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LAS REGLAS DE GREY

LAS REGLAS DE GREY

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Enfermizo / Mafia
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Me vendieron para pagar una deuda. Damián Grey dice que ahora soy suya. Tiene tres reglas: no escapar, no mentir, no dejar que otro me toque. Rompí las tres el primer día.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 15: DOS DIAS

Faltaban dos días para la boda.

Anastasia se despertó con el anillo _MITAD Y MITAD_ en el dedo y con la carta de Luna doblada debajo de la almohada. La carta que decía: _Si dices que sí porque quieres, yo voy a tu boda. Con mi vestido negro._

Damián ya no estaba en la cama. Se había levantado a las cinco para ir a ver a Rafael Vonn. Desde el contrato nuevo, Vonn estaba molesto. Decía que Damián se había ablandado. Que una Grey no escribe contratos con letra temblorosa. Que una Grey no pregunta si puede besar en la frente.

Pero Damián ya no escuchaba a Vonn como antes. Escuchaba a Anastasia descalza bajando las escaleras.

Ella bajó a las ocho, con la camisa blanca de él, con el pelo suelto, con el anillo. Killian estaba en la cocina haciendo panqueques otra vez. Desde que Anastasia empezó a comer bien, Killian hacía panqueques todos los días.

—Buenos días, casi señora Grey mitad Sterling —dijo Killian.

—Buenos días —dijo ella, sentándose—. ¿Damián?

—Con Vonn. Le está diciendo que no va a haber 200 invitados mañana en la prueba final del vestido. Que solo vas tú, tu madre y Luna si quiere ir.

Anastasia se quedó con el tenedor en la mano.

—¿Luna? ¿La invitaste?

—No. Tú la invitaste sin invitarla. Con tu sí. Damián entendió. —Killian le pasó miel—. El jefe dijo que si Luna es tu familia, es familia Grey también. Aunque tenga tatuajes y cuchillos de cocina.

A las diez, la camioneta negra paró frente a la casa de Sofía. Anastasia entró corriendo. Su madre Elena estaba sentada en el sofá, con un vestido bonito que Sofía le había prestado. Se veía sana. Caminaba sin ayuda.

—Mamá, ¿te sientes bien para mañana? Es la prueba final —dijo Anastasia, abrazándola.

—Me siento mejor que hace un mes, mi amor —dijo Elena—. Pero tengo que decirte algo.

Sofía salió de la cocina, con cara rara.

—¿Qué? —dijo Anastasia.

—Vino una mujer ayer —dijo Elena—. Una mujer de la tienda de tatuajes. Luna.

Anastasia sintió el corazón rápido.

—¿Luna vino aquí?

—Sí —dijo Elena—. Me trajo esto. —Le mostró una cajita pequeña, negra, igual que la de Damián pero más fea, envuelta con cinta de tatuaje—. Me dijo que si te casas porque quieres, te lo dé. Si te casas por miedo, que lo tire al río.

Anastasia abrió la cajita. Adentro había dos cosas. Un arete pequeño de plata, con forma de luna. Y una foto vieja. De ellas tres en la librería, hace dos años. Anastasia con 17, Luna con el pelo azul, Sofía con brackets. Las tres con helado. Sin Grey. Sin mansión. Sin contrato quemado.

Abajo de la foto, Luna había escrito: _Para que no se te olvide quién eres cuando te pongas el vestido blanco. Sigues siendo Sterling aunque digas Grey. - L._

Anastasia se puso a llorar. Pero no de tristeza. De esa cosa rara que le pasaba desde hace dos semanas. De mitad y mitad.

—Mamá, ¿crees que estoy haciendo bien? —preguntó, con la foto en la mano.

—Mi amor —dijo Elena, agarrándole la mano quemada ya curada—. Cuando tu papá me pidió matrimonio, yo también tenía miedo. Porque era pobre y él era pobre y no teníamos nada. Pero dije que sí porque quería despertar con él aunque no tuviéramos nada. Si tú quieres despertar con ese muchacho Grey aunque tenga una mansión negra que parece cárcel, entonces está bien.

—Pero es que hace un mes me secuestró —dijo Anastasia, bajito, por primera vez diciendo la verdad completa a su madre—. Me encerró. Me puso reglas. Me hizo firmar.

—Lo sé —dijo Elena—. Luna me contó todo. Con cuchillo y todo. —Elena le acarició el pelo—. Y también me contó que te dejó ir a verme todos los días. Que te hizo panqueques Killian. Que te pregunta si puede besarte. Los monstruos no preguntan, mi amor. Los hombres sí.

Anastasia abrazó a su madre fuerte. Con la foto de las tres y el arete de luna en la mano.

A las tres de la tarde, volvió a la mansión. Damián estaba en la sala, discutiendo por teléfono con Vonn.

—No, Vonn, no va a haber 200 personas. Va a haber tres. Su madre, su amiga Sofía y si Luna quiere venir, cuatro. Es su boda, no tu negocio —gritó, y colgó.

Vio a Anastasia en la puerta, descalza, con la cajita negra de Luna en la mano.

—¿Qué es eso? —preguntó, acercándose.

—De Luna —dijo ella—. Para mañana.

Damián no se puso celoso. No le quitó la cajita. Solo dijo:

—¿Te hizo llorar?

—Un poco.

—¿Llorar triste o llorar mitad y mitad?

—Mitad y mitad.

—Entonces es buena —dijo él.

Se sentó a su lado en el sofá enorme negro. Le mostró la foto de las tres con helado. Le mostró el arete de luna.

—Póntelo mañana —dijo Damián—. Con el vestido simple. Para que seas Sterling también en tu boda Grey.

—¿No te molesta? —dijo ella—. ¿Que sea de Luna?

—Me molesta que Luna tuviera un cuchillo en mi cocina a las tres de la mañana —dijo Damián, honesto—. Pero no me molesta que te regale una luna. Porque tú eres mi luna también. Mitad.

Anastasia se rió. Por primera vez en quince capítulos, se rió fuerte en la mansión.

—Damián Grey diciendo cursilerías. Killian se va a reír.

—Que se ría —dijo Damián, y la miró—. Regla seis. ¿Puedo?

—Sí —dijo ella.

Y la besó en la sala, a dos días de la boda, con la foto de Luna y Sofía en la mesa y el vestido simple blanco colgado arriba.

Esa noche, Anastasia no durmió en el borde de la cama. Durmió en el medio. Con la cabeza en el pecho de Damián. Con el anillo mitad y mitad y el arete de luna en la mano.

Damián no durmió. Se quedó despierto toda la noche, mirando el techo, con miedo. No miedo de Vonn. Miedo de que en dos días ella dijera que no. Porque ahora sí podía decir que no. Porque el contrato nuevo decía que se casaban solo si ella decía que sí el día de la boda.

Y por primera vez en su vida, Damián Grey tenía miedo de un no.

A las seis de la mañana del día siguiente, faltaba un día, Luna estaba en su tienda _Luna Negra Tatuajes_, con el vidrio nuevo, planchando un vestido negro. No para un funeral. Para una boda. Porque había decidido ir.

Sofía entró con dos cafés.

—¿Vas a ir?

—Sí —dijo Luna, con el vestido negro en la mano—. Porque si mi mejor amiga va a ser mitad Grey, yo tengo que estar ahí para recordarle que es mitad Sterling. Y para decirle al lobo que si le rompe el corazón, le rompo las manos de verdad, no con cuchillo de cocina.

Afuera, la mansión negra se preparaba para una boda de cuatro personas. No de 200.

*[FIN DEL CAPÍTULO 15 -

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Sunny
repite muchas palabras frases desespera leer así
Natalia Moreno Sajonero: gracias por tu opinión lo tendré en cuenta en los siguientes capítulos saludos
total 1 replies
Amparo Muñoz
ese man esta loco q la conquiste con cariño sonrisa y ternura asi podra naser un amor entre parejas 🥰
Natalia Moreno Sajonero: así es ☺️
total 1 replies
Amparo Muñoz
portate bien obedientd y te ira bien este trato es paea salvar a tu mami haslo por ella
Natalia Moreno Sajonero: saludos gracias por leer mi novela 👏
total 1 replies
Natalia Moreno Sajonero
espero que le den mucho amor a mi historia y la apoyen los amo gracias
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