NovelToon NovelToon
LA TENTACION DEL LOBO

LA TENTACION DEL LOBO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Pareja destinada / Amor eterno / Hombre lobo / Mundo de fantasía / Amor a primera vista
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Scarlet siempre ha vivido al límite: cuchillos afilados, fuego constante y una cocina donde el control lo es todo. Lo último que necesita es Alaska, el frío eterno… y un hombre que parece decidido a desordenar su vida.

Luke solo quiere paz. Silencio. Distancia de todo aquello que alguna vez lo rompió. Pero cuando Scarlet llega a la montaña, su mundo se sacude de una forma que su lobo no sabe explicar. La reconoce por su aroma a cerezas, la desea con una intensidad peligrosa… y aun así, no la acepta como su mate.

Entre discusiones, roces inevitables y una tensión que arde incluso bajo la nieve, ambos luchan contra un vínculo que se resiste a ser nombrado. Porque a veces el destino no llega con claridad, y el amor verdadero aparece cuando menos estás dispuesto a reconocerlo.

En Alaska, donde el invierno observa en silencio, negar al mate puede ser el error más grande de todos.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13: Mejores amigas

El deseo se desbordó en mi interior, quemando todos los pensamientos razonables hasta que solo quedó su cálido aroma y las visiones de cómo se  retorcería debajo de mí en sueños.

Mi ingle palpitaba, exigiendo liberación.

Cerré los ojos y envolví con mi mano mi polla. Estaba dura e  hinchada, con gotas de pre-cum sobre ella.

Recordé sus suaves gemidos. Su cuerpo suave. Su ansia y cómo se agitaba debajo de mí, pidiendo más.

Un gemido grave vibró en mi pecho cuando apreté mi polla.

Bombeé hacia arriba y hacia abajo. Con fuerza y brusquedad.

—Maldición. —Un fuerte gemido vibró en el oscuro baño y mi cabeza cayó hacia atrás dejando salir el chorro de semen en los azulejos.

 Joder, necesitaba tanto está liberación

Nunca me había corrido tan fuerte masturbándome

–Estoy jodido

Scarlett

Era el día de la boda.

Un día que debía empezar hermoso, lleno de armonía, calma y felicidad.

Parece que no fue así

O al menos eso me dijo el teléfono cuando empezó a sonar a media noche, vibrando sin piedad sobre la mesa de noche. Yo tenía la cara hundida en la almohada, baba en la comisura de los labios y la mente completamente apagada cuando estiré el brazo a ciegas y contesté.

—¿Scarlett? —la voz de Emma sonaba acelerada, demasiado despierta para esa hora—. No puedo dormir.

Miré el techo, intentando enfocar la vista.

—Emma… —murmuré—. Son las doce y algo… ¿estás bien?

—Estoy inquieta. No paro de pensar. ¿Podrías venir a casa?

Cerré los ojos otra vez, suspiré y me giré de lado, abrazando la almohada.

—Sí… claro que sí —dije con voz pastosa—. Dame veinte minutos para parecer una persona funcional y voy.

—¿De verdad? —preguntó, aliviada.

—De verdad. Es tu boda, no te voy a dejar sola ahora.

Colgué sin esperar respuesta y me quedé unos segundos más en la cama, intentando convencer a mi cuerpo de moverse.

Antes de salir, mis ojos recorrieron la habitación… y suspiré.

El cuarto era un desastre.

Si bien en la cocina soy una maniática del control, de los tiempos exactos y de que todo salga perfecto, en mi vida personal soy todo lo contrario.

Ropa tirada, zapatos en cualquier parte, papeles sobre la silla. Mi abuelita siempre decía que parecía que hubiera pasado un huracán por donde yo vivía… y no de los bonitos.

—Tenía razón —murmuré para mí misma.

Recogí un poco de la ropa sucia del suelo y la metí en el canasto, medio acomodé la cama sin mucha convicción y fui a cambiarme. Al hacerlo, dejé la camisa de Luke doblada sobre la silla del escritorio.

Mis dedos se detuvieron un segundo sobre la tela.

Tragué saliva.

—Ahora no. —me dije

Salí de la casa con lo puesto y, ya más tarde, tuve que comprar ropa nueva en una de las tiendas de la reserva. No era muy de mi estilo —demasiado sobria, demasiado correcta—, pero tampoco quería molestar a las chicas pidiéndoles ropa prestada.

Nunca se me ha dado bien pedir favores.

Siempre ha sido un problema para mí.

Dios sabe cuánto.

El camino hasta la casa de Emma se me hizo más corto de lo normal, o tal vez fue porque mi mente no dejaba de dar vueltas.

Ya había pasado una semana entera desde que llegué a Alaska.

Una semana.

Y fue justo entonces cuando el arrepentimiento me golpeó de lleno.

—Mierda… —murmuré para mí misma mientras caminaba—. Debí limpiar mejor esa habitación.

Hoy llegaba el dueño de ella.

Luke.

La sola idea de que entrara a su cuarto y viera el jodido desorden que dejé me hizo llevarme la mano a la frente con fuerza.

—Eres una genio, Scarlett. Una maldita genio —me reproché, dándome un pequeño golpe en la cabeza—. ¿Cómo no se te ocurrió?

Imaginé su expresión. Su juicio silencioso. Ese aire serio que parecía envolverlo incluso cuando no estaba presente.

Suspiré con frustración.

Pero ya estaba aquí. No podía devolverme ahora, y mucho menos en el día de la boda de Emma.

Llegué a su casa y alcé la mano para tocar la puerta, pero apenas mis nudillos rozaron la madera, esta se abrió de golpe.

—¡Scarlett!

Di un pequeño salto hacia atrás, sobresaltada.

—¡Joder, Emma! —exclamé llevándome la mano al pecho—. ¿Quieres matarme antes de la boda o qué?

Ella me miraba con los ojos abiertos de par en par, el cabello revuelto y una bata demasiado fina para el frío que hacía afuera.

—Lo siento, lo siento —dijo rápido—. Pensé que no ibas a venir tan pronto.

—Son las cinco de la mañana —respondí arqueando una ceja—. Técnicamente, esto sigue siendo “temprano”.

Por primera vez desde que llegué, Emma soltó una pequeña risa nerviosa.

—No he dormido nada —confesó—. Siento que algo va a salir mal.

Entré y cerré la puerta detrás de mí, frotándome los brazos para entrar en calor.

—Escúchame bien —le dije, tomándola suavemente por los hombros—. Te vas a casar hoy. Estás viva, enamorada y nadie ha muerto. Vamos ganando.

—¿Y si me tropiezo? ¿Y si digo algo mal? ¿Y si…?

—Emma —la interrumpí—. Respira.

La obligué a inhalar conmigo una vez. Luego otra.

—Eso es —dije con una sonrisa—. Para eso estoy aquí. Para evitar que entres en pánico y salgas corriendo al bosque.

—Gracias —susurró, abrazándome.

Le devolví el abrazo sin pensarlo.

La miré con más atención, ahora que estaba un poco más tranquila. Sus manos aún temblaban levemente y no dejaba de jugar con la manga de la bata.

—Oye —le dije con suavidad—, ¿por qué tanta inseguridad? No es propio de ti. Siempre has sido muy firme.

Emma bajó la mirada y suspiró, como si ese aire llevara guardado mucho más de lo que parecía.

—Después de lo de Mark… —dijo al fin— perdí mucha confianza en mí misma.

Mi expresión cambió al instante.

—Ese imbécil no merece ni ocupar espacio en tu memoria —mascullé.

Emma sonrió apenas.

—Lo sé. Pero cuando alguien te hace sentir durante tanto tiempo que no eres suficiente, que exageras, que todo es tu culpa… algo se rompe por dentro.

No dije nada. La dejé hablar.

Entonces empezó a contarme cómo habían sucedido realmente las cosas con Andrew. Cómo al principio se negó a aceptar lo que sentía, cómo se decía a sí misma que era imposible, que no tenía sentido, que era demasiado pronto, demasiado intenso. Cómo pasó noches enteras intentando convencerse de que solo era gratitud, compañía, nada más.

—Tenía miedo —admitió—. Miedo de volver a equivocarme. Miedo de volver a perderme a mí misma.

—Pero no lo hiciste —le dije, firme—. Esta vez elegiste desde un lugar distinto.

Levantó la mirada hacia mí.

—Sí. Cuando lo acepté… fue como si todo encajara. Como si, por primera vez, no estuviera forzando nada.

Sonreí, genuinamente orgullosa.

—Emma, pasaste por el infierno y aun así te levantaste. No cualquiera tiene ese valor —le dije, empujándola suavemente con el hombro—. Te mereces esta felicidad. Y más.

Sus ojos se humedecieron.

—Gracias por creer en mí incluso cuando yo no lo hacía.

—Para eso están las mejores amigas —respondí sin pensarlo.

El cansancio empezó a vencernos sin aviso. La conversación se fue apagando poco a poco, las palabras volviéndose más lentas, más suaves. En algún punto sentí su cabeza apoyarse en mi hombro, y yo dejé que la mía descansara contra la suya.

—Scar… —murmuró medio dormida.

—Mmm.

—Gracias por venir.

—Siempre —respondí, ya con los ojos cerrados.

Y así, después de una noche larga, de confesiones y recuerdos, nos quedamos dormidas en el sillón, abrazadas, mientras afuera el cielo empezaba a aclararse anunciando el día que cambiaría su vida para siempre.

1
Eulogia García
bonita historia
~Mio^Mio~
Estoy perdida... que alguien me explique por favor 😭
Que paso con los otros capítulos /Cry/
Kerly Pina
por favor más capitulos
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😡🐺🤔😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
❤️😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
🐺🐺🐺🤔❤️😍😍😍
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️😍
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
❤️😍😍😍❤️❤️
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍❤️
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍😍
Irma Ruelas
😍😍😍😍😍😍😍😍😍
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play