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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

NovelToon tiene autorización de Mikaela Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fuego En La Posesión

Días siguientes al incidente en la bodega transcurrieron entre cuidados y planificación. La herida de Augus sanaba lentamente, pero su actitud había cambiado: ya no había máscaras, solo una certeza oscura. Lo mismo ocurría con Kae. Sabían que el enemigo seguía activo, pero ahora peleaban por algo más que venganza: peleaban el uno por el otro

sin embargo, lo que ambos compartían no era un amor tranquilo. Era posesivo, intenso y desconfiado por naturaleza. Crecido en la sombra, ninguno entendía el afecto sin la necesidad de asegurar que lo que era suyo permanecería así.

Todo ocurrió en una cena de negocios obligatoria, en el salón principal de la mansión. Habían invitado a socios importantes para consolidar su alianza y mostrar que nada los había debilitado. Entre los invitados se encontraba Luciano, un hombre influyente que había mostrado interés en acercarse a ellos desde el principio, y Elena, una asesora financiera que había trabajado con sus familias años atrás.

Al principio, todo transcurrió con normalidad. Augus hablaba con un grupo de empresarios, mientras Kae observaba desde lejos, con una copa en la mano. Pero pronto, Luciano se acercó a ella con una sonrisa demasiado amable, demasiado cercana.

—Señora —dijo él, inclinándose con exagerada cortesía—. He oído hablar mucho de su inteligencia y valor. Es una lástima que esté atada a un lazo que, en el fondo, nació del odio. Quizás… podría considerar otras opciones.

Sus palabras tenían un doble sentido descarado. Se inclinó más, intentando tomar su mano como si fuera algo que le pertenecía.

—Conmigo tendría poder sin necesidad de fingir.

Kae no tuvo tiempo de responder, porque una sombra cayó sobre ellos. Augus estaba allí, su mirada oscura y fría como el hielo, apoyando una mano pesada sobre el hombro de Luciano. No hubo gritos, solo una voz grave y cargada de amenaza:

Retira la mano antes de que la pierdas.

Luciano se giró, sorprendido y molesto.

—Solo conversaba, Augus. No hay nada de malo en ser amable.

—Ella no necesita tu amabilidad —respondió él, sin apartar la vista—. Y menos tus insinuaciones.

Pero la tensión no venía solo de un lado. A unos metros, Elena había aprovechado el momento para acercarse a Augus. Se colocó demasiado cerca, rozando su brazo con el suyo, con una sonrisa seductora y confiada.

—Deberías tener más cuidado —le susurró ella, fingiendo preocupación—. Una mujer como ella es impredecible. Quizás yo podría ofrecerte algo más estable, algo que entienda realmente lo que necesitas.

Pasó un dedo por su manga, intentando captar su atención.

El aire se volvió denso. Kae vio el gesto, vio la cercanía, y algo dentro de ella se encendió con una furia helada. No era inseguridad, era una necesidad primitiva de marcar territorio. Nadie podía tocar lo que era suyo. Nadie podía mirar lo que le pertenecía.

En un instante, la atmósfera cambió por completo. Las conversaciones se detuvieron; todos sintieron el peligro latente.

Luciano, creyéndose respaldado por su posición, se atrevió a soltar una risa burlona.

—¿O acaso no pueden tener amigos? ¿O es que son tan inseguros que no soportan que alguien más mire lo que tienen?

—No es inseguridad —respondió Kae, dando un paso al frente. Su voz era suave, pero cortante como una hoja—. Es que no tolero que las ratas se acerquen demasiado.

Elena, por su parte, no se detuvo.

—¿Y tú crees que él te pertenece? —preguntó con desdén—. Todo esto comenzó como una farsa. ¿Quién dice que no volverá a serlo?

Esa frase fue el detonante.

Augus soltó el hombro de Luciano con tanta fuerza que el hombre perdió el equilibrio, y al mismo tiempo, Kae se movió con la agilidad que la caracterizaba. No hubo discusiones más largas, ni advertencias vacías. Ambos eran iguales: obsesivos, posesivos y sin piedad cuando sentían que algo amenazaba lo que habían construido.

Luciano intentó retroceder y llamar a los guardias, pero Augus fue más rápido. Lo sujetó por el cuello contra la pared con una fuerza descomunal, sin dejar que emitiera un sonido.

—Ella no es un objeto —susurró cerca de su oído—. Pero tampoco es algo que cualquiera pueda mirar. Tú te atreviste a creer que podrías intervenir.

Al mismo tiempo, Elena intentó alejarse, pero Kae ya estaba frente a ella. Con un movimiento rápido y discreto, sacó una pequeña hoja de su manga, oculta para los demás.

—Cometiste un error —le dijo Kae, mirándola fijamente a los ojos—. Él no es una opción. Es el único. Y nadie se interpone entre nosotros.

Lo que sucedió después fue rápido, silencioso y definitivo. En cuestión de segundos, ambos intrusos cayeron, sin que nadie más pudiera intervenir. No fue un acto de ira descontrolada, sino de una fría posesión: nadie tenía derecho a poner en duda lo que compartían, ni a intentar separarlos.

El silencio en la sala era absoluto. Los demás invitados se quedaron paralizados, con miedo en sus rostros. Augus soltó el cuerpo de Luciano y se giró lentamente hacia Kae. Ella guardó su arma sin prisas y le devolvió la mirada, sin arrepentimiento, sin miedo.

Se acercaron el uno al otro, despacio, bajo las miradas asustadas de los presentes. No había rencor entre ellos, solo una comprensión absoluta. Habían demostrado que lo que los unía era más fuerte que cualquier intento de interferencia.

—No me gusta que otros te miren como si fueran dignos de ti —dijo Augus en voz baja, solo para ella.

—Y yo no soporto que crean que pueden ocupar mi lugar —respondió ella, igual de seria—. Esto es nuestro. Nadie más tiene entrada.

Augus levantó una mano y le acarició la mejilla con suavidad, un contraste brutal con lo que acababa de ocurrir.

—Estás loca —murmuró con una media sonrisa.

Igual que tú respondió ella, acercándose un poco más. Y que así sea.

Se giraron hacia los invitados, recuperando la compostura con una frialdad inquietante.

—La cena ha terminado —anunció Augus con calma—. Retírense. Y recuerden bien lo que han visto: lo que es nuestro, se defiende con la vida.

Cuando quedaron solos en la sala, rodeados de la evidencia de su furia, no hubo reproches. Se miraron y supieron que acababan de dejar una marca clara: su vínculo no era como los demás. Era oscuro, posesivo y, sobre todo, inquebrantable.

—¿Crees que ahora tendrán más miedo? —preguntó Kae.

—Lo espero —respondió Augus, tomándola de la mano—. Que sepan que intentar separarnos es un error fatal.

Y así, en medio del silencio y el rastro de su furia, se acercaron el uno al otro, sellando con un beso intenso y posesivo que nadie, absolutamente nadie, podría ponerlos en duda.

1
Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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