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Fingimos Ser Nosotros Mismos

Fingimos Ser Nosotros Mismos

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:781
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Luna es una creadora de contenido y diseñadora UX que se hace pasar por su hermana Sol para contraer un matrimonio arreglado con Gael, un fundador de ciberseguridad al que todos llaman "lobo de negocios". Pero él ya sabe la verdad – su fachada feroz es solo para proteger a los suyos – y juntos hacen un pacto para investigar las amenazas que acechan a la empresa de su hermana.

Mientras trabajan en equipo, las reglas de su mentira empiezan a romperse: descubren una pasión compartida por la tecnología con propósito, y cada día se acercan más. En un mundo donde la imagen parece todo, tendrán que decidir si seguir fingiendo o atreverse a ser ellos mismos – porque el único código que nunca falla es el del amor construido sobre la autenticidad.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 7

Me quedé mirando la imagen borrosa en la pantalla, intentando convencerme de que me equivocaba. Pero no – ese andar, esa forma de llevar el pelo recogido, incluso la forma en que se movía la mano al abrir la puerta del coworking… era Marta. La misma mujer que se había acercado a Gael en la recepción de la boda, que había intentado coquetear con él y que me había mirado con esa expresión de desprecio.

“¿Quién es?” preguntó Gael, notando mi tensión.

“Es Marta”, respondí, sin quitar la vista de la pantalla. “La mujer que vino a hablar contigo en la boda – la que trabajó en SecureTech hace unos años.”

Gael frunció el ceño y se acercó más a la pantalla, estudiando la imagen con atención.

“Tienes razón”, dijo finalmente. “Ese abrigo… la viéndolo, ahora sí que la reconozco.”

“¿Qué hace ella metida en esto?” preguntó Sara, desconcertada. “Marta dejó la empresa hace casi un año – dijo que quería empezar su propio proyecto en biotecnología. Nunca pensé que haría algo así.”

“El dinero puede hacer cosas raras”, dijo David, sin quitar la vista de su teclado. “O el resentimiento.”

Gael se quedó en silencio por un momento, mirando la imagen con una expresión que no lograba entender – ¿ira? ¿decepción? Ambos quizás. Luego se giró hacia su equipo.

“Seguimos rastreando todas las pistas que tengamos sobre ella”, dijo con voz firme. “Necesitamos saber dónde está ahora, quién la está ayudando y qué planea hacer a continuación. Sara, sigue revisando las conexiones a los servidores – asegúrate de que no haya ninguna otra vulnerabilidad que podamos explotar. David y Miguel, investiguen su vida profesional desde que dejó SecureTech – qué proyectos ha estado desarrollando, con quién se ha asociado, si ha tenido algún conflicto con VerdeFuturo o con sus socios.”

“De acuerdo, jefe”, respondieron los tres al unísono, volviendo a sus ordenadores con renovada energía.

María se acercó a nosotros, preocupada.

“¿Quién es esa mujer?” preguntó. “¿Por qué querría hacer daño a nuestra empresa?”

“Es alguien que trabajó con Gael en el pasado”, respondí, intentando sonar calmada. “No sabemos todavía cuál es su motivo, pero estamos haciendo todo lo posible para detenerla.”

“Si necesitáis algo – absolutamente cualquier cosa – solo tenéis que decirnos”, dijo María, poniéndose una mano en mi hombro. “Estamos con vosotros.”

Mientras el equipo seguía trabajando, Gael me llevó fuera de la oficina, al balcón que daba a la Alameda. El sol calentaba nuestra piel y el sonido de la gente caminando y hablando llenaba el aire.

“¿Por qué no me dijiste que era Marta?” preguntó Gael, apoyándose en la barandilla y mirando hacia la calle.

“No lo sabía hasta ahora. Cuando la vi en la boda, pensé que solo era alguien que te conocía y que no había entendido que ya estabas casado.”

“Marta dejó SecureTech porque no estuvimos de acuerdo en un proyecto que quería desarrollar – un sistema de seguimiento de cultivos que usaba datos personales de los agricultores sin su consentimiento. Yo la desautoricé y ella se enfureció – dijo que yo no entendía nada de negocio y que algún día demostraría que tenía razón.”

“Entonces esto es personal. No solo quiere acabar con VerdeFuturo – quiere hacerte daño a ti también.”

Gael asintió, cerrando los ojos durante un segundo.

“Puede que sí. Pero no permitiré que lo consiga. Ni a ti, ni a Sol, ni a su empresa.”

Me quedé mirándolo, y en ese momento me di cuenta de que ya no veía a Gael como el hombre frío y peligroso de los rumores. Veía a alguien que se preocupaba por su trabajo, por su equipo y por las personas que le rodeaban – alguien que estaba dispuesto a luchar por lo que creía justo.

“¿Qué hacemos ahora?” pregunté.

“Ahora esperamos a que mi equipo consiga más información sobre Marta. Mientras tanto, tenemos que estar alerta – si ella sabe que ya la hemos identificado, puede decidir actuar antes de lo previsto. También tendré que hablar con la policía – ya no se trata solo de amenazas, sino de intento de robo de datos y posiblemente de extorsión.”

Volvimos a la oficina, donde Sara nos esperaba con una nueva pista.

“Jefe”, dijo, mostrándonos una pantalla llena de correos electrónicos. “He conseguido acceder a una cuenta de correo que Marta usó para enviar los mensajes a Sol. Los correos están cifrados, pero hemos encontrado algunos borradores que no lo estaban – en ellos, ella habla de un ‘socio’ que le está ayudando con los recursos técnicos. No dice el nombre, pero sí que es alguien que trabaja en una empresa de biotecnología competidora de VerdeFuturo.”

“¿Cuál empresa?” preguntó Gael.

“Una startup llamada BioInnova – se fundó hace poco más de un año y han estado compitiendo con VerdeFuturo por varios contratos en América Latina.”

Carlos se acercó a nosotros, escuchando con atención.

“BioInnova”, dijo con voz seria. “Ya hemos tenido problemas con ellos – han intentado copiar algunos de nuestros diseños y han hablado mal de nosotros con los clientes. Sol siempre dijo que no eran gente de confianza.”

“Entonces ahora sabemos quién está detrás de todo”, dijo Gael. “Marta y BioInnova se han asociado para acabar con VerdeFuturo – ella quiere vengarse de mí, y ellos quieren quedarse con nuestros contratos y nuestros proyectos.”

“¿Y qué hacemos para detenerlos?” pregunté.

“Tenemos que recopilar pruebas suficientes para llevarlos a la justicia”, respondió Gael. “Mientras tanto, voy a instalar medidas de seguridad adicionales en todos los sistemas de VerdeFuturo – firewalls más potentes, cifrado de datos de extremo a extremo, sistemas de detección de intrusiones en tiempo real. Nadie más va a poder acceder a vuestros datos.”

A las seis de la tarde, decidimos que era hora de volver al hotel. El equipo de Gael se quedó en la oficina para seguir trabajando en la investigación, mientras Gael y yo cogimos un taxi de vuelta a nuestro alojamiento. Durante el trayecto, no dijimos nada – estábamos ambos pensando en lo que habíamos descubierto, en Marta y en BioInnova, en todo lo que podrían hacer si no los detuviéramos a tiempo.

Cuando llegamos al hotel, encontramos a Valen – mi mejor amiga – esperándonos en el vestíbulo, con una maleta pequeña en la mano y una expresión de preocupación en la cara.

“Valen! ¿Qué haces aquí?” pregunté, abrazándola con fuerza.

“Sol me llamó esta mañana”, dijo, devolviéndome el abrazo. “Me contó todo – sobre las amenazas, sobre ti haciéndote pasar por ella, sobre el matrimonio con Gael. No podía quedarme quieta en Madrid – tuve que venir a verte.”

Gael se acercó a nosotras y saludó a Valen con una sonrisa.

“Soy Gael – encantado de conocerte. Sol me ha hablado mucho de ti.”

“Encantada”, dijo Valen, mirándolo de arriba abajo con una expresión que me resultaba muy familiar – la misma que usaba cuando conocía a algún chico que me gustaba. “Sol me ha hablado de ti también. Espero que estés cuidando bien a mi amiga.”

“Estoy haciendo todo lo posible”, respondió Gael, con una sonrisa que hizo que Valen sonrojara un poco. “Vamos a subir a la suite – podéis hablar tranquilamente, yo me quedaré en mi habitación o en el salón si necesitáis algo.”

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