin necesidad de que nadie lo tocara, liberando toda la energía del colapso en un espasmo salvaje. Un segundo después, Azael soltó un gruñido ronco y se vino profundamente en el interior del joven Murphy, llenándolo con su calor y sellando su propiedad de la manera más íntima y carnal posible.

Los monitores de la mesa de noche continuaron parpadeando en la penumbra, registrando el descenso paulatino de los ritmos cardíacos de ambos cuerpos sudorosos y entrelazados sobre las sábanas de seda gris.

Azael se retiró lentamente, dejando que Bastian se acomodara de lado en la cama. El joven Murphy se encogió bajo las cobijas, temblando sutilmente por el éxtasis del castigo, sintiendo el fluido caliente de su jefe escurriendo por sus muslos y el peso del oro en su cuello. Su voluntad ya no tenía validez legal ni física.

Brinkman se vistió con su bata negra, tomó la tableta electrónica y revisó las gráficas de los sensores que Josh había instalado. Todo estaba en orden. El cuerpo de Bastian Murphy se había adaptado finalmente al peso de sus cadenas.

—Excelente entrenamiento, Bastian —susurró Azael, sentándose a su lado y acariciándole la enredadera de espinas de su dorso con dedos posesivos—. Mañana no iremos a la oficina. Te quedarás en esta cama guardando reposo bajo la vigilancia de mis sensores. Has aprendido tu lección de carne esta noche, y a partir de ahora, no habrá un solo rincón de tu cuerpo que no responda a mi mandato.

Azael apagó la luz de la habitación, sumiendo el lugar en una oscuridad. En el silencio del ático, Bastian Murphy cerró los ojos, asimilando la terrible y adictiva verdad de su cautiverio: la jaula de oro se había transformado en su santuario de sumisión erótica, y ya no quedaba nada en el mundo exterior por lo que valiera la pena intentar escapar.

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Dalia Lara
excelente historia muy recomendable para los q gustan del romance oscuro
Dalia Lara
me hubiera gustado otro final pero igual muy buena historia
Skay P.: Gracias cielo. No olvides calificarnos 🫣😘
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Mxr
espero q bastian se libere de este monstruo 😭😭😭😭 no me gusta verlo así. Q se fuge
Dalia Lara
mucho traqueteo y toqueteo pero no se lo mete me tiene al niño loco
Skay P.: 🫣lo tendremos en cuenta...
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Dalia Lara
Este tipo ya escalo a un nuevo nivel de locura es excesivo
Natali Lopez Camarena
me encanta como escribe, pero ya no hay mas capítulos y me encantan sus historias
Skay P.: ¡Gracias amor! Actualizamos todos los días. Sigue el perfil para más historias 😋✨️🫰
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Dalia Lara
estoy entre dos sentimientos la pena y la envidia,soy terrible leer muchas de estas novelas me tiene trastornada🤣🤣
Skay P.: ¡Ay mi amor! Y lo que se vieneeee🫣😋🌠
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Dalia Lara
hay dios mio los más locos siempre son los más calientes y sexis
Skay P.: Tienes toda la razón 🫰😈
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Dalia Lara
nada mas le falta controlar el pipi y la caca jjjj
Skay P.: ¿Y si te dijera que, sí lo hace?🫰😈
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Dalia Lara
me encantan los guapotes obsesionados🤣🤣
Skay P.: ¡Ay no! A mi me encantan😈🫰✨️
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Dalia Lara
estoy encantada con tu manera de escribir,ya me he leído varias de tus historias ,son cortas pero muy bien escritas con personajes complicados, amo las historias de dominación y eres experta en ellas,ya estoy cautiva de esta nueva historia🥰🥰
Skay P.: ¡Muchas gracias, Chickis! Es un honor tener tu compañía. No olvides calificar.✨️🫰😈 Seguiremos subiendo variedad en contenido. 🤗👑
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Dalia Lara
soy una trastornada jjj ,me encantó el capítulo y espero pronto más
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