El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Primer encuentro
Kenda Dixon nunca conoció una familia estable, desde que ella recordaba vivió en un orfanato desde que tiene memoria, le habían confesado que la encontraron en las afueras de un hospital abandonada, dieron parte a la policía, después de veinticuatro, no encontraron a ningún familiar, por lo que tuvieron que llevarla a un orfanato, pasaron los años y nadie había optado por adoptarla, a la edad de catorce años el orfanato ya no podía hacerse cargo de ella, así que la mandaron a un internado estatal para que terminara sus estudios.
Cuándo cumplió dieciséis, la mandaron a la Universidad debido a su inteligencia avanzada, ahí fue cuando conoció al benefactor que mes con mes apoyaba con una gran cantidad de recursos monetarios, Travis Lennox era el mayor benefactor.
Kenda era una chica hermosa con un cuerpo bien desarrollado, causaba revuelo en los jóvenes del plantel. Solo que ella no se enfocaba en amoríos algún que otro amigo nada especial, su meta siempre era alcanzar sus sueño, empezó a trabajar en una repostería de ayudante, no ganaba mucho pero tenía su propio dinero.
Travis Lennox había observado a la joven en silencio desde que había ingresado a la universidad, le parecía muy impresionante su actitud reservada, su aspecto, pero aún más su belleza. Lo único que le impedía acercarse a ella, era su corta edad, ya que el era cinco años mayor, pero se le hacía imposible dejar de observarla.
Un año después la joven recibió una carta de la universidad donde se le había nombrado por su arduo desempeño y recibiría un premio de manos del benefactor el CEO Travis Lennox.
Kenda se sintió orgullosa por ella misma, pues le había puesto todo el empeño en superse.
El día llegó solo había unos cuantos estudiantes y sus familiares de los propios, más los decanos más destacados, el director y una secretaria, y por supuesto Travis quien se había encargado personalmente entregarar el premio, un cheque por diez mil dólares y un trofeo.
La joven agradeció al CEO, que por primera vez fijó sus ojos en el atractivo hombre.
Cuándo hubo terminado todo, Kenda se dirigió hacia la puerta de salida, siendo alcanzada por Travis.
— ¿Tus familiares no pudieron venir? - preguntó aún sabiendo la contestación pues ya había investigado algo y la chica era huérfana.
Al escuchar la voz del hombre, los colores se le vinieron encima.
— No tengo familia señor. - expuso sin darse la vuelta.
Él no supo que más preguntarle.
— Lo siento, no debí ser indiscreto.
— No se preocupe, ya estoy acostumbrada, y créame no tengo nada que disculparle.
— Entonces permíteme invitarte a comer algo como disculpa, y será a dónde tú quieras. - expresó con la esperanza de que aceptara. Me gustaría conocerte más. - agregó de un tajo.
La chica se sorprendió, no lo conocía pero le daba confianza. Después de pensarlo por unos minutos y por ser la tercera vez que se lo pidió con diferentes argumentos, terminó aceptando.
Con el paso de los días, las invitaciones fueron más constantes. Kenda empezó a verlo con otros ojos pero tenía miedo de llegar a enamorarse de él, era un hombre con mucho dinero no sabía cuánto lo era, porque él no le había revelado nada y ella nunca se atrevería a preguntarle.
Habían tenido algunos roces, tomándose las manos, pero cuando el la besó ese sentimiento se intensificó, la chica se dió cuenta que moriría si él se alejaba.
Tampoco Travis se dio cuenta cuando llegó a enamorarse de ella, hasta que se le hizo imposible poder separarse de la chica.
En la universidad los decanos y estudiantes se habían dado cuenta de que el millonario pasaba mucho tiempo con la joven, pero no se atrevían a mencionar nada, era un hombre libre y no tenía un pasado que manchara su reputación, además era el benefactor principal. Además la chica cumpliría en un mes la mayoría de edad.
Y así al cumplir dieciocho años, Travis hizo qué se reunieran los estudiantes y maestros en la cancha de baloncesto, cuando Kenda llegó al lugar, él ya la esperaba con un gigantesco ramo de flores, era su cumpleaños, no lo había olvidado, pensó la joven emocionada con los ojos llorosos, pero lo que jamás esperó fué que él se arrodillara y sacara un pequeño estuche del bolsillo de su chaqueta, que al abrirlo un brillante anillo deslumbró su visión.
— Kenda se que es repentino, pero me he enamorado de ti, y me gustaría poder pasar el resto de mi vida contigo. ¿Aceptas ser mi esposa? Cásate conmigo. - mencionó tendiéndole el anillo.
Kenda no podía hablar de la emoción, ella lo amaba desde que lo conoció. Pero había algo que ella no quería mencionar aún. ¿Porque él nunca mencionaba a su familia?
Tendrá sus motivos, ella misma se daba respuestas, hasta qué llegó el día pactado para la unión.
À Kenda la acompañó como su testigo en la boda civil la dueña de la pastelería donde ella trabajaba, y de acompañantes dos chicas con las que tenía más confianza en la universidad.
Travis lo acompañaba su mejor amigo Dago Carson, y su asistente personal Wen Vittori. Saliendo del juzgado Travis les invitó a comer como medio de celebración.
— Te voy a dar una boda espectacular con más calma. — prometió el CEO. Solo tengo que solucionar algunos asuntos.
Ella le sonrió.
— Me basta con que siempre estés a mi lado, será suficiente para mí. - le contestó con una mirada llena de amor.
— Te mereces lo mejor, y no me pienso separar de ti jamás.
Pero a lo que Travis se refería a esos asuntos, era a su obsesiva madre en casarlo con a quien ella había elegido, y estaba dispuesto a enfrentarla, jamás había obedecido a esa absurda decisión, el era dueño de sus actos y decisiones.
Gracias por la espera, y les pido disculpas, se que me he tardado en volver, pero se me complicó todo, ya dieron de alta a mi esposo apenas dos días atrás, pensé que todo terminaría, me equivoqué, síguemos con la rehabilitación, citas con un doctor y otro…estaré pendiente de seguir con ustedes, me desestresa escribir gracias.
Les dejó estos primeros capítulos, una boda rápida, sólo quería introducir como se conocieron. Lo entenderán, con el paso de los capítulos.
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