Género: Fantasía / romance / misterio
Premisa: En un mundo donde los sueños pueden materializarse, una chica descubre que los suyos están matando personas… y la única forma de detenerlo es dejar de soñar para siempre.
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Ecos del Último Sueño
Capítulo 11: Aquello que ni los sueños pueden detener
El silencio después de la batalla era antinatural.
No había viento.
No había sirenas.
No había siquiera el crujido de los escombros.
Era como si el mundo… estuviera conteniendo la respiración.
Ren seguía sosteniendo a Hana entre sus brazos.
Ella dormía profundamente, agotada tras liberar aquel nuevo poder. Su respiración era suave, tranquila.
Demasiado tranquila.
Ren frunció el ceño.
—…algo está mal.
Miró alrededor lentamente.
Las ruinas seguían ahí. El edificio destruido. El polvo suspendido en el aire. La noche gris cubriendo la ciudad.
Todo parecía normal.
Pero él podía sentirlo.
Esa presión.
Lejana.
Inmensa.
Y acercándose.
Entonces—
CRRRRRK
El sonido atravesó el cielo.
No era un trueno.
No era metal rompiéndose.
Era… el espacio.
Ren levantó la mirada de golpe.
Y lo vio.
Una grieta.
Vertical.
Perfectamente recta.
Abierta en medio del cielo nocturno.
Como si alguien hubiera cortado la realidad con una cuchilla invisible.
El corazón de Ren se detuvo.
—…no.
La grieta comenzó a expandirse lentamente.
Sin explosiones.
Sin luz.
Peor.
Con absoluto silencio.
Y desde ella…
algo descendió.
No tenía forma humana.
Pero tampoco monstruosa.
Era una silueta imposible de definir.
Cada vez que Ren intentaba enfocarla, parecía cambiar.
A veces alta.
A veces deformada.
A veces… inexistente.
Como si los ojos humanos no pudieran comprenderla correctamente.
Hana abrió lentamente los ojos.
—…Ren…?
Su voz salió débil.
Somnolienta.
Pero en cuanto vio el cielo…
se quedó inmóvil.
—¿Qué… es eso…?
La figura aterrizó.
Y el mundo reaccionó.
Las paredes cercanas comenzaron a desmoronarse sin tocarse.
Los vidrios se desintegraron.
El suelo vibró suavemente bajo sus pies.
Pero lo peor…
era la sensación.
Vacío.
Como si esa cosa negara la existencia de todo a su alrededor.
Ren retrocedió instintivamente.
Y eso hizo que Hana lo mirara sorprendida.
Porque era la primera vez…
que lo veía asustado de verdad.
—Ren…
Él no respondió de inmediato.
Sus ojos no se apartaban de la entidad.
—…eso no debería existir.
La figura levantó lentamente la cabeza.
No tenía rostro.
Pero Ren supo que estaba mirando directamente hacia ellos.
Entonces la voz apareció.
No desde afuera.
Desde dentro.
—Anomalía estabilizada detectada.
Hana se llevó una mano a la cabeza.
—¡…gh…!
La voz resonaba dentro de sus pensamientos.
Fría.
Vacía.
Artificial.
—Procediendo a corrección.
Silencio.
Ren apretó los dientes.
—Maldición…
La figura dio un paso.
Y el aire frente a ella…
desapareció.
No explotó.
No se rompió.
Simplemente dejó de existir.
Como si nunca hubiera estado ahí.
Un edificio entero perdió una esquina completa.
Sin ruido.
Sin restos.
Sin destrucción.
Solo… ausencia.
Hana sintió que la sangre se le congelaba.
—…¿qué demonios fue eso?
Ren reaccionó de inmediato.
Tomó a Hana del brazo y saltó hacia atrás.
Un segundo después—
El lugar donde estaban desapareció también.
Hana abrió los ojos de par en par.
—¡¿QUÉ ES ESA COSA?!
Ren respiraba agitado.
—No es una manifestación.
—¿Entonces qué es?
Silencio.
—Un ejecutor.
La palabra cayó pesada.
—La organización los creó hace años… para eliminar anomalías imposibles de controlar.
Hana sintió un escalofrío.
—¿“Eliminar”… cómo?
Ren levantó la vista lentamente.
—Borrándolas.
La entidad volvió a hablar.
—Ren Akihara identificado.
El cuerpo de Hana se tensó.
—…¿te conoce?
Ren no respondió enseguida.
Y eso fue suficiente respuesta.
—Participación previa confirmada.
Hana giró hacia él.
—¿Participación…?
Ren bajó la mirada apenas.
—Yo ayudé a crearlo.
Silencio.
Total.
El corazón de Hana se hundió.
—…¿qué?
—Hace años —dijo él en voz baja— la organización buscaba crear algo capaz de destruir cualquier anomalía.
Pausa.
—Incluso personas como tú.
Hana retrocedió un paso.
—Ren…
—Yo era parte del proyecto.
La culpa en su voz era diferente a todo lo que Hana había escuchado antes.
No era frialdad.
Era arrepentimiento.
Real.
—Pero algo salió mal —continuó—. Perdieron el control.
La entidad dio otro paso.
Y el espacio volvió a deformarse.
—Eso no está vivo.
Otro paso.
—No piensa.
Otro.
—Solo cumple órdenes.
Hana sintió el miedo crecer dentro de ella.
—Entonces… ¿cómo lo detenemos?
Ren guardó silencio.
Demasiado tiempo.
—Ren.
Él cerró los ojos un segundo.
—No se puede destruir.
El aire se volvió más frío.
—Solo retrasar.
La entidad levantó lentamente el brazo.
—Iniciando purga.
El mundo comenzó a colapsar.
Las calles detrás de ellos desaparecieron.
Faroles.
Paredes.
Autos abandonados.
Todo tragado por aquel vacío imposible.
Hana apretó la ropa de Ren.
—…no podemos ganar esto.
Ren la miró.
Y por primera vez desde que lo conocía…
vio duda en él.
Real.
Humana.
Pero duró solo un instante.
—Entonces no vamos a ganar.
La sostuvo con más fuerza.
—Vamos a sobrevivir.
Y salió corriendo.
La ciudad comenzó a desaparecer detrás de ellos.
Como un sueño deshaciéndose al despertar.
Pero la entidad siguió avanzando.
Lenta.
Imparable.
Y por primera vez…
Hana entendió algo aterrador.
Aquello no estaba persiguiéndolos por odio.
Ni por venganza.
Lo hacía porque, para esa cosa…
ellos nunca debieron existir.
😭
😭
😭😭😭😭
sentí parte del capítulo 😭😭.
Demasiado tenebroso...