NovelToon NovelToon
Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Entre Secretos Y Deseos Prohibidos

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Romance
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Aoul

Emanuel lo tiene todo… menos la libertad de ser quien realmente es.
El mejor alumno de la universidad, el hijo perfecto, un secreto que pesa demasiado.
Una cita equivocada lo lleva a conocer a Sasha y a su hermano Héctor, alguien que vive sin esconderse y despierta en él lo que siempre negó.
Entre miradas prohibidas, decisiones difíciles y una verdad que amenaza con salir a la luz, Emanuel deberá elegir entre seguir fingiendo o amar sin miedo.
Porque hay silencios que duelen más que cualquier verdad.

NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XI Cuando alguien se queda

Emanuel marcó el número de Sasha con las manos temblando.

El celular vibró una, dos veces… y alguien atendió.

—¿Hola?

La voz no era la de ella.

Emanuel se quedó en silencio, el aire atrapado en el pecho.

—Emanuel… —dijo Héctor, reconociéndolo al instante—. Sasha no está. Soy yo.

Antes de que Emanuel pudiera pensar una excusa, las palabras se le escaparon como un grito ahogado.

—Héctor… Sasha… mi madre… me echó de casa. Ya sé la verdad. Ya sé todo.

Del otro lado de la línea hubo un silencio corto, pesado.

—No soy mi hermana —respondió Héctor con voz firme—, pero escuchame. ¿Estás bien? ¿Dónde estás?

Emanuel tragó saliva.

—Estoy… estoy bien. No pasa nada. No hace falta que vengas.

—No —cortó Héctor—. Decime dónde estás.

—Héctor, por favor… —la voz de Emanuel se quebró—. No vengas.

—¿No confiás en mí? —preguntó Héctor, más dolido que enojado.

Emanuel cerró los ojos.

—Estoy en la puerta de la universidad.

—Ya voy para ahí.

—Héctor, no—

La llamada se cortó.

Emanuel bajó el celular y se quedó mirando la pantalla apagada. El frío de la noche le calaba los huesos. Tenía la mochila colgada de un solo hombro, como si incluso su cuerpo hubiera perdido equilibrio. La universidad, que siempre había sido su refugio, ahora parecía enorme y vacía.

Pensó en su madre.

En las cartas.

En la palabra manchado.

Pensó en su padre, en ese amor escondido en sobres amarillos.

Y pensó en Héctor.

No pasaron ni diez minutos cuando lo vio llegar desde la esquina. Caminaba rápido, sin mirar el celular, con el ceño fruncido y la mandíbula tensa. Cuando sus miradas se cruzaron, Héctor frenó en seco.

Emanuel no tuvo tiempo de decir nada.

Héctor llegó hasta él y, sin pedir permiso, lo abrazó.

Fuerte. De esos abrazos que no preguntan, que sostienen.

Emanuel se quedó rígido un segundo… y después se quebró.

Las lágrimas le cayeron sin control, los hombros le temblaron y el aire le salió en sollozos que llevaba años conteniendo. Se aferró a la campera de Héctor como si fuera lo único firme que quedaba.

—Perdón —murmuró Héctor, con la voz baja, casi rota—. Perdón por no haber estado antes.

Emanuel negó con la cabeza, apoyando la frente en su pecho.

—Gracias… —susurró—. Pensé que… pensé que habías vuelto con Santiago.

Héctor respiró hondo.

—Él es mi pasado —dijo sin dudar—. Lo que fue, ya fue.

Emanuel levantó la mirada, los ojos rojos, sorprendidos.

Héctor lo miró con una mezcla de ternura y decisión.

—Y vos no estás solo, Emanuel. Nunca más.

El ruido lejano de la ciudad seguía igual, como si el mundo no se hubiera detenido. Pero para Emanuel, en ese instante, algo cambió.

Por primera vez desde que salió de su casa, el miedo no era lo único que sentía.

Había alguien que se había quedado

Caminaron despacio, sin apuro, como si ambos temieran que al acelerar el paso la realidad volviera a golpear. Emanuel llevaba la mochila colgada del hombro y los bolsos arrastrándose un poco por el suelo. Héctor iba a su lado, atento a cada gesto, como si temiera que Emanuel se deshiciera de nuevo en cualquier momento.

—¿Querés sentarte un segundo? —preguntó Héctor.

Emanuel negó con la cabeza.

—Si me siento… no me levanto más.

Héctor entendió. A veces seguir caminando era la única forma de no caerse.

—Contame todo —dijo otra vez, más suave—. No te guardes nada.

Y Emanuel habló.

Le contó de las cartas una por una, de cómo cada cumpleaños estaba escrito en sobres que nunca llegaron a sus manos. Le habló del miedo de su madre, de la palabra mancha, de la bofetada, del silencio final antes de cerrar la puerta.

Mientras hablaba, se dio cuenta de algo extraño: no estaba temblando. Decirlo en voz alta, frente a alguien que no lo juzgaba, hacía que el dolor doliera distinto.

—Cuando leí que mi papá es gay… —susurró— sentí que todo encajaba. Yo no estaba roto. Nunca lo estuve.

Héctor apretó los labios. Su enojo no era ruidoso, era profundo.

—Nadie tiene derecho a echarte por ser quien sos —dijo—. Nadie.

Se detuvo de golpe.

—Vení a casa conmigo.

Emanuel lo miró sorprendido.

—Héctor…

—No es una invitación de cortesía. Es en serio. Te quedás conmigo, con Sasha, el tiempo que haga falta.

Emanuel bajó la mirada.

—No… no quiero sentir que me estás salvando. Necesito… necesito hacerlo solo. Aunque duela.

Héctor suspiró. Le molestaba, pero también lo respetaba.

—Entonces vamos con el conserje —cedió—. No te voy a dejar ir solo.

Caminaron hasta el edificio administrativo. El lugar estaba casi vacío, con luces blancas y pasillos silenciosos. Emanuel sentía el corazón acelerado, como si pedir una habitación fuera admitir que ya no tenía casa.

Mientras esperaban, Emanuel habló de nuevo:

—Héctor… quiero encontrar a mi papá.

Héctor giró la cabeza.

—¿Tenés alguna carta encima?

Emanuel abrió la mochila con cuidado y sacó un sobre. Estaba gastado, doblado en las esquinas.

—Mi viejo es comisario —dijo Héctor—. No es perfecto, pero sabe moverse. Si me dejás una carta, puedo intentar rastrearlo.

Emanuel lo miró con los ojos brillantes.

—¿Harías eso por mí?

—No te estoy preguntando si quiero —respondió Héctor—. Te estoy diciendo que lo voy a hacer.

Emanuel soltó una risa nerviosa, casi incrédula.

—No sé cómo agradecerte…

Héctor se inclinó apenas y le dio un beso en la frente. Fue corto, respetuoso, lleno de cuidado.

—No te voy a tocar si no estás listo —dijo—. Ahora necesitás sostén, no presión.

Emanuel cerró los ojos. Ese gesto simple lo sostuvo más que cualquier palabra.

Finalmente, el conserje les entregó la llave.

—Habitación 214 —anunció—. Es compartida.

Subieron las escaleras. El pasillo olía a limpieza reciente y a historias ajenas. Emanuel avanzó con cautela… hasta que se quedó inmóvil.

—No puede ser…

Frente a la puerta estaba Santiago, apoyado contra la pared, con esa sonrisa que siempre parecía saber más de lo que decía.

—Mirá vos —dijo—. El mundo es chico.

Héctor se tensó de inmediato.

—Cuídalo —le ordenó, sin rodeos.

Santiago alzó una ceja.

—Quedate tranquilo. Lo cuido… aunque si me dan ganas, me paso a su cama.

Emanuel quedó helado. No sabía si reír, enojarse o desaparecer.

Héctor se acercó despacio a Emanuel, bajó la voz y le habló al oído:

—Tené cuidado… porque vos sos mío.

No fue posesión.

Fue protección.

Fue un límite.

Emanuel tragó saliva. Sintió el calor de esas palabras quedarse en su piel.

Por primera vez desde que su mundo se había roto, tenía un lugar donde quedarse.

Y alguien que no pensaba soltarlo.

..... 💕💕💕💕💕💕........... 💕💕💕💕💕💕

Uy la cosa se va poniendo muy buena ¿Que estará pasando por la cabeza de Santiago?. Y Emanuel, no te pierdas el próximo capítulo 💕💕💕 Luna Aoul 🌸

1
Leydi
🤭🤭🤭🤣
Leydi
😭😭😭😭😭😭💕
Leydi
Nooóooo Santi te vas a quemar 🔥
Luna Aoul
Muchas gracias por leerme, espero que siga disfrutando de los capitulos 🥰🥰🥰
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Me gustó la Empatía de la chica
Tere Jimenez
muy bonito capitulo felicidades
Tere Jimenez
muy insistente la madre y el chico debería de hablar con la verdad para que seguir sufriendo en silencio
Tere Jimenez
muy bueno el capítulo
Tere Jimenez
empieza interesante gracias por compartir
Julius
Por fin la verdad sale a la luz
izanita
quedé Taki Taki rumba 🫢
izanita
ESOOO 🙂‍↕️
izanita
queee 😠😤
izanita
🫢🫢🫢
izanita
Se vienen tiempos feitos para Emanuel pero luego de la tormenta sale el arcoiris 💗
izanita
ojalá no dure mucho el enojo de Héctor 🥲
Leydi
Aaaa que lindo Santi💕😭
Leydi
😭😭😭
Leydi
🤭🤣🤣🤭🤣🤭🤣
Julius
😭😭😭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play