Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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12. Duque Leonardo Saint.
Ya ibamos en el carruaje a donde seria la celebración de la coronacion, Remus parecia pensativo y esperaba que no volviera a preguntar sobre mi magia, lo cual no hizo, pero eso no evito que quisiera entablar una conversación conmigo.
— ¿Te gusto la coronacion esposa?
— Si, alteza, todo estaba hermoso y fue rapida y agradable.
— Muchas veces en mi vida pense que cuando llegara a presenciar una coronacion seria la mia — susurro.
Yo solo guarde silencio. El parecia afligido, su sueño frustrado habia muerto aunque bueno en realidad nunca estuvo vivo, aunque no hubieran coronado a Alejandro no creo que su padre lo hubiera coronado a el, ni siquiera tenia confianza en el para que manejara las cuentas, menos lo haria con todo el imperio.
Al fin llegamos al lugar, mis hermanas estaban ahí, esperándolo. Cuando bajamos ellas tomaron su brazo rápidamente, él me miro se veía afligido, pero eso poco me importo. Ellos comenzaron a caminar y llegamos a la entrada los anunciaron y entraron, el volteo a mirarme, aquellos ojos me miraron con un anhelo que erizo mi piel
¿Que le había sucedido a este hombre?
Cuando me anunciaron y entre, mis ojos se fueron directamente a Alejandro, estaba sentado en su trono y cuando me vio, se levanto, camino hacia mi, mis nervios me atacaron. El lo volvería hacer. Cuando llego hasta a mi hizo una reverencia y estiro su mano.
— Princesa ¿Me concedería este baile?
Estaba siendo demasiado evidente.
Los murmullos de los nobles no se hicieron esperar, sus ojos estaban en los mios, su sonrisa seductora me incitaba a pecar. Al final termine tomando su mano y me llevo al centro de la pista, la música sono, era la misma de la primera vez que bailamos, mi mano temblaba en la suya, el me tomo de la cintura y me acerco a el.
— Mirame Alicia, solo somos tu y yo.
Bailábamos al compás de la música, sus ojos me tenían atrapada, me trasmitía paz y tranquilidad, veía sus labios y recordaba cada beso que nos habíamos dado. Me encendía, me tentaba, ese endemoniado pelirrojo se había mentido bajo mi piel, se había apoderado de mis pensamientos sin siquiera pedir permiso. Sentía su mano en mi espalda justo en donde el vestido no tapaba mi piel, yo deseaba tocarlo, quería volver a sentir su suave piel en mis manos. La manera en la que sus ojos me miraban me hacían sentir en el cielo, siendo la diosa del mundo entero.
Nunca en mi vida me había sentido así y maldecía el día en el que me había casado con su hermano. Habia firmado una sentencia sin siquiera saberlo.
Cuando el baile término hicimos una reverencia y me llevo hacia donde Remus. No podía descifrar lo que veía en su mirada. Molestia, Humillación, Dolor, Angustia, Anhelo. El tomo mi mano y me acerco a el. Alejandro agradeció el baile y se despidió.
Todas las parejas salieron a bailar, nosotros solo estábamos ahi los cuatro en silencio. La fiesta seguian cuando de repente las puertas se abrieron.
— Viene entrando el duque Leonardo Saint
La mirada de Remus cambio inmediatamente, Leonardo era parte del pasado que compartíamos juntos, se había alejado por petición del emperador, ya que pensaba que mi matrimonio peligraba por mi amistad con Leonardo. Remus había estado de acuerdo, pero solo porque Leonardo siempre me defendía cuando el quería molestarme, habían dejado de ser amigos por eso. Ahora Leonardo había vuelto y sí que le había caído bien los años, se veía varonil, mucho más que mi querido esposo.
El se acerco a dar sus respetos al nuevo emperador y después se dirigió a nosotros
— Lady Louis, es un gusto volver a estar en su presencia.
El fue a tomar mi mano y Remus me atrajo hacia el rápidamente.
— Es alteza real para ti, es mi esposa.
Leonardo sonrio — Oh claro, Alteza, tambien es un gusto volver a verlo — El volteo hacia mis hermanas y solo hizo un asentimiento de cabeza — Ladys. ¿Como ha estado Alteza? ¿Sigue siendo tan inteligente como hace años?
Su comentario me hizo reir.
— Aun mas inteligente que hace años mi lord, y usted ¿Sigue siendo un perezoso, Duque?
— Oh no, no sea tan formal, fuimos amigos por años, puede llamarme Leonardo y contestando su pregunta, bueno ya no tengo el tiempo suficiente para eso, ahora manejo un ducado.
— Y uno de los ducados mas próspero, excelente manejo de riquezas —
— Duque Leonardo ¿Que razon lo ha hecho volver al imperio? No creo que haya sido solo la coronacion de mi hermano.
— Tiene razon, Alteza. Tambien he venido porque tengo algunos proyectos pendientes y queria que mi gran amiga se uniera a ellos
Sabia de que hablaba, pero actúe como si no lo supiera.
— Oh, que haya pensándo en mi para un proyecto importante me alaga, duque.
— No conozco mas nadie en el imperio tan inteligente como tu.
Remus se veia molesto, me apretaba por la cintura como un leon enjaulado.
— ¿Bailemos esposa?.
Me llevo del brazo rápidamente a la pista, pero justo cuando comenzaría la musica las puertas se abrieron de nuevo.