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La Ciudad De La Mafia

La Ciudad De La Mafia

Status: En proceso
Genre:Mafia
Popularitas:226
Nilai: 5
nombre de autor: Arnold Alonso

una ciudad controlada por dos grandes mafiosos que se odian pero en el camino encontrarán enemigos en común será que los haran unirse?

NovelToon tiene autorización de Arnold Alonso para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El traidor

La enorme cámara subterránea quedó en silencio.

Antonio Romano, Víctor Moretti y sus hombres mantenían las armas apuntando hacia la figura que acababa de salir de la oscuridad.

Nadie podía creer lo que estaba viendo.

Era Valeria Cruz.

La misma mujer que durante meses había ayudado a Gabriel Torres en la investigación.

La misma que había entregado información sobre Mauricio Varela.

La misma que parecía estar luchando del lado correcto.

Y ahora estaba allí.

Dentro del corazón de la base.

Sonriendo.

—No puede ser... —murmuró Víctor.

Valeria observó a todos con calma.

—Sabía que reaccionarían así.

Antonio dio un paso adelante.

—¿Trabajas para Mauricio?

La mujer inclinó ligeramente la cabeza.

—Trabajé para él.

—¿Qué significa eso?

—Significa exactamente lo que dije.

Aquella respuesta no ayudó.

Al contrario.

Generó todavía más preguntas.

Mientras tanto, en la sala de control, Gabriel continuaba examinando los archivos relacionados con el Proyecto Fénix.

Sofía revisaba documentos financieros.

Verónica observaba antiguos registros.

De repente apareció una imagen en una pantalla.

Una fotografía antigua.

Gabriel se acercó.

Y se quedó inmóvil.

—Verónica.

—¿Qué ocurre?

El periodista señaló la fotografía.

La mujer observó la imagen.

Y palideció.

—No...

—¿La conoces?

—Sí.

Era una fotografía tomada veinticinco años atrás.

En ella aparecían Mauricio Varela.

Verónica Salazar.

Y una joven mucho más joven.

Aquella joven era Valeria Cruz.

En la cámara subterránea, Antonio seguía apuntando.

—Empieza a hablar.

Valeria suspiró.

—No tenemos mucho tiempo.

—Entonces habla rápido.

La mujer observó los servidores.

Las pantallas.

Las luces.

Y finalmente respondió.

—Mi padre trabajó para Mauricio.

Aquello sorprendió a todos.

—¿Y?

—Murió por culpa de él.

El silencio llenó la sala.

—Mauricio lo traicionó.

Lo utilizó.

Y luego lo eliminó.

Antonio permaneció atento.

Aquello podía ser verdad.

O podía ser otra mentira.

—¿Y qué hiciste?

—Esperé.

—¿Durante cuánto tiempo?

La respuesta llegó con una tranquilidad inquietante.

—Veinte años.

En otra parte de la base, Gabriel revisaba frenéticamente los archivos relacionados con Valeria.

Cada nuevo documento revelaba más información.

Más conexiones.

Más secretos.

Y finalmente encontró algo importante.

—No era una infiltrada reciente.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Sofía.

—Mauricio la conocía desde niña.

Verónica observó los documentos.

—Eso explica muchas cosas.

—¿Como cuáles?

—Por qué siempre estaba cerca.

Por qué conseguía información imposible.

Por qué aparecía en los momentos adecuados.

Gabriel sintió un escalofrío.

Durante todo aquel tiempo habían confiado en ella.

De regreso en la cámara subterránea, Valeria continuó hablando.

—Mauricio cree que sigo siendo leal.

—¿Y no lo eres?

—No.

Antonio observó su expresión.

Parecía sincera.

Pero después de todo lo ocurrido, confiar en alguien resultaba difícil.

—¿Por qué deberíamos creerte?

Valeria sonrió ligeramente.

—Porque puedo ayudarlos a detenerlo.

—Mucha gente dice eso.

—Yo puedo demostrarlo.

La mujer caminó hacia uno de los servidores.

Tecleó rápidamente.

Varias pantallas se encendieron.

Mapas.

Rutas.

Transferencias.

Información clasificada.

—Esto es solo una parte de lo que está planeando.

Víctor observó los datos.

—¿Qué demonios es todo esto?

La respuesta fue simple.

—La siguiente fase.

En la sala de control principal, una alarma comenzó a sonar nuevamente.

Gabriel levantó la mirada.

—¿Ahora qué?

Sofía observó una pantalla.

—Alguien está accediendo al sistema central.

Verónica frunció el ceño.

—¿Mauricio?

—No.

Gabriel revisó los datos.

Y sonrió.

—Es Valeria.

Mientras tanto, Mauricio Varela se encontraba en un centro de operaciones completamente diferente.

Lejos de la base.

Lejos de Ciudad Oscura.

Lejos de todo.

Uno de sus asistentes entró apresuradamente.

—Señor.

—¿Qué ocurre?

—Tenemos una intrusión.

Mauricio levantó la vista.

—¿Dónde?

—En la base.

El hombre revisó varios informes.

—Alguien está descargando información.

Por primera vez apareció molestia en el rostro de Mauricio.

—¿Quién?

La respuesta llegó segundos después.

—Valeria Cruz.

El silencio se volvió pesado.

Muy pesado.

Porque Mauricio comprendió inmediatamente lo que significaba.

—Así que finalmente decidió actuar.

Antonio observaba los datos que aparecían en las pantallas.

La información era inmensa.

Mucho mayor de lo que imaginaba.

—¿Todo esto pertenece a Mauricio?

—Sí.

—¿Y por qué nos lo entregas?

Valeria dejó de escribir.

Por primera vez pareció emocional.

—Porque llevo veinte años esperando este momento.

Nadie respondió.

La mujer respiró profundamente.

—Quiero verlo caer.

Y por primera vez todos creyeron que decía la verdad.

Sin embargo, el tiempo se agotaba.

Gabriel observó una nueva alerta.

Y sintió un escalofrío.

—Tenemos un problema.

—¿Cuál?

—Mauricio detectó la intrusión.

Valeria dejó de escribir inmediatamente.

—¿Cuánto tiempo tenemos?

—No lo sé.

Verónica observó los sistemas.

—Menos del que nos gustaría.

En un lugar desconocido, Mauricio observó una pantalla.

Su expresión era fría.

Controlada.

Peligrosa.

Tomó un teléfono.

Marcó un número.

Esperó.

Finalmente alguien respondió.

—Activen Protocolo Omega.

—¿Está seguro?

—Sí.

—Eso destruirá todo.

La sonrisa regresó lentamente.

—Precisamente.

Dentro de la base, las luces comenzaron a parpadear.

Los servidores emitieron sonidos extraños.

Varias pantallas se apagaron.

Otras mostraron mensajes de error.

Gabriel observó los sistemas.

—Algo está ocurriendo.

Valeria comprendió inmediatamente.

Y su rostro perdió el color.

—No...

—¿Qué pasa?

—Está borrándolo todo.

El silencio fue inmediato.

—¿Todo?

—Todo.

Archivos.

Registros.

Pruebas.

Décadas de información.

Todo estaba siendo destruido.

Antonio apretó los puños.

—No podemos permitirlo.

—Lo sé.

Valeria comenzó a trabajar frenéticamente.

Gabriel hacía lo mismo desde la otra sala.

Los segundos pasaban.

Los archivos desaparecían.

Uno tras otro.

Como arena entre los dedos.

Y aun así seguían intentando salvar algo.

Cualquier cosa.

Todo lo posible.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Valeria encontró un archivo oculto.

Uno que Mauricio no había borrado.

Todavía.

Su nombre era simple.

FÉNIX - FASE FINAL

La mujer abrió el documento.

Y quedó inmóvil.

—Dios mío...

Antonio la observó.

—¿Qué pasa?

Valeria levantó lentamente la mirada.

—No quiere controlar Ciudad Oscura.

—Eso ya lo sabemos.

—No.

No entienden.

Su voz tembló ligeramente.

—Ciudad Oscura nunca fue el objetivo.

El silencio llenó la sala.

—Entonces, ¿qué es?

Valeria observó nuevamente el documento.

Y respondió.

—Era una prueba.

Nadie habló.

Porque todos comprendían que aquella respuesta podía cambiarlo todo.

Si una ciudad entera había sido solo una prueba...

Entonces el verdadero plan de Mauricio era mucho más grande.

Mucho más ambicioso.

Y mucho más peligroso de lo que cualquiera había imaginado.

Continuará en el Capítulo 23...

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STEEBAN VALBUENA
EPICO!!!🔥🔥🔥
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