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Entre Sombras Y Piel

Entre Sombras Y Piel

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Suspenso / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elara es una arquitecta brillante, reservada, que ha vivido siempre bajo reglas y control. Todo cambia cuando acepta restaurar la antigua mansión de la familia Varela y conoce a Dante Varela: un hombre misterioso, intenso, que despierta en ella un fuego que creyó no tener. Entre paredes que guardan secretos, noches de pasión arrolladora y un pasado que amenaza con separarlos, descubrirán que el deseo no se puede controlar… y que a veces, amar es el único riesgo que vale la pena correr.

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Capítulo 11 — El invitado inesperado

La tensión en la mansión se había vuelto densa, casi palpable, como una niebla espesa que se instalaba en cada rincón, cada pasillo, cada habitación. Cada crujido del suelo, cada puerta que se abría o cerraba, cada paso que se escuchaba a lo lejos… todo hacía que Dante y Elara intercambiaran miradas de alerta, con el corazón acelerado, siempre listos para ocultar lo que sentían y lo que sabían. Habían puesto distancia entre ellos durante el día, manteniendo la compostura profesional, pero el silencio entre ellos ya no era de complicidad: era de vigilancia, de un peligro que respiraba en el mismo aire.

A media mañana, un coche negro y lujoso subió por el camino de tierra, rompiendo la calma del bosque. El motor se detuvo frente a la escalinata de piedra, y Dante, que estaba junto a la ventana del salón principal, se tensó de inmediato, los puños apretados a los costados. Elara lo miró, notando cómo su respiración se entrecortaba, como si reconociera el vehículo.

—¿Quién es? —susurró ella, acercándose lentamente.

—Julián Montero —respondió él, con voz tensa, cargada de un rencor antiguo—. Socio de mi padre. Estuvo aquí la noche en que Valeria desapareció. Y desde entonces, ha venido cada cierto tiempo, como si viniera a revisar que todo siga enterrado.

El corazón de Elara dio un vuelco. El hombre que bajó del coche era de mediana edad, de traje impecable, cabello canoso peinado hacia atrás y una sonrisa ancha que no llegaba a sus ojos, unos ojos grises, fríos y calculadores, que lo recorrieron todo con una mirada rápida y aviesa, como si estuviera contando cada objeto, cada rincón, cada persona. Subió las escaleras con paso firme, sin dudar, como si fuera el dueño de la casa.

—Dante, muchacho —dijo al entrar, extendiendo una mano que Dante estrechó con frialdad, sin calidez—. Cuánto tiempo sin verte. La casa sigue imponente, igual que siempre. Y tú… cada día más parecido a tu padre.

—Julián —respondió Dante, sin soltarle la mano de inmediato, sosteniéndole la mirada con firmeza—. No esperaba tu visita. No me avisaste.

—Las mejores visitas son las sorpresas —dijo él, soltando una risa seca y girándose hacia Elara, que permanecía de pie junto a la mesa de planos—. ¿Y tú? Debes ser la arquitecta que ha venido a devolverle el brillo a este viejo caserón. Elara Méndez, ¿verdad? He oído hablar de ti.

Elara sintió un escalofrío al escuchar su nombre. No era una coincidencia. Él sabía quién era ella antes de entrar.

—A su servicio, señor Montero —respondió ella, con voz firme, intentando no mostrar temor—. Trabajo en la restauración de la casa.

—Por supuesto —dijo él, acercándose lentamente, invadiendo su espacio personal, recorriéndola con esa mirada que parecía desnudarla, leer sus pensamientos—. Restaurar… qué palabra tan interesante. A veces, al restaurar, uno encuentra cosas que no deberían estar ahí. Cosas que llevaban mucho tiempo escondidas. ¿No te parece?

—Solo encuentro lo que está a la vista —respondió ella, sin apartar la mirada—. Piedra, madera, yeso. Nada más.

Julián sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos, y se giró de nuevo hacia Dante.

—Me alegra escuchar eso. Porque hay cosas en esta casa que es mejor dejar como están. El pasado es pasado, y no hay que removerlo. ¿Verdad, Dante?

—Depende de lo que se encuentre —respondió él, con calma gélida—. Algunas verdades merecen ser conocidas.

Julián soltó una risa breve, seca, y se paseó por la habitación, pasando la mano por el respaldo de un sillón antiguo, como si estuviera evaluando su valor.

—Siempre fuiste idealista, igual que tu padre. Y ya vimos adónde lo llevó eso. A veces la verdad es peligrosa. A veces destruye más de lo que construye. Vine a invitarte a cenar esta noche, en la ciudad. Hablemos de negocios, de la herencia, de las propiedades. Dejemos los fantasmas descansar en paz.

—Veré si puedo —respondió Dante, evitando dar un sí rotundo—. Tengo trabajo pendiente.

—Espero que vengas —dijo Julián, deteniéndose en el umbral de la puerta y mirándolos a ambos, uno tras otro, con esa mirada fría y amenazante—. Sería una pena que ocurriera algún accidente. O que se perdiera algo importante. O que alguien se lastimara por curiosidad innecesaria. Las casas antiguas son peligrosas, ¿verdad? Suelo resbaladizo, escaleras rotas… tantas formas de que algo salga mal.

Se despidió con un gesto de la mano y salió de la habitación, dejando tras de sí un silencio pesado, cargado de amenazas no dichas. Cuando escucharon el coche arrancar y alejarse por el camino, Dante se dejó caer en una silla, pasándose ambas manos por el rostro, como si de repente le pesara todo el cuerpo.

—Es él —dijo él, con voz ronca, llena de rabia y asco—. Siempre supe que estaba involucrado. La noche que desapareció Valeria, él estaba aquí. Mi padre me dijo que discutieron, que se gritaron, que él amenazó con destruirlo si seguía adelante con la denuncia. Y al día siguiente… ella ya no estaba. Mi padre se rindió, guardó silencio para siempre, y Julián se quedó con todo. Con el dinero, con el poder, con el control de las empresas.

—Nos amenazó —dijo Elara, sintiendo cómo la rabia empezaba a sustituir al miedo—. Nos dijo claramente que si seguimos buscando, algo nos pasará. Que puede hacer que desaparezcamos también.

—Y lo hará —dijo Dante, levantándose y tomándola de los hombros con urgencia—. No podemos subestimarlo. Tiene contactos, dinero, influencia. No dudó en hacer callar a Valeria, no dudó en destruir a mi padre… y no dudará en eliminarnos a nosotros si suponemos un peligro. Debemos ser más cuidadosos que nunca. No salgas sola, no hables con nadie de lo que sabemos, y si vuelves a verlo… huye. Aléjate de él lo más rápido posible.

—No huiré —dijo ella, tomándole la mano con fuerza—. No huiremos. Pero tampoco podemos quedarnos esperando a que él decida qué hacer. Tenemos las pruebas, Dante. Tenemos la denuncia, los documentos. Si se las entregamos a las autoridades, caerá.

—No es tan fácil —respondió él, con amargura—. Tiene gente en todas partes. Si las enviamos por correo, pueden interceptarlas. Si vamos a la comisaría, pueden avisarle antes de que crucemos la puerta. Necesitamos hacerlo de forma segura, discreta, sin que nadie se entere hasta que sea demasiado tarde para él. Y necesitamos más pruebas. Necesitamos confirmar que él estuvo ahí, que fue él quien…

Se detuvo, tragando saliva, como si le costara decir la palabra.

—…quien la mató.

—Entonces busquemos —dijo Elara, con determinación—. Si estuvo aquí esa noche, si hizo algo, dejó una huella, un rastro, algo que no ha podido borrar. Y lo encontraremos. Pero rápido. Porque él ya nos ha advertido. Y no creo que espere mucho antes de actuar.

Esa tarde, la mansión ya no pareció un refugio. Se sintió como una trampa, una jaula de piedra y madera donde el enemigo conocía cada rincón, cada salida, cada escondite. Julián Montero sabía que ellos sabían. Y ahora, la cacería había comenzado. Ellos buscaban la verdad; él buscaba silenciarlos antes de que pudieran contarla. Y el tiempo, ese recurso que antes les sobraba, ahora se les escapaba entre los dedos, segundo a segundo, sin que pudieran detenerlo.

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Eliana Angulo
interesante
Eliana Angulo
desde que se conocieron hubo una química entre los protagonistas, que me gustó 🤭
Eliana Angulo
el paso de deja quieto, por estar de hosiosa que les pasara
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
esa Clara guarda algo
Eliana Angulo
jajaja es Dante no era que se reprimia🤣🤣
Eliana Angulo
interesante tu obra
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: me alegra que te guste, te invito a seguir leyendo la y a qué le mis otras historias, te encantarán ☺️
total 3 replies
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