Mi nombre es Aleh Tainova, soy un duque de 20 años que vio morir a su madre a manos del rey, con solo 9 años vi morir a mi madre a manos de su espada y nadie pudo salvarla, ni mis padres, ni mi abuelo y yo tampoco pude hacerlo porque solamente era un niño...
Luego de 11 años de ese incidente me he dedicado junto a mi hermana Mikaelis y mi abuelo Oleh Tainova a derrocar al rey y entronar en su lugar al príncipe heredero Julian, hemos dedicado años en moldear al príncipe Julian y hacerlo la marioneta de nuestra familia, necesitamos que confíe ciegamente en mi para lograr nuestro golpe de estado y matar al rey así como él mató a mi madre y ensucio su reputación y memoria ¿será que pueda lograrlo?
NovelToon tiene autorización de kimlismei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Empieza el viaje
...Hoy era el gran día en el que partiría a la frontera del Norte, recibí una carta de mi padre Mike y de mi abuelo Soleil deseándome lo mejor y que si necesitaba ayuda ellos estarían ahí para mi, agradezco su preocupación pero les dije que no aceptaría su ayuda, ellos siempre tienen problemas en el norte que es donde más intentan atacar los reinos enemigos y bandidos ya que saben que es la región donde los nobles no son tan poderosos, aunque al parecer olvidan que es la región del ejército del reino, muy mala elección de esos idiotas atacar siempre ahí, aunque malo para nosotros ya que mi padre, abuelo y Falco siempre están ocupados en el campo de batalla y casi no los vemos...
...Aunque Falco vendría a la capital ya que mi padre al enterarse del ascenso de Mikaelis no quiso dejarla sola, sabe perfectamente que está entre una manada de lobos, aunque mi padre confía ciegamente en que ellas es mucho más inteligente y fuerte aún así siempre la trata como una niña pequeña, como si debiera estar protegida siempre, al parecer mi padre fue el más afectado de la muerte de mi madre, y puedo confirmarlo... Desde que mamá murió mi padre Mike no volvió a ser el mismo, la tristeza en su mirada siempre está presente, las pesadillas que tiene y como ha estado solo desde que ella falleció hace muy obvio, aunque lo que más nos rompe el corazón es que él hizo un retrato de ella para no olvidar su rostro, incluso aún guarda sus prendas y joyas...
...Llegué al palacio imperial donde me esperaban Julian, Mikaelis, los ministros, los hijos de los ministros y los hermanos Smith, aunque lo sorprendente es que el rey estaba ahí también, no es como que estuviera obligado ya que solamente somos simples sirvientes, a los reyes les da igual si sus siervos viven o mueren, mientras defiendan su vida lujosa y privilegios ellos están bien, suspiré y mire a Julian que parecía preocupado por mi partida, él no parecía muy contento de que me fuera, y era normal, él odiaba estar lejos de mi siempre. suspiré y esboce una sonrisa extendiendo mis brazos para darle un abrazo, Julian sonrió algo nostálgico y corrió a abrazarme, algo que rompía por completo el protocolo, pero nos daba igual, sobre todo la mirada de esos viejos inútiles que parecían querer matarme...
...Nos despedíamos hasta que notamos el rostro enfadado del rey, Julian se alejó algo extrañado mientras que yo simplemente aclare mi garganta haciendo reverencia y luego me fui hacia el carruaje, William Smith se despidió de su familia y también subió al mismo carruaje que yo iba, el viaje fue un completo silencio, y era entendible, después de todo ambos no teníamos de qué hablar, éramos de familias enemigas y él me declaró la guerra desde que éramos niños, sobre todo porque ese maldito fue el principal causante de que mi madre muriera, si ellos no me hubieran tendido una trampa para ser encerrado y luego azotado mi madre no hubiera intervenido para salvarme, si tan solo me hubiera deshazido de él desde un principio ella estuviera aquí conmigo, mi hermana y mi padre, puede que hasta Julian ya hubiera sido rey en estos momentos...
...Cerré mis ojos para descansar un poco, no sé cuánto tiempo pasó pero se hizo de noche, estaba dormido pero no con un profundo sueño hasta el punto de no sentir, aún podía ser consciente de lo que pasaba alrededor. Quizás por traumas, astucia o entrenamiento, cual sea el verdadero motivo igual me ayudan ya que muchos desean mi muerte, si durmiera plácidamente ya me hubieran matado hace mucho tiempo. No sé en qué momento pero de repente el carruaje se detuvo, abrí mis ojos en cuestión de segundos notando que solo la oscuridad de la noche nos acompañaba y estábamos en medio del bosque sin oportunidad de algún pueblo cerca, después de todo no habiamos recorrido mucho, estábamos dos días de llegar al sur, suspiré y baje indicando que armarán los campamentos para pasar la noche aquí, y que las damas hicieran la fogata para los alimentos...
-no crees que es peligroso acampar en medio de la nada?- dijo William con arrogancia, se nota que este tipo o es muy imbécil, o nunca ha estado en un campo de batalla, o quizás simplemente es un hincha pelotas
-más peligroso sería hacer que los soldados y caballos viajen toda la noche hasta que colapsen del cansancio, si hacemos eso será más difícil llegar al sur, los animales por el cansancio no avanzarían y es posible que escapen, sin animales para transportarnos tardaríamos más días, y si los soldados están exhaustos y son sobre explotados podrían revelarse contra nosotros, no te cuesta nada pensar- dije rodando los ojos mientras sacaba mis cosas del carruaje
-no se revelarán si los tienes a tus pies, no hay nadie que no ceda al miedo, y los animales con un buen azote tendrán que avanzar- dijo acercándose con una estúpida sonrisa
-pues si tu quieres irte toma un caballo y dos guardias y lárgate, mis hombres se quedarán conmigo junto al resto de los animales y el dinero- dije rodando los ojos mientras me dirigía a mi casa de campaña, fue la primera que armaron
-bien, me quedaré, aunque tendré que quedarme aquí- dijo sonriendo con cierta malicia, al parecer tramaba algo, posiblemente robarme algo importante
-no, tú tienes tu propia tienda, vete ahí- dije ya cansado, si seguía así soy capaz de darle un golpe
-no tengo, tus hombres son muy groseros conmigo, solo hay 201 campañas, 200 de los soldados, una tuya y yo no tengo nada, quizas se les olvidó o quizás quisieron mostrar su desprecio hacia mi dejándome dormir en el frío, o puede que alguien les haya dicho que no me trajeran nada...- dijo en un tono tratando de culparme, claramente él no había alistado su tienda de campaña para estar en la mía y ahora me acusa a mi, no sé qué busca pero no le daré el gusto de arruinarme la primera noche del viaje
-qué insinuas? Que fui yo?- pregunté alzando una ceja arrogante, si él se ponía en ese plan entonces yo también podría ser pedante con él
-no insinuo nada, no sé por qué te ofendes, simplemente digo que tendré que quedarme aquí- dijo fingiendo inocencia, que tipo tan estresante
-ministro y concejal de guerra Aleh, la cena está lista, pueden salir de la tienda y comer- dijo uno de los guardias, iba a aprovechar está oportunidad y hacer que se largue para esconder las cartas y el dinero extra, también algunas armas que traje solamente para mí
-bien, ya vamos, joven duque William Smith, adelántense, yo iré a dejar éstas maletas en su lugar- dije mirándolo severamente, tendría que obedecerme, después de todo soy el de mayor rango aquí
-bien... Iré yo primero- dijo y se fue no muy contento, le hice una seña al guardia para que vigile y aproveche a guardar todo rápidamente bajo el colchón, tenía un pequeño cierre oculto donde iba a guardar las cosas, ahí nadie sospecharía que guardaba algo, también guardaría el plano original por si intentan robarlo, haré un segundo y mantendré el original guardado. Luego de guardar todo sali y ya estaban por terminar
-si que traes muchas cosas, has tardado demasiado, unos segundos más y me como tu ración también- dijo William en tono sarcástico, suspiré y me senté tomando mi cuenco con sopa de res y un tazón de arroz
-necesito armar mi espacio personal sin que tú lo invadas, no compartiremos colchón, he puesto uno para ti, no es una habitación de lujo como las del palacio así que no te pongas exigente- dije y sin más me dispuse a comer, él asintió no muy contento y se levantó
-ire a ordenar mis cosas yo también- dijo y sin más se fue, menos mal, necesitaba comer tranquilo y pensar con la cabeza fría sin ninguna distracción. Al terminar me dirigí hacia la tienda donde ya estaba él acostado, suspiré y me quite las botas, espada y traje, aunque dejé la daga que traía en mi pantalón sutilmente bajo mi almohada por cualquier cosa
-ya vas a dormir? No quieres conversar conmigo?- hablo nuevamente ese tipo con un tono irritante
-no, vete a dormir- dije y sin más cerré los ojos fingiendo estar dormido
-vaya, que rápido te duermes- dijo y lo ignore