Cuando sanar a otros es fácil, pero elegir el amor correcto no lo es.
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Capítulo 12
Raúl no puede concebir que Elena haya dado vuelta a la página. Si bien nunca ha sido su objetivo casarse y tener hijos, se niega a perderla.
Han pasado siete años juntos y comprende que la relación se volvió monótona, pero se repite que es lo normal y que pasa en todas las relaciones.
Considera que la obsesión de Elena por el matrimonio y los hijos, no es nada más que su reloj biológico hablando por ella y está convencido de que es una etapa que pasará pronto.
Su plan para reconquistarla consiste en convencerla de que desea casarse con ella y formar una familia. Ya ha comprado un anillo de compromiso. Obviamente, eso jamás va a suceder. Es solo el medio para recuperarla.
Al no responder sus llamadas, ni sus mensajes, decide, una noche esperar afuera del hospital y seguirla para saber en dónde vive.
La sigue hasta un complejo de edificios muy cercano a su trabajo. Debió de suponerlo, pero en una ciudad tan grande es casi imposible dar con alguien.
La nota tranquila, esperaba verla triste, devastada. No es así, se muestra segura de sí misma, cómo hace mucho tiempo no la veía. Los untamos meses juntos estuvieron llenos de tensión entre ellos y no se la veía feliz.
Está convencido de que la boda de Ernesto y el embarazo de Alondra influyeron de manera negativa en el estado de ánimo de su novia. Siendo realistas, ¿Elena podría atender a un bebé? Su trabajo es sumamente demandante y ella jamás va a renunciar a él.
Confiaba en qué con el transcurso de los meses se diese cuenta de lo demandante qué resulta tener un bebé y eso le hiciera desistir.
Una vez que sabe en donde vive, le envía flores. No recibe ni un "gracias" a cambio. Deja pasar algunos días y decide ir personalmente.
Calcula la hora en la que debe de estar llegando del hospital y sube a su apartamento. Llama a la puerta, ella abre, más no lo invita a pasar y decide atenderlo en el pasillo.
Verla tan indiferente ante él lo saca de sus casillas, más cuando se da cuenta de que acaba de interrumpir una reunión familiar. Se deja llevar por sus impulsos y la besa. Ella se resiste.
De pronto, alguien lo empuja con fuerza; pierde el equilibrio y cae al piso. Antes de que pueda reaccionar, Ernesto y familia intervienen.
No reconoce al hombre que salió en defensa de Elena. Se hace de palabras con todos. Ella le repite que la deje en paz y no vuelva.
Cuando llega a su apartamento envía un mensaje pidiendo disculpas por su actuar. Ella no responde. A la mañana siguiente se aposta afuera del edificio.
Ve llegar al mismo hombre de la noche anterior. Lleva dos vasos con café y una bolsa de papel que seguro contiene alimentos.
Es claro que pretende a su ex, pero él no está dispuesto a permitir que le quite lo que es suyo.
Aguarda en el estacionamiento con la esperanza de qué el hombre se marche. Un par de horas después los ve salir y suben a un auto que supone pertenece a ese tipo.
Los sigue a una distancia prudente hasta el jardín del arte. Ahí admiran las obras y ve como él le compra una pintura. En cuanto se separan, lo sigue. Ahí le advierte nuevamente, qué se aleje de su mujer.
Molesto, se marcha. Quedó con Sergio de encontrarse en un Bar. Ya su amigo lo espera.
- No traes buena cara. Cuéntame.
- Elena sí está saliendo con el tipo que estaba anoche en la cena.
- Ya déjala en paz. Tuviste siete años para formalizar.
- Me conoces, no creo en el matrimonio. Éramos felices así.
- Habla por ti. Ella siempre hizo evidente su sueño de casarse y tener hijos.
- En algún momento entenderá que el matrimonio es solo un papel y que no tenemos tiempo para criar hijos.
- Llevas años esperando que eso suceda y es evidente qué no va a cambiar de opinión. Mejor déjala seguir su camino.
- ¡Ya sé quién es ese tipo! Era su jefe hace años.
- No escuchaste nada de lo que dije.
- ¡Qué tonto soy! ¿Cómo no me di cuenta antes?
Sergio desiste. No va a convencer a su amigo de dejar en paz a su ex.
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Elena y Adrián pasan el día juntos. Comen en un pequeño restaurante que se ubica frente al Jardín del Arte. Ella ha conseguido olvidar el incidente de la noche anterior.
La tranquilidad se acaba cuando recibe una llamada del hospital. Uno de sus pacientes presenta problemas con su marcapasos.
- Te llevo, no te preocupes- le dice Adrián- Gajes del oficio.
- Ya decía yo qué el fin de semana estaba demasiado tranquilo.
Adrián conduce hasta el hospital. Apenas llegan, Elena se dirige a Urgencias. Ahí, un enfermero le da el parte médico.
Adrián observa a una distancia prudente para no entorpecer la atención qué el paciente debe recibir.
Elena examina al señor Ramírez con detenimiento. Siempre tiene el cuidado de tomarse su tiempo y no pasar nada por alto.
- Doctor, va a desgastar a mi amiga de tanto mirarla- le dice Tania interrumpiendo sus pensamientos.
- Tania, hola. También trabajando.
- Sí, ya sabes, los médicos no tenemos horario.
- Para ti debe de ser más difícil. Tienes un esposo y una hija.
- Afortunadamente, Germán entiende bien mi profesión y me apoya mucho.
- Tienes suerte. Es difícil encontrar a alguien que entienda qué no somos dueños de nuestro tiempo.
- Por suerte, Elena y tú lo entienden muy bien. No me mires así, es evidente que Elena te gusta. Deja de perder el tiempo y díselo.
- No creo que sea prudente hacerlo ahora. Recién terminó su relación y seguro necesita tiempo para reponerse.
- Esa relación estaba terminada hace mucho, solo que ella se negaba a admitirlo. Yo te aconsejo qué no te duermas en tus laureles. Hay oportunidades qué deben de tomarse en el momento o se te van de las manos. Te dejo para que sigas admirando a mi amiga.
Elena estabiliza al paciente y ordena que sea llevado a quirófano para cambiar el marcapasos.
Adrián permanece pendiente, observa el procedimiento desde el área destinada para los estudiantes. Sin duda, Elena es una doctora muy talentosa y la admiración que siente por ella crece cada día.
El procedimiento termina y Elena sale del quirófano. Ahí está Adrián esperando.
- No debiste quedarte.
- Lo hice con gusto. Así puedo llevarte de vuelta a tu casa.
- Te lo agradezco, me cambio rápido y nos vamos.
Espera afuera de los vestidores y la ve salir, con esa sonrisa que podría iluminar el mundo entero.
Conduce hasta el complejo de apartamentos, la ayuda a descender del auto antes de sacar la pintura que compraron más temprano del maletero.
- ¿Me ayudas a colgarla?
- Claro.
Elena busca las herramientas necesarias y Adrián hace uso de ellas como un experto. El resultado final es tal y como ella lo imaginó.
- Luce perfecta, elegiste una hermosa pintura.
- Gracias por comprarla para mí.
- Ha sido un pequeño detalle, nada más.
Elena se descubre mirando embelesada a Adrián. Sensaciones que hace mucho tiempo estaban dormidas, comienzan a despertar.
Él no duda en aproximarse, la atracción que siente por ella es innegable y no quiere seguir resistiéndose.
La toma por la cintura, ella permanece inmóvil. Sus miradas se cruzan, los labios de Elena se entre abren, es una invitación que no puede rechazar.
La besa suavemente, con delicadeza. Añoraba este beso desde hace años y hoy por fin puede saborear los labios de la mujer que se ha apoderado de su mente y su corazón.
Sigue creyendo que el chicharrón es carne.
¿Qué se encontró?
Espero que sea su hermana o su mamá teniendo sexo en la sala, y Germán ausente a todo.
(paso en falso del teclado)
😠😠😠
🤭🤭🤭
Una buena pregunta acá es, ¿Quién sería el padre? Porque para que se forme un bebé se necesitan un óvulo, el de ella, y un espermatozoide, el de... ¿?
😏😏😏