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Me Enamore De Mi Tia

Me Enamore De Mi Tia

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor eterno / Romance
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Sinopsis: Enamorado de la mejor amiga de mi mamá

Kaleth Giraldo nunca imaginó que terminaría enamorándose de Estefanía Holguín, la mejor amiga de su mamá. Desde que era pequeño, la conocía como tía Estefanía, una mujer especial que siempre había estado presente en su vida. Sin embargo, los años pasaron y sus sentimientos comenzaron a cambiar, convirtiéndose en un amor que jamás pensó experimentar. Ahora, Kaleth tendrá que encontrar el valor para confesarle lo que siente, arriesgándose a cambiar la relación entre sus familias. Estefanía nunca imaginó que aquel niño que la llamaba tía crecería y la miraría con otros ojos. ¿Podrá el amor superar los prejuicios, las dudas y los secretos que amenazan con separarlos para siempre?

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: Si me ignora, yo también

Parce, ese día tomé una decisión: si Estefanía quería tratarme como si yo fuera un desconocido, entonces yo también iba a aprender a ignorarla.

Estaba mamado de ser siempre el que buscaba conversación, el que bajaba a la cocina con un comentario bonito para sacarle una sonrisa y el que se quedaba esperando una palabra cariñosa que ya nunca llegaba.

Yo entendía que ella necesitaba su espacio. Nunca le había exigido que me quisiera, ni pensaba hacerlo. Pero tampoco podía seguir detrás de ella como un bobo mientras me preguntaba todos los días qué había hecho mal.

Durante las clases casi no presté atención. Santiago me hablaba, me hacía bromas y hasta me invitó a jugar fútbol después de salir, pero yo seguía pensando en la misma vaina.

—¡Kaleth, ve! —me llamó Santiago, dándome un golpecito en el hombro—. ¿Vos estás acá o te quedaste viviendo en otro planeta?

—Estoy acá, gonorrea. Dejá la joda.

—Entonces explicame qué te pasa, porque llevás toda la mañana con esa cara de perro regañado.

Suspiré y cerré el cuaderno.

—Es Estefanía, parce.

—¿Otra vez?

—Sí, hermano. Lleva un mes tratándome como si yo le hubiera hecho algo horrible. Hoy bajé, le dije buenos días y ni siquiera me respondió como antes. Le pregunté si estaba brava conmigo y me salió con que estaba ocupada.

Santiago se quedó pensativo.

—¿Y vos qué vas a hacer?

—Pues nada. Ya no la voy a buscar más.

—¿Estás seguro?

—Completamente. Si quiere hablar conmigo, que me hable. Yo también tengo mi dignidad, ¿sí o qué?

Santiago asintió, aunque parecía dudar de que yo fuera capaz de cumplirlo.

La verdad, yo tampoco estaba tan seguro.

Cuando llegué a la casa por la tarde, encontré a Estefanía en la sala con su portátil. Antes, apenas escuchaba la puerta, levantaba la cabeza para preguntarme cómo me había ido. A veces hasta dejaba lo que estaba haciendo para escucharme contar cualquier estupidez del colegio.

Esta vez ni siquiera me miró.

—Hola, Kaleth —dijo después de unos segundos.

Me quedé quieto.

¿Ahora sí me saludaba?

Respiré hondo, recordando mi decisión.

—Buenas tardes —contesté, sin detenerme.

Subí directamente a mi habitación.

No le dije mi reina. No le pregunté cómo estaba. Ni siquiera me quedé esperando a ver si quería conversar conmigo.

Me senté frente al escritorio, saqué los cuadernos y me puse a hacer los deberes.

A los veinte minutos escuché que tocaron la puerta.

—¿Puedo pasar?

Era ella.

—Sí, siga —respondí sin apartar la mirada del cuaderno.

Estefanía entró y se quedó cerca de la puerta.

—¿Cómo te fue en el colegio?

—Bien.

—¿Qué viste hoy?

—Lo normal. Clases, tareas y esas cosas.

Hubo un silencio incómodo.

—¿Estás ocupado?

—Estoy haciendo los deberes.

Ella asintió lentamente.

—Ah, bueno. No te quito más tiempo.

—Listo.

La escuché salir y cerrar la puerta con suavidad.

Apenas me quedé solo, solté el lápiz y me pasé las manos por la cara.

¡Qué difícil era esa vaina!

Yo quería hablarle, preguntarle cómo le había ido en el día y contarle que el profesor nos había puesto un montón de ejercicios. Quería escucharla reírse de mis comentarios y decirle que me había hecho falta durante las clases.

Pero no.

Esta vez iba a cumplir mi palabra.

Si ella necesitaba distancia, yo también podía dársela.

A la hora de la cena bajé porque tenía hambre. Karol ya estaba en casa y los tres nos sentamos a la mesa.

—¿Cómo les fue hoy? —preguntó mi mamá.

—Bien —respondí.

—¿Y vos, Estefi?

—Bien también. Un poquito cansada por el trabajo.

Normalmente yo habría aprovechado para preguntarle si quería que le preparara algo o para hacer algún comentario que la hiciera reír. Pero seguí comiendo en silencio.

Mi mamá nos miró alternativamente.

—¿Y ustedes dos qué? ¿Por qué están tan callados?

—Nada, ma —contesté.

—Es que Kaleth anda muy serio últimamente —comentó Estefanía.

Levanté la mirada.

—¿Yo? Estoy normal.

—Antes hablabas mucho más.

Solté una risita seca.

—Pues uno se acostumbra a hablar menos cuando siente que está molestando.

La mesa quedó en silencio.

Karol frunció el ceño.

—¿Qué significa eso, mijo?

—Nada, ma. Olvidalo.

Seguí comiendo, aunque por dentro tenía el corazón acelerado. No quería discutir delante de mi mamá, pero tampoco iba a fingir que todo estaba perfecto.

Cuando terminé, recogí mi plato y lo llevé a la cocina.

—Voy a estudiar —anuncié antes de subir.

Esta vez no esperé a que Estefanía me respondiera.

Más tarde, mientras estaba acostado, revisé el celular. No tenía ningún mensaje suyo, y me dije que eso no debía importarme.

Sin embargo, me quedé mirando nuestra conversación durante un rato.

—Qué gonorrea, parce —murmuré—. Uno puede hacerse el fuerte todo lo que quiera, pero cuando quiere a alguien, esas cosas sí duelen.

Apagué el celular y lo dejé sobre la mesa de noche.

Había decidido ignorarla, sí. No para castigarla, ni para obligarla a buscarme, sino porque necesitaba dejar de vivir pendiente de cada palabra suya.

Si Estefanía quería hablar, yo la escucharía. Si necesitaba espacio, se lo daría.

Pero ya no iba a perseguirla por toda la casa buscando una explicación.

Lo que yo no sabía era que, al dejar de buscarla, también estaba dejando un silencio que ella empezaría a notar más de lo que imaginaba.

1
Ana Rosario Angué Manga
me encanta pero me gustaría ver a ese kaleth y a su tía aunque solo una foto
🎀Betty Alejandra G🎗️
pues si , pero en el corazón no se manda 😊
🎀Betty Alejandra G🎗️
si se lo dijo 😊
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja estás borracho 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
otra vez, bebiendo fumando noooo😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja 😂
🎀Betty Alejandra G🎗️
😖😖😖😖😖😖
🎀Betty Alejandra G🎗️
cuéntale lo que te pasa , mijo 😖
🎀Betty Alejandra G🎗️
Yo digo que esto lo va a terminar acercando más a la tía🤭😂
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja este muchacho 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja 😅😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
pues no, no creo que eso te ayude olvidarla 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
Ay, Dios mío no debería fumar 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
muy linda 😍😍😍
🎀Betty Alejandra G🎗️
complicado pero vuelvo y digo en el cora no se manda 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
sisas he escuchado esa palabra 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
pero en el cora no se manda 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
será que siente algo por él /Hey/
🎀Betty Alejandra G🎗️
a los trece/Curse//Curse//Curse//Gosh/
🎀Betty Alejandra G🎗️
que bonita amistad.
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