Género: Fantasía / romance / misterio
Premisa: En un mundo donde los sueños pueden materializarse, una chica descubre que los suyos están matando personas… y la única forma de detenerlo es dejar de soñar para siempre.
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Ecos del Último Sueño
Capítulo 12: Si desaparecemos, quiero que lo sepas
La ciudad se estaba muriendo detrás de ellos.
No había explosiones.
No había fuego.
Solo… vacío.
Cada vez que aquella entidad daba un paso, partes del mundo desaparecían en silencio absoluto.
Edificios enteros.
Calles.
Luces.
Todo borrado como si jamás hubiera existido.
Ren corría sin detenerse.
Hana apenas podía seguirle el ritmo.
El cansancio todavía pesaba sobre su cuerpo después de haber despertado aquel nuevo poder.
—…Ren… —jadeó—. no vamos a poder seguir así…
—Un poco más.
—Eso dijiste hace diez minutos…
—Y sigo teniendo razón.
—Eres… insoportable…
—Eficiente.
—…idiota.
Un nuevo colapso ocurrió a pocos metros.
El espacio se dobló sobre sí mismo y desapareció.
Sin ruido.
Sin restos.
Como si la realidad hubiera sido arrancada.
Ren cambió de dirección inmediatamente.
Sujetó la mano de Hana y tiró de ella.
—¡Por aquí!
Saltaron entre escombros mientras detrás de ellos el vacío seguía expandiéndose.
Hana miró por encima de su hombro.
Y sintió miedo de verdad.
La entidad no corría.
No se apresuraba.
Ni siquiera parecía interesada.
Simplemente avanzaba.
Y aun así…
cada segundo estaba más cerca.
—Nos está alcanzando… —susurró.
—Lo sé.
—¡¿Y eso es todo lo que vas a decir?!
—Entrar en pánico no mejora nada.
—¡A veces sí ayuda emocionalmente!
Ren casi sonrío.
Casi.
Pero Hana lo notó.
—…espera.
Él siguió corriendo.
—¿Qué?
—Eso fue una sonrisa.
—No.
—¡Sí fue!
—Te estás imaginando cosas.
—¡Vi tu cara!
—Concéntrate en no morir.
—¡Eso no responde mi acusación!
Por un instante…
a pesar del desastre…
Hana rió.
Una risa corta.
Incrédula.
Pero real.
Y Ren la escuchó.
Eso hizo algo extraño en su pecho.
Algo cálido.
Algo peligroso.
Finalmente encontraron refugio.
Un edificio parcialmente destruido oculto entre varias estructuras caídas.
Oscuro.
Silencioso.
Ren cerró la entrada improvisadamente con restos de metal y concreto.
Luego respiró hondo.
—Debería darnos unos minutos.
Hana se dejó caer contra la pared.
Agotada.
—…odio que “unos minutos” sea algo bueno ahora.
Ren se sentó frente a ella.
Por primera vez desde que empezó la persecución…
se permitió relajarse un poco.
Silencio.
El sonido distante del colapso seguía afuera.
Lejano.
Pero acercándose lentamente.
Hana levantó la vista.
—Oye, Ren.
—¿Qué?
—¿Tienes miedo?
Él tardó en responder.
—Sí.
La sinceridad la sorprendió.
—Pensé que dirías algo frío como “el miedo es irrelevante”.
—El miedo mantiene vivo a la gente.
—Eso fue… extrañamente inteligente.
—Siempre soy inteligente.
—No tanto emocionalmente.
—Eso ya lo dijiste.
Hana apoyó la cabeza contra la pared.
Cerró los ojos un momento.
—Cuando todo esto empezó… pensé que eras aterrador.
—Lo soy.
—Sí, pero ahora también eres… otra cosa.
Ren la miró.
—¿Otra cosa?
Hana dudó.
—…importante.
El silencio cambió.
Ren apartó la mirada primero.
—No digas cosas así tan fácil.
—¿Por qué?
—Porque complican las cosas.
—Todo ya está complicado.
—Puede empeorar.
—¿Más que un monstruo que borra la realidad?
Pausa.
—Sí.
Hana lo observó en silencio.
Y entendió.
—Ah… —murmuró suavemente.
Ren se tensó apenas.
—¿“Ah” qué?
Hana sonrió un poco.
Cansada.
Pero sincera.
—Nada.
—Eso claramente significa algo.
—Tal vez.
—Hana.
—Ren.
Silencio otra vez.
Pero ahora…
era distinto.
Más cercano.
Más frágil.
Hana bajó lentamente la mirada hacia sus manos.
—Si desaparecemos…
Ren frunció el ceño inmediatamente.
—No vamos a desaparecer.
—Déjame terminar.
Pausa.
—Si pasa…
Quiero que me prometas algo.
Ren la observó en silencio.
—No prometo cosas que no puedo cumplir.
—Entonces escucha primero.
Ella respiró hondo.
—No quiero que te culpes.
Eso golpeó más fuerte de lo que esperaba.
Ren apretó ligeramente los puños.
—No funciona así.
—Sí funciona.
—Hana—
—No eres responsable de todo.
Sus ojos temblaron apenas.
—Aunque actúes como si lo fueras.
Ren guardó silencio.
Porque una parte de él…
sabía que ella tenía razón.
—Yo elegí quedarme contigo —continuó Hana—. Nadie me obligó.
Pausa.
—Así que deja de mirar todo como si fuera un error que tienes que corregir.
El corazón de Ren se tensó.
—No eres un error —dijo antes de pensar.
Silencio.
Los ojos de Hana se abrieron ligeramente.
Y Ren entendió demasiado tarde lo que acababa de decir.
Desvió la mirada.
—…olvida eso.
Hana sonrió suavemente.
—No quiero.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
ninguno quería romperlo.
Finalmente, Hana habló otra vez.
Más bajo.
Más vulnerable.
—Ren…
—¿Qué?
—¿Por qué me elegiste?
La pregunta lo atravesó.
Porque él sabía la respuesta.
La había sabido desde hacía tiempo.
Simplemente no quería decirla.
—Al principio… era la misión —admitió.
Hana bajó la mirada apenas.
Pero él continuó.
—Después dejó de serlo.
Silencio.
—Entonces ¿qué cambió?
Ren levantó lentamente la vista.
Y la miró directamente.
Sin esconderse.
Sin apartar los ojos.
—Tú.
El corazón de Hana latió tan fuerte que dolió.
—Desde que apareciste… —continuó él—. empecé a pensar distinto.
Pausa.
—A dudar.
—Ya dijiste eso.
—Y sigo odiándolo.
Hana dejó escapar una pequeña risa.
—Pero sigues aquí.
—Sí.
—Aunque podrías irte.
—Sí.
—Aunque podría destruirlo todo.
Ren dio un pequeño paso hacia ella.
—Sí.
Y entonces—
levantó una mano lentamente.
Dudó apenas un segundo.
Y acomodó suavemente un mechón de cabello detrás de la oreja de Hana.
El corazón de ella se detuvo.
El movimiento fue pequeño.
Pero increíblemente cuidadoso.
Como si temiera romper algo.
—Ren…
Él no retiró la mano enseguida.
—No quiero perderte.
La voz salió más baja que nunca.
Más honesta.
Y esta vez…
no intentó negarlo.
Hana sintió calor en el pecho.
Intenso.
Abrumador.
Entonces sonrió.
Suave.
Real.
Y apoyó lentamente su frente contra la de él.
—Bien —susurró—. Porque yo tampoco.
Silencio.
El mundo seguía desmoronándose afuera.
La entidad seguía acercándose.
La realidad seguía muriendo.
Pero en ese instante…
solo existían ellos dos.
Hasta que—
CRRRRRK
El edificio entero tembló violentamente.
La presencia volvió.
Mucho más cerca.
Ren reaccionó de inmediato.
Se puso de pie.
Protector por instinto.
Pero Hana también se levantó.
Y tomó su mano.
—Esta vez… juntos.
Ren la miró.
Y por primera vez…
no corrigió nada.
Solo asintió.
Porque ahora…
ya no estaba luchando solo para sobrevivir.
😭
😭
😭😭😭😭
sentí parte del capítulo 😭😭.
Demasiado tenebroso...