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CICATRICES BAJO LA LLUVIA

CICATRICES BAJO LA LLUVIA

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Elena: Una talentosa restauradora de arte que perdió la confianza en su talento tras un accidente que le dejó una leve secuela en la mano derecha. Es perfeccionista, un poco retraída y está tratando de reconstruir su vida en un pueblo costero alejado del caos de la ciudad. podrá encontrar su rumbo en este lugar?

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CAPÍTULO 11: ESTRATEGIAS ENTRE CABALLETES

​El taller de Elena nunca se había sentido tan pequeño como esa noche. Fuera, el rugido del motor del sedán negro de Garrido se había alejado, pero el silencio que dejó atrás era aún más inquietante; era el silencio de un depredador que sabe que su presa no tiene a dónde ir.

​Dentro, la luz de un solo foco colgante oscilaba, creando sombras largas sobre las herramientas de restauración. Julián caminaba de un lado a otro, con la camisa de lino de la subasta ahora manchada de sudor y polvo. Doña Rosario estaba sentada en un taburete, dándole de comer trozos de manzana a su cabra, Pincel, como si estar bajo asedio fuera una actividad rutinaria de martes por la noche.

​—Ese hombre tiene menos modales que un percebe —sentenció Rosario, rompiendo el silencio—. Luz larga en un puerto oscuro... ¡Qué falta de clase! En mis tiempos, si querías amenazar a alguien, al menos le dabas los buenos días primero.

​—Rosario, por favor, que casi nos atropella —dijo Elena, sentada en la mesa con las manos entrelazadas para ocultar un temblor que por primera vez, no era solo físico—. Julián, ¿viste si se llevaron todos los papeles?

​Julián se detuvo frente al ventanal empañado.

—Vi a alguien salir de la oficina de los Varela justo antes de las luces. No creo que lo hayan quemado todo; un despacho de aduanas tiene miles de documentos. Pero Garrido no necesita destruirlo todo, solo lo que lo incrimina: las facturas de la partida de hormigón de hace tres años.

​Se giró hacia Elena. Su mirada, usualmente analítica y fría, estaba llena de una preocupación ardiente por ella. Se acercó y le tomó el rostro con ambas manos. Su tacto era cálido, una ancla en mitad del caos.

​—Siento haberte arrastrado a esto, Elena. Deberías estar restaurando un cuadro tranquilo, no escondiéndote de un constructor corrupto.

​Elena apoyó su frente contra la de él.

—Nadie me arrastró, Julián. Yo elegí abrir esa puerta el otro día. Y si ese montón de escombros cree que puede asustarnos, es que no sabe lo que es perderlo todo y tener que reconstruirse desde cero. Nosotros ya hemos pasado por lo peor.

​Julián sonrió con tristeza y la besó suavemente, un beso que sabía a café frío y a una determinación nueva.

​—¡Ejem! —Rosario carraspeó con una fuerza innecesaria—. Si han terminado con el despliegue de hormonas juveniles, tengo un plan. Mi sobrino el del TikTok no solo graba subastas. También tiene un dron. De esos que zumban como mosquitos gigantes y tienen cámaras que ven hasta el color de los calzoncillos del vecino.

​—¿Un dron? —preguntó Julián, frunciendo el ceño—. ¿Para qué queremos un dron?

​—Para entrar en la oficina de los Varela por la ventana del techo que siempre dejan abierta para que ventile el olor a pescado —explicó Rosario con una chispa de malicia en los ojos—. Si el despacho está revuelto, podemos usar el dron para localizar la caja de archivos de Proveedores 2023 sin tener que entrar nosotros y arriesgarnos a que los matones de Garrido nos atrapen allí dentro. Una vez que sepamos dónde está, entramos, lo agarramos y salimos.

​Julián miró a Elena. La idea era absurda, técnica y ligeramente ilegal. Era perfecta. De toda una estratega, miraron a doña Rosario un poco asombrados, y hasta pensando que podría ser de la cia y ellos no estaban enterados.

​—Necesitaremos a alguien que pilote con precisión —dijo Julián, recuperando su mentalidad de arquitecto—. El espacio es estrecho.

​—Yo lo haré —dijo Elena con firmeza.

​Julián la miró con duda, bajando la vista hacia su mano derecha.

—Elena, el mando de un dron requiere una estabilidad absoluta. Si la mano te falla en mitad del vuelo...

​—No me va a fallar —lo interrumpió ella. Tomó un pincel fino de su mesa y, con un pulso que sorprendió a ambos, trazó una línea perfecta en el aire—. El miedo me hacía temblar porque no tenía un propósito. Ahora lo tengo. Además, tú estarás a mi lado. Si me desvío, tú me guías.

Julián la miró, y una sonrisa se dibujo en sus labios, admirando su determinación y confianza.

​El humor regresó cuando, una hora después, el sobrino de Rosario, un adolescente llamado Tato que llevaba más cadenas de plata que una ferretería, apareció en el taller con el equipo.

​—A ver, tía Chayo, me has dicho que esto es para una misión secreta top level, pero no veo a ningún agente 007 —dijo Tato, mirando a Julián—. Solo veo a un tipo que parece que ha dormido en una hormigonera.

​—Cállate y saca el bicho, Tato —ordenó Rosario—. Y enséñale a la niña cómo se maneja antes de que te confisque la PlayStation.

el joven al ver la determinación de su tía, no pudo más que, instruir a Elena en el manejo del dron.

​El resto de la noche fue una mezcla de tensión y comedia. Elena practicaba en el interior del taller, esquivando caballetes y botes de pintura, mientras Julián le daba instrucciones de vuelo arquitectónico.

​—¡Sube dos metros! ¡Gira a estribor! —gritaba Julián, emocionado como un niño con un juguete nuevo.

​—¡Julián, no me hables en términos náuticos que me mareo! —respondía Elena entre risas, mientras el dron pasaba a escasos centímetros de la oreja de Pincel, la cabra.

​En mitad de la práctica, el dron se quedó suspendido frente a ellos. A través de la pantalla de la tableta, se veían los dos: Elena concentrada, con un mechón de pelo suelto y la cara iluminada por el brillo azul, y Julián detrás, protegiéndola con sus brazos, con una mirada de absoluta admiración.

​—Hacemos buen equipo —susurró él al oído de ella, aprovechando que Tato estaba ocupado explicándole a Rosario cómo funcionan los hashtags.

​—Somos el mejor equipo de desastres de San Lorenzo —respondió ella, girándose para darle un beso rápido antes de que el dron perdiera altura—. Pero mañana, cuando ese aparato entre en la oficina, no habrá margen para el error. Si Garrido tiene los papeles, tenemos que saberlo antes de que el sol salga.

​y ahí estaban los los cuatro —el arquitecto, la restauradora, la anciana y el adolescente, más la cabra— asomados a la ventana del taller, observando las luces del muelle. Mañana sería el día en que los náufragos dejarían de flotar a la deriva para empezar a hundir al barco enemigo.

​Y mientras tanto, en el hotel de la ciudad, Ernesto Garrido miraba una grabación de seguridad. No estaba preocupado. Lo que él no sabía es que en un pequeño taller de arte, el amor y la desesperación estaban diseñando un plano que ningún arquitecto corrupto podría haber previsto.

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✿.。.:* ☆𝙰𝚗𝚗𝚒𝚔𝚊✿.。.:* ☆:.
😌
Rositha🌹📝📚
Excelente 🙏🌷
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
muy buen cap 👏👏👏
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
yo quiero que sea niña
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
es cierto que la fertilidad aumenta luego del primer embarazo?
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
AAAAH 😱jajajaja el muchacho lo volvió a hacer, que linda familia, cada vez se hace más grande
Andrea
Adorable
🦋 Vαηυн ✨🦋
Bueno, yo no sabía que los colores se sentían incomprendidos 🤣🤣
🦋 Vαηυн ✨🦋
🤣🤣🤣🤣 Como sería el moco de trol?? 🤣🤣
yewein¥§
sexo no 🤕
yewein¥§
Cupido un poroto 😁🥵 quiero zexo ver🤧
yewein¥§
son iguales 🤓
yewein¥§
le gustó el nombre 😁
yewein¥§
son 2 gotas de agua
yewein¥§
encontraste tu alma gemela 🤓
yewein¥§
yo Cristian 😁
yewein¥§
que está lloviendo no sabía ☂️
yewein¥§
pobre universo siempre sale siendo acusado 🤓
yewein¥§
es la correcta embarazala😁
yewein¥§
que te den cómo cajón que no cierra🥵
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