Más allá de la tormenta es la historia de Juan Manuel, un hombre noble y humilde que se enamora de Adela, una joven que trabaja en una casa de placer, Pero la vida no los deja estar juntos. todo cambia cuando nuestro protagonista recibe una herencia de su padre y por vueltas del destino, se casa con Elena, una joven un poco rebelde y de ciudad, que debe adecuarse a la vida en el campo.
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CAPITULO 11: ALTA MAR
CAPÍTULO 11: ALTA MAR.
Por unos días, Elena, se quedó en su camarote. Pedía que le lleven la comida allí, se higienizaba y todo lo de índole personal allí. Por un lado, porque no quería cruzarse con su esposo, y por el otro, porque no sabía cómo vestirse y peinarse sin ayuda. Nunca había hecho nada por sí sola.
En momentos lloraba desconsolada, se sentía asustada y sola, sin saber que le depararía el destino, Pero luego, secaba sus lágrimas, "Ya soy una mujer casada" se decía y comenzaba a practicar como atar su corset, como prender su vestido y como peinarse. Su largo cabello moreno era tan largo que no entendía como hacia Rosalía para ondularlo y acomodárselo, le costaba mucho, Pero sobre todo... ¿Cómo diantres se colocaban las horquetas?
Un día, considero que estaba lo suficientemente arreglada, así que decidió salir. Comenzó a mirar hacia todos lados, explorando. Vio que había unas mesas al aire libre y optó por sentarse en una. Pidió un té con algunas masas, después de todo ella no comía mucho. Su madre le había inculcado que una verdadera dama siempre debía de ser precavida y sutil con sus modales.
Estaba muy absorta con lo que veía y su nueva experiencia, que ni había prestado atención a la persona parada a su lado.
-Veo que, por fin, decidió de su confinamiento.- comento Juan Manuel.
Ella lo miró y ensombreció la expresión en su rostro.
-Sí, Pero no lo hice por usted, señor.- respondió de muy mala manera.
-Ah, veo que sigue de muy buen humor.- dijo el sarcástico.
-Intento tomar un té para disfrutar de "mi primer" viaje en barco, pero como veo que no podré conseguir paz, me retiro.- agrego ella enojada y marchándose.
-¿Su primer viaje en barco?- pregunto para sí -¿Cómo es que no...?-
Pero justo en ese momento la vio apoyada en una de las columnas del barco, mientras se tapaba la boca con la mano. Juan Manuel salió a toda prisa para socorrerla, cuando llegó a ella noto que estaba muy pálida.
-¿Está, usted, bien?- pregunto tomándola de los hombros, pero ella solo se desmayó.
Él, rápidamente la tomo entre sus brazos, era tan liviana como una pluma y la llevo hasta su camarote.
Cuando ya estaba en su cuarto, quiso recostarla en su cama, Pero Elena abrio los ojos y la miro.
-¿Qué hace?- pregunto exaltada.
-Nada, se desmayó y yo...- quiso explicar.
-¡Suéltame! ¡Descarado! ¡Rufián!- comenzó a exclamar la joven tratando de golpearlo, mientras Juan Manuel la miraba sorprendido.
-¡Está bien!- respondió, al fin, dejándola caer bruscamente sobre la cama. Luego se fue enojado.
Una vez en su camarote, Juan Manuel, no dejaba de pensar en lo ocurrido hacia un momento: "Está joven está loca", pensó, refregándose los ojos con los dedos.
Los días que siguieron en alta mar, prácticamente, ni se cruzaron. Si bien, Elena, comenzó a sentirse cada vez mejor y salía de su camarote, trataban de evitarse. Ella aprovechaba, en sus momentos de tranquilidad a leer su libro favorito, "Romeo y Julieta" de Shakespeare, era el único que había podido traer de su casa.
Le gustaba ver cómo el sol en el atardecer reflejaba en el agua. Tenía que admitir que le estaba tomando el gustito a esa sensación de libertad que sentía en ocasiones a pesar de estar casado.
Hasta que, al fin, a mediados de octubre, tocaron puerto Argentino. Su esposo, que hasta en ese momento no le había vuelto a dirigir la palabra, le comento en el carruaje que tomaron, que se hospedarían por un tiempo en un hotel, porque él tenía algunos trámites que hacer.
mientas iban en el coche, Elena, corrió la cortina de la ventanilla y miraba el panorama. Nunca había imaginado que la ciudad de Buenos Aires podia ser tan grande. Había mucho movimiento y la edificación no era precaria como ella creía.
Estacionaron en un hotel, llamado "Provence", parecía muy lujoso. luego de registrarse en el Hall, un muchacho la dirigió, junto a sus pertenencias a una habitación. Elena quedó muy impresionada, ¡Hasta contaba con baño privado y agua caliente! Apenas entro fue directo al ventanal. "¡Es una hermosa ciudad!", pensó. Se pregunto si en dónde ella viviriá sería como lo que estaba viendo.
Los días seguían pasando, Elena no salía mucho de su alcoba. A veces, bajaba a la estancia del recibidor, Pero no sé animaba a salir a la calle, tenía miedo de perderte.
Sus sentimientos mutaban con los días. En ocasiones, en la soledad de su habitación, comenzaba a extrañar a toda su familia y seres queridos, sobre todo a su adorada "Nanita" Rosalía. También, Pensaba mucho en Pedro, en como la vida se había encargado de separarlos, así, como a Romeo y Julieta. Por momentos, fantaseaba con la idea de escapar, a su esposo ni lo veía, ni lo notaría, pero... ¿A dónde ir en semejante ciudad desconocida? Ni siquiera recordaba como está el camino del puerto hasta ahí.
Pero cuando la atendían, le llevaban comida, le preparaban el baño ¡Su propio baño!, se tranquilizaba.
Todos los días pedía el periódico para entretenerse, claro que no sabía mucho de ese nuevo país, Pero a veces hablaban de noticias extranjeras. Sentía que le gustaba esa libertad, sin protocolos, sin presiones de sus padres por alcanzar la perfección, "Se sentía demasiado bien" se decía.
Juan Manuel tenía muchas cosas que arreglar antes de regresar a su hogar. Lo primero era hablar con arquitecto para que viaje a su pueblo de forma urgente y comience a ampliar la casa lo antes posible, no le importaba el tiempo que lleve, sabía que su esposa no se sintiera cómoda en un lugar tan humilde.
Luego iría a hablar con un notario y abogado, Arismendi, quien se lo recomendó Hernández, para que le lleve adelante todos sus negocios de ganadería y lo ayude a comenzar su nuevo proyecto de la elaboración de harinas para exportar. Quería comprar tierras aledañas a las suyas para la cría de más animales, sobre todo de caballos. Además, quería adquirir campos grandes para poder sembrar el trigo y poner un molino de harinas, aunque para ello debía de esperar hasta mayo, aproximadamente, mientras tanto iba organizándose.
Sabía que su padre tenía una casa en buenos Aires, en dónde se supone que lo conoció su madre, Pero prefirió no ir ahí, no quiso tomar posesión de todo lo de él, por lo menos no por el momento. Decidió, en su lugar, hospedarse en un hotel, en uno de los más elegantes de la ciudad, sobre todo por su joven y delicada esposa, que estaba acostumbrada al mejor nivel de vida.
Apenas se acomodó en su cuarto, pidió el periódico, pregunto si tenía algunos viejos, por lo menos de los últimos 7 u 8 meses. Allí se enteró de como la güera civil había finalizado. Un movimiento surgió en sus sentimientos, cuando se enteró de que, el 12 de ese mes, Roca había asumido a la presidencia "¡Justo él!", comenzó a caminar nervioso de un lado a otro de la recámara. Mil pensamientos venían a su mente.
hasta que quedó mirando por el ventanal, en un momento de conciencia bajo su rencor, y pensó que tal vez las ideas progresistas del nuevo presidente serían buenas para él país... Y por qué no para él.