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El Reflejo Que Me Devolvió El Cristal.

El Reflejo Que Me Devolvió El Cristal.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Edad media / Magia / Posesivo
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Tatiana.

Luciana Moretti fue en su vida anterior una joven del siglo XXI: introvertida al principio, pero con un sentido del humor desbordante, una lengua afilada sin filtros y una fuerza interior que pocos imaginaban. Estaba estudiando historia de las civilizaciones antiguas, viviendo una vida tranquila pero llena de curiosidad, hasta que un accidente con un libro antiguo y un cristal en una biblioteca la llevó a morir… y despertar en el cuerpo de la tercera hija de la familia Moretti, una de las familias más ricas, influyentes y poderosas de Aethelgard.
Aquí, es conocida como la “don nadie”: sin grandes dones, ignorada por todos, considerada extraña y poco agraciada por sus padres y hermanas mayores. Sus padres, el señor y la señora Moretti, son inmensamente ricos, pero también vanidosos, ambiciosos y bastante ingenuos, obsesionados con mantener su estatus y aliarse con la realeza. Sus hermanas, Sofía y Valeria, son hermosas, elegantes… e hipócritas hasta el extremo: dulces en público.

NovelToon tiene autorización de Tatiana. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Caos total, poderes descontrolados y un dios libre.

Mi padre, que estaba a su lado, parpadeó confundido y preguntó con esa inocencia que a mí me daba ganas de gritar: —¿Van Doren? ¿Es ese algún tipo de familia antigua? Nosotros siempre lo llamamos simplemente “la piedra de la suerte”. Siempre nos ha ido bien desde que la tenemos… ¿es famoso ese nombre?

El hombre oscuro se giró hacia él, y su sonrisa se volvió malvada, fea, aterradora. —Podéis decirlo así, señor Moretti. Es muy famoso. Aunque no por las razones que vosotros creéis. Vuestra suerte no venía de la piedra… venía de lo que hay dentro. De quien hay dentro. Pero ya no importa. Ahora lo vaciaremos, le quitaremos todo su poder, lo destruiremos si hace falta… y nos quedaremos con todo lo que él tenía. ¡Y vosotros os quedaréis con vuestro oro, ciegos y ricos, tal como os gusta ser!

En ese momento, mis padres empezaron a ponerse pálidos. Algo en sus cabezas, pequeñito y tardío, empezó a entender que algo no iba bien. Que quizás habían vendido algo que no debían. Que quizás esos hombres no eran tan amables como parecían. Pero claro, como siempre, llegaban tarde.

El jefe hizo una seña con la mano, y sus hombres, esos cuatro que venían detrás de él, se adelantaron sacando cosas de unas bolsas de cuero negras. Cuerdas hechas de hilos oscuros que parecían moverse solos. Polvos de colores negros y rojos que despedían un olor a azufre y muerte. Y una caja, enorme, de hierro negro, con grabados de símbolos que hacían daño solo de mirarlos. La caja estaba hecha para encerrar cosas, para atar magia, para quitar la vida.

—¡Cogedlo! —ordenó el jefe—. Atadlo con las cuerdas de sombra para que no pueda usar ni un ápice de energía. Metedlo en la caja de olvido. ¡Rápido! Antes de que…

No terminó la frase. Porque en ese momento, uno de esos tipos sucios, con las manos llenas de oscuridad y maldad, dio un paso hacia la mesa, hacia el cristal, hacia él. Y yo vi rojo. Literalmente.

Sentí una explosión dentro de mí. Todo lo que había callado durante semanas, todo lo que había aguantado, todos los insultos, la forma en que me trataban, la forma en que hablaban de Samuel como si fuera un objeto, la forma en que mi propia familia se vendía por nada… todo estalló.

—¡¡HE DICHO QUE NO!! —grité con una voz que no era la mía, que resonó en todas las paredes, que hizo que todos se giraran de golpe a mirarme.

Di un paso al frente, y sentí cómo algo salía de mi pecho, caliente, brillante, poderoso. Una luz blanca, cegadora, hermosa y terrible a la vez, salió de mí como una tormenta. Y lo que pasó después… bueno, lo que pasó después fue el auténtico caos. Y la mejor diversión que había tenido en mucho tiempo.

—¡¡HE DICHO QUE NO!!

El grito salió de mi garganta con una fuerza que ni yo misma sabía que tenía. No sonó como la voz de una joven "don nadie" ni mucho menos. Sonó como si el propio trueno hubiera hablado. Todos se giraron hacia mí de golpe, con los ojos tan abiertos que parecía que se les iban a salir de las órbitas. Y lo que vieron los dejó todavía más helados: yo no estaba quieta ni tranquila. De mi cuerpo estaba saliendo una luz blanca, brillante, deslumbrante, que se expandía por toda la habitación como una marea imparable.

Fue entonces cuando se armó el auténtico desastre. Y os juro que, aunque la situación era seria, ver las caras de todos y cómo salían volando las cosas fue lo más divertido que me había pasado en siglos.

La energía que salía de mí empujó a los hombres oscuros hacia atrás como si fueran muñecos de trapo golpeados por un huracán. Salieron despedidos contra las paredes con un ¡PUM! que hizo temblar hasta el techo, cayendo al suelo medio aturdidos y con cara de no entender nada. Los libros de las estanterías salieron volando y empezaron a girar en el aire formando un remolino loco. Los frascos, las piedras, las plumas, todo lo que había en la sala empezó a flotar y a dar vueltas alrededor de mí como si yo fuera el centro del universo. Y la verdad, en ese momento, me sentía exactamente así.

—¡¿Pero qué demonios es esto?! —gritó mi padre, agarrándose la cabeza y saltando para esquivar un libro enorme que pasó volando justo por delante de su nariz—. ¡¡TODO ESTÁ LOCO!! ¡¡SE HA VUELTO TODO LOCO!!

—¡LUCIANA! —chilló mi madre, agarrada a una estantería como si su vida dependiera de ello (y probablemente sí)—. ¡¡BAJA ESTO AHORA MISMO!! ¡¡QUÉ VERGÜENZA!! ¡¡NOS ESTÁS HACIENDO QUEDAR COMO LOCOS!!

¿Vergüenza? De verdad, mi madre en su línea. Con el cuarto dando vueltas, los enemigos tirados por ahí y yo brillando más que el sol, ¡ella solo pensaba en la vergüenza! Casi me da la risa, pero en ese momento sentí algo más fuerte. Sentí rabia. Rabia porque iban a quitarme lo que era mío. Rabia porque trataban a Samuel como si fuera una mercancía. Rabia porque me habían tratado toda la vida como a un estorbo y ahora tenían que ver de lo que era capaz.

Mis adorables hermanas, por su parte, estaban tiradas en el suelo, abrazadas la una a la otra, con el pelo alborotado, los vestidos hechos un desastre y gritando como locas. —¡¡MAMÁÁÁÁÁ!! —lloriqueaba Valeria tapándose la cara—. ¡¡LA DON NADIE ESTÁ ENCANTADA!! ¡¡NOS VA A MATAR A TODAS!!—¡¡NO ES POSIBLE!! —gritó Sofía, mirándome entre los dedos—. ¡¡ELLA NO SABE HACER NADA!! ¡¡ES SOLO LUCIANA!! ¡¡LA RARA!! ¡¡¿POR QUÉ BRILLA TANTO?! ¡¡ES CIEGANTE!!

Si hubiera podido hablar en ese momento entre toda esa energía, les habría dicho: "Pues acostumbraros, queridas. Porque esto es solo el calentamiento".

Marco y Lorenzo, en cambio, estaban de pie, aguantando el vendaval como los grandes guerreros que eran, protegiendo a mis padres y mirándome con una mezcla de asombro, orgullo y… bueno, un poquito de miedo también, todo hay que decirlo. Pero no miedo de mí, sino miedo de que me hiciera daño tanta energía. Lorenzo me miraba y movía la cabeza de lado a lado con una sonrisa que decía claramente: "Ya decía yo que eras especial, hermanita. Pero esto… esto se sale de cualquier plan".

—¡Así es, mi vida! —escuché la voz de Samuel retumbar en todo el cuarto, potente, llena de alegría y poder, saliendo del cristal que ahora brillaba con una intensidad increíble, mezclando su luz plateada con mi luz blanca—. ¡¡DÉJALO SALIR TODO!! ¡¡TODO LO QUE SIENTES!! ¡¡TU RABIA, TU AMOR, TU CAOS, TU LOCURA!! ¡¡ESO ES LO QUE ME LIBERARÁ!!

Yo levanté las manos, y sentí cómo toda esa magia, todo ese poder, todo ese amor inmenso que sentía por él, se acumulaba en mis palmas. Miré al jefe de los hombres oscuros, que intentaba levantarse del suelo con cara de odio y sorpresa, y le grité con todas mis fuerzas:

—¡¡OS DIJE QUE NO TOCARÁIS LO QUE ES MÍO!! ¡¡ÉL NO ES NINGÚN OBJETO!! ¡¡NO ES NINGÚN TESORO PARA VENDER!! ¡¡ES MI VIDA!! ¡¡Y EL QUE QUIERA QUITÁRMELO, TENDRÁ QUE ROMPERME A MÍ ANTES!!

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Rebecca H
wacala.
después de siglos de estar encerrado a que olera su boca... caray
Rebecca H
imagínate
estás en el pasado que ya es historia, con cosas históricas más viejas. que regalo del destino .
está Lucia como niña en dulcería
Rebecca H
y con el hermano hechicero.
que sucedió?
murió a través del tiempo?
Penelope
Excelente novela...
Gracias /Smile//Smile/
Penelope
/Drool//Drool/
Guadalupe Flores
Me encanta que toda la familia antes egoístas ahora se han unido en verdad de corazón
Penelope: Concuerdo contigo, es bueno que hayan cambiado de todo corazón y se hayan unido
total 1 replies
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