NovelToon NovelToon
El Honor De La Villana

El Honor De La Villana

Status: En proceso
Genre:Villana / Poli amor / Brujas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Callenta001

En el poderoso reino de Valdoria, la belleza es poder… y el amor, una condena.

Lady Anya Naville, segunda hija de un influyente archiduque, ha sido admirada toda su vida como el diamante del reino. Prometida desde la infancia al príncipe heredero, Maxime Iker Lindberg, Anya creció creyendo que su destino era convertirse en reina… y esposa del único hombre que había amado.

Pero todo se derrumba cuando una noble extranjera cautiva el corazón del príncipe.

Consumida por los celos y la humillación, Anya comete un acto imperdonable usando la magia prohibida que corre por su sangre. Su crimen la convierte en la villana del reino y la lleva a enfrentar la ejecución pública.

Sin aliados. Sin amor. Sin esperanza.

Hasta que, en su última hora de vida, lanza un hechizo imposible.

Anya despierta años en el pasado, atrapada nuevamente en su cuerpo de cinco años, pero conservando todos los recuerdos de su trágico futuro.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

NovelToon tiene autorización de Callenta001 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 | El príncipe que alguna vez amé

Habían pasado unos días desde que volví, me sentía extraña, pero bien.

La mañana en la fortaleza Naville siempre tenía un aroma particular. Una mezcla de madera pulida, flores frescas y el tenue perfume de las velas aromáticas que las sirvientas encendían antes del amanecer. Cuando abrí los ojos, ese mismo aroma llenó mis pulmones y por un instante me quedé quieta en la cama, mirando el techo alto decorado con molduras doradas.

Era extraño.

Había despertado varias veces desde que regresé al pasado, pero todavía había momentos en los que mi mente se negaba a aceptar que aquello era real. Que el frío de la guillotina había desaparecido. Que el murmullo del público esperando mi ejecución ya no existía. Y que todavía estaba viva.

Moví lentamente los dedos sobre las sábanas suaves. El tejido era fino, caro. Podía sentir la textura bajo mis uñas mientras respiraba hondo, tratando de ordenar los pensamientos que siempre regresaban como fantasmas.

Maxime.

Su rostro apareció en mi mente sin que lo llamara, los recuerdos llegaron uno tras otro, inevitables.

El niño que corría por los jardines conmigo. El adolescente que apenas me miraba cuando Rosse apareció. El hombre que, con voz firme y fría, rompió nuestro compromiso frente a toda la corte.

Cerré los ojos.

No quería recordar la última vez que lo vi. No quería recordar la expresión en su rostro cuando me condenaron.

Exhalé lentamente.

—Señorita Anya, ¿ya despertó?

La voz de mi doncella llegó desde el otro lado de la puerta. Era suave, respetuosa.

—Sí —respondí.

Mi voz sonó tranquila. Siempre sonaba así.

La puerta se abrió unos segundos después y varias sirvientas entraron en la habitación. El sonido de sus pasos era suave contra el suelo de mármol, y el aire fresco del pasillo se coló por la puerta abierta. Podía oler el perfume ligero de las flores que llevaban en bandejas de plata.

Mientras me ayudaban a vestirme, yo permanecí en silencio, dejando que mis pensamientos se acomodaran poco a poco.

Hoy iba a verlo, no porque quisiera. Sino porque era inevitable.

Las familias Naville y Lindberg habían sido cercanas durante generaciones. Y aunque ahora tenía cinco años otra vez, la historia seguía avanzando en la misma dirección.

Tarde o temprano… volvería a encontrarme con el príncipe heredero.

Cuando terminé de vestirme, las sirvientas me peinaron frente al gran espejo de mi habitación. Observé mi reflejo en silencio.

Mi cabello rojo oscuro caía sobre mis hombros como un río de vino bajo la luz de la mañana. Entre los mechones, el blanco destacaba con una claridad inquietante.

Ese mechón no existía antes. Era la cicatriz que dejó el hechizo, un recordatorio de que había desafiado algo que ningún mago debía tocar.

El tiempo.

Mis ojos azules se encontraron con los del reflejo, la niña que me miraba parecía tranquila.

Pero yo sabía que detrás de esa mirada había una mujer que había vivido dieciocho años… y que había muerto.

—El carruaje está listo, señorita —anunció una sirvienta.

Asentí.

—Vamos.

El viaje hacia el palacio real no duró mucho, pero siempre me había gustado observar el paisaje desde la ventana del carruaje. Los campos verdes se extendían más allá de los caminos de piedra, y el aire que entraba por la pequeña abertura traía consigo el olor de la tierra húmeda y las flores silvestres.

Valdoria siempre había sido un reino hermoso. Incluso en la vida donde yo terminé como una villana.

Cuando el carruaje finalmente se detuvo, las ruedas crujieron suavemente sobre la grava del patio del palacio real. El sonido era familiar. Lo había escuchado cientos de veces en mi vida anterior.

Una sirvienta abrió la puerta y el aire fresco del exterior acarició mi rostro cuando bajé.

El palacio Lindberg se alzaba frente a mí con su imponente arquitectura de piedra clara. Las torres se elevaban hacia el cielo como lanzas, y las ventanas reflejaban la luz del sol de la mañana.

Por un momento, me quedé observándolo.

Este lugar había sido el centro de mi mundo durante años. El lugar donde soñé con convertirme en reina.

Qué ironía.

Entré al palacio acompañada por los guardias y sirvientes. El interior estaba lleno de vida: pasos apresurados, murmullos de nobles conversando, el eco lejano de las espadas de entrenamiento chocando en algún patio cercano.

El aroma del incienso flotaba en el aire. Todo era igual.

Caminé por los pasillos con calma, aunque cada paso me acercaba a algo que prefería evitar.

Hasta que finalmente lo vi, estaba en el jardín interior.

Un niño de cabello castaño claro se encontraba de pie cerca de una fuente de mármol. La luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles, iluminando su figura.

Por un instante, el tiempo pareció detenerse y mi pecho se tensó.

Maxime.

El príncipe heredero levantó la vista en ese mismo momento.

Sus ojos grises se encontraron con los míos.

Algo dentro de mí reaccionó de inmediato.

Fue extraño. Primero fue dolor, luego le siguió la ira. Y, por último… algo más.

Una sensación vieja, profunda, que había vivido dentro de mí durante años.

Amor.

La mezcla de emociones fue tan repentina que tuve que apretar ligeramente las manos para mantener la calma.

Lo odiaba. Lo odiaba por lo que había hecho; por haber elegido a Rosse, por haber permitido que me llamaran monstruo. Por no haberme defendido cuando más lo necesitaba. Pero también… había sido el primer chico que amé.

El niño con el que corría por los jardines. El amigo que me regalaba flores arrancadas de los rosales. El príncipe al que perseguía por los pasillos del palacio cuando éramos pequeños.

Maxime sonrió al verme. Una sonrisa sencilla. Familiar. Como si nada hubiera cambiado.

—¡Anya!

Su voz era alegre mientras caminaba hacia mí, cada paso que daba hacía que mis recuerdos se agitaran más.

Me obligué a mantener la expresión tranquila.

—Príncipe Maxime.

Mi voz fue suave. Educada.

Pero distante.

Él pareció sorprendido por un segundo.

—¿Por qué tan formal? —rió ligeramente—. Siempre me llamas Maxime.

Por supuesto que lo hacía. En otra vida.

Pero esa vida había terminado.

Lo observé en silencio durante un instante.

Sus ojos grises brillaban con curiosidad. Su cabello castaño claro estaba ligeramente despeinado por el viento del jardín.

Era exactamente como lo recordaba. Exactamente igual al niño que había amado. Y al hombre que me había condenado.

Sentí una presión incómoda en el pecho. Era absurdo, había jurado no volver a sentir nada por él. No volver a dejar que mi corazón se debilitara.

Incliné la cabeza levemente.

—Estamos en el palacio real, alteza —respondí con calma—. Creo que es apropiado.

Maxime frunció un poco el ceño, claramente no esperaba esa respuesta.

Durante unos segundos se quedó observándome, como si tratara de entender qué había cambiado.

Yo mantuve la mirada tranquila, por dentro, sin embargo, mi mente ya estaba tomando una decisión.

No importaba cuánto insistiera el destino. No importaba cuánto se repitieran los eventos.

En esta vida… no volvería a amar a Maxime.

Jamás.

1
Quica Romero
Èso dicen todas y a la mera hora, ¡zaz! ahí van de nuevo.😒🫩🤷‍♀️🙎‍♀️
KATHERINE GUILARTE
ame
anais angie paola molina chacon
Me tienes intrigada con tus capítulos!
La que la llama es ella del futuro o quien puede ser!?
anais angie paola molina chacon
Disculpa tenía que volver a repetirse el capítulo pero este es de forma distinta al anterior,tienen similitudes pero también cosas que cambiaron
Dannita
¿Quien es esa persona que la observa? y por que sabe tanto
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play