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Latidos En La Cumbre

Latidos En La Cumbre

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:7.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

​Elara, una veterinaria de élite en Seattle, lo pierde todo tras una negligencia médica provocada por el estrés de un matrimonio abusivo. Buscando anonimato, se muda a Valle Sombrío para dirigir un refugio de animales al borde de la quiebra. Su llegada choca frontalmente con Jason, un hombre huraño y misterioso que vive en una cabaña aislada tras un accidente en el cuerpo de rescate que le dejó una cojera permanente y un alma cerrada bajo llave.

​La rivalidad estalla cuando Elara intenta modernizar el refugio, mientras Jason cree que la naturaleza debe seguir su curso. Sin embargo, la aparición de animales heridos con marcas de redes ilegales los obliga a unir fuerzas. Entre el frío de la montaña y la calidez del refugio, Elara y Jason descubrirán que las cicatrices más profundas no son las que se ven, sino las que sanan cuando alguien decide quedarse.

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capitulo 12

La lluvia seguía fustigando los cristales de la cabaña con la insistencia de un acreedor, pero dentro, el crepitar de la chimenea creaba una burbuja de irrealidad. Elara, envuelta en una camisa de franela de Jason que le quedaba inmensa, sentía el calor del tejido contra su piel como un escudo prestado. El pánico se había retirado, dejando en su lugar una fatiga sorda, un vacío que la empujaba a observar lo que la rodeaba con una curiosidad casi dolorosa.

​Jason se había alejado hacia el pequeño cobertizo adosado para buscar más leña, dejándola sola con el silencio de su refugio. Elara se puso de pie, sintiendo la aspereza de las tablas del suelo bajo sus pies descalzos. Sus ojos recorrieron las estanterías de madera bruta. No había trofeos, ni diplomas, ni rastro de una vida social, pero en un rincón sombreado, junto a una vieja radio de frecuencia de montaña, vio un pequeño marco de madera oscura.

​Se acercó lentamente. En la fotografía, un Jason más joven, con una sonrisa que Elara no creía posible en su rostro, posaba junto a tres hombres frente a un helicóptero de rescate. Llevaban arneses, cuerdas y el equipo de quienes desafían a la gravedad por oficio. Jason estaba en el centro, con los brazos sobre los hombros de sus compañeros, irradiando una vitalidad que el hombre actual había enterrado bajo capas de amargura.

​Al lado, otra foto mostraba una medalla al valor dentro de una caja de terciopelo ajada y un recorte de periódico amarillento: "Héroes del Glaciar: El rescate que desafió a la tormenta".

​Elara pasó la yema de los dedos sobre el cristal. Comprendió entonces que la cojera de Jason no era solo una secuela física; era el recordatorio constante de una identidad arrebatada. Él no solo había perdido la movilidad, había perdido a su familia de elección y el propósito que lo hacía levantarse cada mañana. Como ella, él era un exiliado de su propio talento.

​—Eran mejores que yo —la voz de Jason, profunda y cercana, la hizo sobresaltarse.

​Él estaba de pie junto a la puerta, cargando varios troncos. Su mirada se desvió de inmediato de la fotografía, como si el contacto visual con su pasado le quemara las retinas. Dejó la leña junto al fuego con movimientos bruscos, intentando restablecer su máscara de indiferencia.

​El ritual del té

​Elara se obligó a moverse para romper la tensión. Se dirigió a la pequeña cocina, donde una tetera de hierro descansaba sobre la estufa de leña.

—Voy a preparar algo caliente —dijo ella, y su voz sonó más estable de lo que se sentía.

​Tomó dos tazas de cerámica pesada. Al intentar verter el agua, sus manos, traicioneras, volvieron a temblar. El metal de la tetera chocó contra el borde de la taza con un tintineo rítmico que delataba su fragilidad. Elara cerró los ojos, frustrada, odiando que su cuerpo siguiera gritando el nombre de Marcus a través de esos espasmos.

​Sintió una presencia detrás de ella. Jason no le quitó la tetera de las manos con brusquedad; simplemente puso la suya sobre la de ella, envolviéndola. El calor de su palma era inmenso, sólido, una masa de seguridad que detuvo el temblor de inmediato. Permanecieron así unos segundos, unidos por el asa de hierro. Elara podía sentir la respiración de Jason en su nuca, un ritmo pausado que la obligaba a acompasar el suyo.

​—No tienes que demostrarme que eres fuerte aquí, Elara —susurró él. Sus dedos rozaron los de ella al retirar la tetera.

​Él terminó de servir el té. El roce fortuito dejó una estela de calor en la piel de Elara que no tenía nada que ver con el agua hirviendo. Era una corriente eléctrica, una tensión que se había ido gestando entre suturas y tormentas, y que ahora, en la intimidad de la cabaña, se volvía casi asfixiante.

​Se sentaron cerca del fuego, en el suelo, sobre una alfombra de piel sintética que olía a hogar. Elara sostenía la taza como si fuera un anclaje.

​—He visto las fotos —dijo ella, rompiendo el silencio—. Lo siento, Jason. No sabía que el precio que pagaste fue tan alto.

​Jason miró las llamas, el resplandor naranja tallando las aristas de su rostro.

—El precio fue el que la montaña decidió. Lo que más duele no es la pierna, es el silencio que quedó después. Me acostumbré a estar solo porque pensaba que nadie entendería el ruido que hace una vida cuando se rompe.

​Giró la cabeza hacia ella. La luz del fuego bailaba en las pupilas de Elara, dándoles un aspecto de ámbar líquido. Jason vio la nota asomando en el bolsillo de la camisa que él mismo le había prestado. Vio el miedo que ella intentaba sofocar y sintió un impulso que no había experimentado en años: el deseo de proteger algo más que a sí mismo.

​—Ese hombre, Marcus... —comenzó Jason, y su voz se endureció— cree que puede venir aquí y reclamarte como si fueras un objeto que olvidó en un cajón. Pero se equivoca.

​Jason extendió la mano y, con una lentitud que le permitió a ella alejarse si quería, le apartó un mechón de cabello húmedo de la frente. Sus dedos rozaron su sien. El contacto fue suave, pero cargado de una intención que hizo que el pulso de Elara saltara.

​—No voy a dejar que te toque, Elara. Ni a ti, ni al refugio —prometió él. Sus ojos bajaron por un segundo a los labios de ella antes de volver a encontrarse con su mirada—. He pasado mucho tiempo escondiéndome de mis propios fantasmas. Quizás ha llegado el momento de enfrentar a los tuyos.

​Elara sintió que el aire se volvía denso, cargado de una atracción que desafiaba toda lógica. Allí estaba ese hombre huraño, el "fantasma de la montaña", ofreciéndole un refugio que no estaba hecho de madera, sino de una lealtad inquebrantable. Ella se inclinó sutilmente hacia él, buscando ese calor que le devolvía la humanidad que Marcus le había robado.

​La distancia entre sus rostros se redujo hasta que el aroma a bosque de él y el aroma a lluvia de ella se mezclaron. No fue un beso, todavía no, pero fue la promesa de uno. Fue el reconocimiento de que sus cicatrices encajaban perfectamente.

​—¿Por qué me ayudas? —susurró ella, apenas a un aliento de distancia.

​Jason no apartó la mano. Su pulgar acarició el pómulo de Elara con una ternura inesperada.

—Porque cuando operaste a ese lobo, vi a alguien que se negaba a rendirse. Y me recordó a la persona que yo solía ser antes de que la nieve me atrapara. Si tú no te rindes, yo tampoco lo haré.

​ ellos dos sentados frente al fuego, unidos por una promesa silenciosa. Afuera, la lluvia seguía cayendo, pero dentro de la cabaña de los secretos, el frío del pasado había empezado a derretirse, dando paso a una llama mucho más peligrosa y necesaria. Elara ya no estaba sola; el guardián de la montaña había decidido que ella era el único rescate que realmente le importaba.

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Carmen Malpica
Excelente novela
Felisa Bendisky
excelente novela felicitaciones a la escritora súper recomendado 🥰👏👏👏
Toña Chong Montes
Después de haber leído tantas historias aquí,está novela me fascinó,con una narración limpia,bonita,con toques románticos y de aventura.👏👏👏👍👍👍
Antonia Garcia
muy bonita historia gracias por compartir
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
celimar
Hasta el momento me parece interesante 🥰🥰🙏🏽
Celina Espinoza
me gusta🥰/Pray/
Celina Espinoza
excelente historia 🥰😍🙏
Lobelia ❣️
🙏😘😊
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