En el reino de , una serie de secretos y decisiones prohibidas comienzan a sacudir los cimientos de la familia real. Lo que parece una vida perfecta dentro del palacio esconde amores imposibles, alianzas inesperadas y peligros que amenazan con cambiar el destino del reino para siempre.
Mientras las tensiones aumentan y un enemigo oculto mueve sus piezas desde las sombras, los miembros de la corona deberán enfrentarse a sus propios sentimientos, a las expectativas de la sociedad y a las consecuencias de sus elecciones.
Entre romance, intriga, traiciones, sacrificios y momentos inolvidables, Valdoria se convierte en el escenario de una historia donde el amor y el deber chocan constantemente, y donde una sola decisión puede cambiar el futuro de todos.
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Un enemigo oculto
A la mañana siguiente, Isabella despertó pensando en la misteriosa nota que había recibido la noche anterior.
"El rey miente."
Aquellas tres palabras no salían de su mente.
Mientras Emilia desayunaba, observó la preocupación de su sobrina.
—Sigues pensando en la carta.
—Porque alguien dentro del castillo sabe algo.
—O alguien quiere manipularte.
Isabella guardó silencio. Ambas posibilidades eran peligrosas.
En otro sector del castillo, Camila de Verania caminaba por los jardines acompañada por su padre, el duque Mauricio.
—Esteban pasa demasiado tiempo con Isabella Montenegro —se quejó.
—No es asunto tuyo.
—Sí lo es. Todo el reino espera que el heredero se case con una noble importante.
Mauricio observó a su hija.
—Entonces compórtate como una futura reina y deja de actuar por celos.
Las palabras no le gustaron nada a Camila.
Mientras tanto, Esteban buscó a Leonardo en las caballerizas.
—Necesito averiguar quién dejó esa carta.
—¿Y por qué te importa tanto?
—Porque alguien está jugando un juego peligroso dentro del castillo.
Leonardo montó su caballo.
—O porque te importa Isabella.
Esteban soltó una risa.
—No empieces.
Pero ni él mismo estaba seguro de sus sentimientos.
Horas después, Isabella decidió regresar a la biblioteca. Quería continuar investigando el juicio de su padre.
Mientras revisaba documentos antiguos, encontró un registro incompleto sobre la confiscación de las propiedades Montenegro.
Varias páginas habían sido arrancadas.
—Otra vez —murmuró.
—Porque alguien no quería que las leyeran.
Isabella levantó la vista.
Era la reina Beatriz.
La joven se sorprendió.
—Majestad.
Beatriz observó los documentos.
—Tu padre fue un hombre respetado.
—No es lo que dicen los registros oficiales.
—Los registros oficiales dicen muchas cosas convenientes.
Isabella quedó inmóvil.
Era la primera vez que alguien de la familia real cuestionaba públicamente la versión oficial.
—¿Está diciendo que mi padre era inocente?
La reina no respondió directamente.
—Hay verdades que sobreviven escondidas durante años.
Antes de que Isabella pudiera preguntar más, Beatriz se alejó entre los estantes.
La conversación dejó a la joven llena de dudas.
Al caer la tarde, Alejandro reunió a varios nobles en el salón principal para discutir asuntos del reino.
Durante la reunión, Arturo Belmonte entregó nuevos informes sobre el incidente de las caballerizas.
—No encontramos pruebas contra nadie.
Alejandro frunció el ceño.
—Entonces seguimos sin saber quién dejó esa tela.
Desde el fondo del salón, Camila observó a Isabella.
Una idea comenzaba a formarse en su mente.
Si lograba que todos sospecharan de Isabella, Esteban se alejaría de ella.
Esa noche, cuando el castillo quedó en silencio, una figura encapuchada entró en la habitación donde se guardaban antiguos documentos de la corona.
La persona abrió un cofre cerrado con llave y sacó varios papeles.
Entre ellos había un expediente con un nombre escrito en la portada:
Ramiro Montenegro.
Y por primera vez en muchos años, alguien estaba dispuesto a revelar toda la verdad.
La figura encapuchada escondió el expediente bajo su capa. Sin saberlo, un guardia había visto parte de sus movimientos y decidió seguirla discretamente.
La verdad despertaba lentamente.