Mayra debe sacar a sus hermanas menores de la cárcel, ya que fueron emboscadas y caturadas por la policía aluego de que alguien las traicionó.
Las sicarias son llamadas "Hadas sangrientas" por la facilidad de escape y la escena terrorifica que dejan detrás. Al tener semejante reputación, se volvieron el interés de los oficiales policiales que apuuestan por sus cabezas, pero no todos son así.
El capitán solo quiere justicia para su ciudad, y aunque no le guste admitirlo, debe reconocer que las hermanas Dimou han logrado desaparecer escorias de la sociedad; esas que siempre salen libre de prisión gracias a sus contactos. Sin embargo, al hacerlo también cometen delitos y deben pagar la pena correspondiente a la gravedad.
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Horas antes del secuestro
El despertar de Mayra es tranquilo y nota que Selene está durmiendo. Se levanta de la cama, se asea y sale, encontrando a Alicia tomando un café.
—¿Cuántos has tomado?— le cuestiona la mayor.
— Este es el tercero. Recién hecho— avisa señalando la cafetera.
—Bien. Puedes ir a dormir si quieres.
—Prefiero hacerlo después del almuerzo— asegura la menor.
Mayra solo asiente y se sirve café. Se sienta en el sofá junto a Alicia en silencio hasta terminar sus bebidas.
Cuando quiere lavar ambas tazas, la menor menciona el secuestro de Dorian.
—¿Qué pasaría si fallamos con el capitán?— cuestiona.
—¿Nosotras nunca lo hemos hecho?— le recuerda Mayra.
—Siempre hay una primera vez para todo, hermana. —la mira fijamente, sin perder detalle de sus reacciones— Él no es un mafioso que confía en sus guardias o que se cree invencible. No es un pedófilo, ni alguien de la política.
—Sé que es policía.— asegura la mayor.
—Entonces, eso significa que él es capaz de morir peleando y ahí puede que fallemos en nuestro plan.
—Si muere antes o ya secuestrado, no hay diferencia— dice Selene a sus espaldas.
Mayra trata de no demostrar absolutamente nada, pero su cuerpo adopta una postura rígida, su mandíbula se tensa siendo notoria y pone su mirada en un punto fijo, vacío.
— A Mayra le gusta el sufrimiento ajeno— menciona Alicia mirando a la mayor, quién no se mueve. Vuelve sus ojos a Selene y sonríe ladeado, casi imperceptible.
Ambas hermanas confirman lo que estuvieron hablando en el cambio de guardia: ese hombre debe seguir vivo en el secuestro porque a la mayor le interesa.
— Bien, lo lastimaremos un poco si se opone. Como última opción, lo noqueamos con un golpe.
—Eso me parece buena idea, así nuestra hermana disfruta de ese hombre.
Mayra se da cuenta de esas palabras y se defiende de inmediato.
—Él no me interesa.
— Sabemos que no, hermana— dice Alicia con ironía bien fingida.— Decimos que puedes disfrutar hacerlo sufrir.
—Eso... Sí, claro.— asiente la mayor.
Pasan parte de la mañana y el almuerzo perfeccionando verbalmente el plan, para no tener errores y luego Selene con Alicia le dicen que siguen cansadas, así que van a dormir nuevamente.
La mayor como ha descansado toda la noche y no hizo guardia porque ya lo había hecho la noche anterior, sin avisarles a sus hermanas; se puso a limpiar el departamento, lavó ropa y leyó las noticias de los centros de comunicación, memorizando cada información.
Para ella, esas cosas a veces no sirven de nada, pero deben aprenderse porque cualquiera de esas personas pueden ser sus siguientes víctimas, así que necesitarían información importante o chismes que circulen, más que nada cuando dicen tener contactos con el bajo mundo.
Una víctima puede tener respaldo en la mafia y con eso pueden ganarse enemigos, por lo que debe saber todo el entorno familiar, social y de negocios, de los futuros difuntos.
Sus hermanas se levantan con energía renovada a las siete de la tarde, por lo que ellas son las que se ofrecen a hacer la cena, ya que la mayor ya limpió, sin ayuda.
—Después de cenar con ustedes, iré a ver a Basil, regresaré en la madrugada, para el cambio de guardia—
—No me parece buena idea— niega Mayra— Dorian puede atraparte otra vez.
— Por favor, hermana— ríe Alicia— Él sabe dónde vives y que estamos contigo. Han pasado dos noches y no apareció todavía.
—Pero puede estar planeando...—Mayra es interrumpida por Selene
—Nosotras planeamos algo mucho peor— le recuerda— Si quiere venir por mí, las llamaré para darles aviso. Si viene por aquí, me llaman ustedes.
—Tú, vete tranquila. —pide Alicia— Esta noche no pasará nada.
Fuera de las probabilidades en las que aparezca Dorian por el departamento de Mayra, está el problemita de que la mayor o su padre no conocen al tal Basil y por ende tampoco confían en él, ya que ese hombre jamás se ha presentado frente a ellos y por más que han buscado información, no hay nada, absolutamente nada malo.
Y que no haya NADA malo sobre él, los mantiene alerta, puesto que nadie es tan santo, ni tiene tan limpia su vida.
Él no sería la esepción.
Las chicas cenan juntas y Selene se va después de terminar el postre.
Aunque, en su salida, hay una gran mentira.
Ella no va a ver a su novio, si no a aprontar las cosas para el secuestro del capitán.
¡Cosas! Por ejemplo: el vehículo de Mayra, el cual le pidió prestado en la cena para poder transportarse tranquila. Ir hasta la casa donde tendrán a Dorian por unos días o hasta que la mayor decida qué hacer con él, o como última y mejor opción, hasta que logre enamorarlo; y como tercera cosa, conseguir más armas, que no sean las de su hermana mayor porque ella notará la falta de objetos y sospechará claramente.
Selene va hasta su casa, levanta algunas provisiones, balas y armas de corte seguro, cosa de no lastimarlo, tanto. Luego va al futuro nuevo hogar de los tortolitos y se asegura de llenar el refrigerador, acomodar la casa y poner unas lindas sábanas de seda roja, aunque deja de cambio, unas negras. Por cierto, también se asegura de que se coloque una lavadora de urgencia y que tengan jabón para colocar el lavado, cuando sea necesario.
Por suerte, las ventanas tienen rejas gruesas y fuertes, así que ninguno de los dos podrá escapar fácilmente. Llave hay una sola y es la que ella está utilizando y será con la que encerrará a su hermana con el capitán, así que verán por unas pequeñas y disimuladas cámaras de seguridad que están en los focos de luz, si se matan o se aman.
Las cámaras son por las dudas de que ese hombre realmente odie a Mayra y quiera lastimarla. Sin embargo, si hay una relación amorosa o sexual, ellas no verán las escenas, ni comentarán lo que escuchen de sus conversaciones "privadas".
Al finalizar, son más de las tres y media de la mañana, por lo que le envía un mensaje a Alicia para saber si Mayra está descansando, a lo que la menor le contesta que sí, así que se dirige en busca de su hermana para iniciar con el plan secreto, rezando previamente que todo salga bien y que la mayor no se enoje con ellas por esta pequeña desobediencia.