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Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XII El único que sabe

Emanuel estaba sentado en el borde de la cama de la habitación universitaria, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en el piso. La habitación todavía olía a nueva: muebles limpios, paredes claras, silencio incómodo.

Demasiado silencio.

Santiago cerró la puerta con el pie y dejó la mochila en una silla.

—Bueno… —dijo, rompiendo el aire—. Si vas a seguir mirando el suelo así, avisame, así le ponemos nombre y lo adoptamos.

Emanuel soltó una risa breve, nerviosa.

—Sos un idiota.

—Gracias. Es mi don —respondió Santiago, sentándose frente a él—. Pero ahora en serio… Héctor habló conmigo.

Emanuel levantó la cabeza de golpe.

—¿Qué?

—Tranqui, no me gritó, no me amenazó, no me pidió que te esconda bajo la cama —dijo con una media sonrisa—. Me contó… que siente cosas por vos.

Emanuel se quedó helado.

—¿Y… a vos no te molesta? —preguntó despacio, casi con miedo.

Santiago lo miró fijo, sin bromas por primera vez.

—Vos sos mi amigo, Emanuel. Y además… yo ya sabía.

—¿Desde cuándo? —preguntó, sorprendido.

—Desde siempre —respondió encogiéndose de hombros—. Soy tu único amigo, ¿te olvidás? Y los amigos miran, escuchan… y atan cabos.

Hizo una pausa y agregó:

—Y también estoy de tu lado.

Emanuel tragó saliva. Se le humedecieron los ojos.

—Gracias… de verdad.

Santiago chasqueó la lengua.

—Ey, ey, nada de llanto —dijo, señalándolo—. Bastante tenés con tu vieja echándote de casa como si fueras un mueble viejo. No voy a meterme entre vos y Héctor. Bastante lío ya tenés encima.

—¿Seguro? —preguntó Emanuel, dudando—. Porque vos y él…

—Vos escuchame bien —lo interrumpió Santiago—. Yo a Héctor lo conozco. Y cuando alguien lo mueve así… es porque va en serio.

Sonrió de costado.

—Además, yo ya tengo un chico en la mira.

Emanuel lo miró, incrédulo.

—¿Vos? ¿En serio?

—Pará, pará —dijo Santiago levantando la mano—. No te emociones. Todavía no sabe que existe en mi historia de amor trágica y espectacular.

—¿Cómo se llama? —preguntó Emanuel, curioso.

—No importa el nombre. Importa que tiene sonrisa peligrosa y que me ignora lo justo como para que me guste.

Emanuel soltó una carcajada, esta vez de verdad.

—Sos terrible.

—Y vos sos un desastre adorable —le devolvió Santiago—. Pero mirame: no estás solo. Acá tenés cama, tenés techo, tenés un amigo que guarda secretos y hace de payaso cuando hace falta.

Se levantó y le revolvió el pelo.

—Y si Héctor te dijo eso al oído… —añadió con una sonrisa pícara—. Creeme, ese tipo no suelta fácil.

Emanuel bajó la mirada, sonrojado, pero sonriendo.

Por primera vez en mucho tiempo… respiró un poco más liviano.

La mañana entró sin pedir permiso por la ventana de la habitación universitaria.

Emanuel ya estaba despierto, mirando el techo, escuchando la respiración tranquila de Santiago desde la otra cama.

—Che… —murmuró—. ¿Vos no dormís roncando o es un talento que apagás cuando hay drama?

Santiago abrió un ojo.

—Duermo como un ángel incomprendido. ¿Qué hora es?

—Hora de sobrevivir a la cafetería —respondió Emanuel, sentándose—. Y al café aguado.

Santiago se estiró exageradamente.

—Bueno, vamos. Necesito energía para existir… y para sufrir por amores imposibles.

Emanuel sonrió sin entender del todo.

Se aprontaron rápido. Mochilas al hombro, pasos todavía lentos. El campus ya estaba vivo: risas, grupos, gente entrando y saliendo de clases.

La cafetería olía a tostadas y café fuerte.

Apenas se sentaron con las bandejas, Santiago se quedó quieto.

—No mires ahora —susurró—. Pero ahí viene.

—¿Quién? —preguntó Emanuel, confundido.

—El chico con ropa de rugby. El más hermoso de este planeta —dijo Santiago con solemnidad—. Ese… ese es el que me gusta.

Emanuel miró disimuladamente. Alto, sonrisa fácil, camiseta ajustada, caminar seguro.

—¿Y? —preguntó—. ¿Te mira?

—Siempre mira —respondió Santiago—. El problema es que se llama Marcos… y tiene novia.

—Ah… —dijo Emanuel—. Entonces no.

—Pero… —añadió Santiago, inclinándose hacia él— me besó una vez.

Emanuel casi se atraganta con el café.

—¿QUÉ?

—Borrachísimo —aclaró Santiago rápido—. Muy borracho. Nivel “te confundo con el amor de mi vida”.

—Santi…

—¡Ey! —rió—. Fue un beso torcido, corto y lleno de arrepentimiento. Después se fue corriendo. Jaja.

Emanuel negó con la cabeza.

—Estás loco.

—Sí, pero con estilo.

En ese momento aparecieron Sasha y Héctor.

Sasha saludó primero, con una sonrisa dulce, y se sentó al lado de Emanuel. Héctor se sentó frente a él, serio pero tranquilo.

—¿De qué se ríen? —preguntó Héctor, mirándolos a los dos.

Santiago respondió sin pensar:

—De nada grave. No seas celoso, Héctor. No te lo voy a robar.

Héctor levantó una ceja.

—¿Robar a quién?

—A Emanuel, obvio —dijo Santiago, con una sonrisa pícara.

Emanuel se puso rojo. Sasha los miró divertida.

—Ustedes dos son un desastre —dijo ella.

En ese momento, Marcos pasó cerca de la mesa.

Santiago levantó la mirada… y Marcos también.

No fue una mirada cualquiera.

Fue larga. Intensa. Cargada.

Emanuel lo vio todo.

El pequeño gesto de Marcos.

La sonrisa contenida.

El segundo de más.

Y entendió.

—Era verdad… —pensó—. Todo lo que dijo Santiago.

Héctor también lo notó. Su expresión cambió apenas.

Sasha miró a Emanuel de reojo.

—¿Estás bien? —le preguntó en voz baja.

Emanuel asintió, aunque por dentro sentía ese nudo extraño: celos ajenos, historias cruzadas, sentimientos que no sabía todavía cómo nombrar.

Santiago, como si sintiera el peso, soltó una risa exagerada.

—Bueno, bueno —dijo—. Basta de drama. Vamos a comer que después el amor duele más con hambre.

Todos rieron, incluso Héctor.

Pero Emanuel sabía algo:

En esa mesa no solo había desayuno.

Había secretos, miradas…

y verdades que recién empezaban a asomarse.

........ 💕💕💕💕.......... 💕💕💕💕........

Un amigo como Santiago quiero ..... Espero que les guste este capítulo, donde aparecen nuevos aliados que ayudan a Emanuel y surgen historias nuevas, personajes nuevos y risas. Si te gusto el capítulo comenta qué parte te gustó mas y si te robó una sonrisa, sigueme. Muchas gracias por leer 🌸Luna Aoul

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
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