Marcela Escorche parece tenerlo todo 💫: un futuro brillante en la universidad 🎓, una familia que la apoya sin condiciones 👨👩👧 y un novio cariñoso 💞 que le promete estabilidad. Pero todo se marchita en un instante cuando una desconocida aparece con una carta 📜 que amenaza con destruir su mundo.
En ella, Marcela descubre que su novio la engaña 💔 con su primer amor… quien además es la novia de su primo. Lo que parece una simple traición sentimental se transforma en un oscuro juego de engaños y secretos 🕵️♀️. La misteriosa mujer le ofrece una enorme suma de dinero 💰 a cambio de infiltrarse y revelar la verdad: la familia de su novio esconde una red de estafadores y traficantes de personas ⚖️.
Entre la verdad y la traición, Marcela deberá decidir si arriesgar su vida 🔥 para desenmascarar a quienes ama… o callar y ser cómplice de su propio engaño.
Porque algunas flores, como la de Jamaica 🌹, esconden un sabor agrio bajo su dulzura.
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Capitulo 11: El Arrepentimiento del segundo Pétalo.
Desde que Brandy me llamó, me surgió una sola duda: “¿Cómo obtuvo mi número?”
Después de hacerme la pregunta, alguien toca el timbre del apartamento, me levanté del suelo; y ví por el ojo de güey y no me esperaba su visita.
Era Rafael, con mi primo Carlos, me sorprende el porqué, ya que no he vuelto a hablar con Carlos desde hace 3 años porqué mis tíos Iris y Armando, lo echaron de casa por querer ser un hacker. La tía Iris me dijo que no contactara a Carlos, de lo contrario, me tratarían cómo si estuviera muerta para ellos.
Entonces Rafael me dijo que le abriera la puerta, en eso accedí. No por Rafa, sino por Carlos; al abrir la puerta, mi instinto fue abalanzarme sobre él y darle un abrazo cálido y le digo con las pocas fuerzas que me quedan: “¡Charlotte, Cuánto tiempo sin verte!”
Carlos me mira con escepticismo y me dice fríamente: “Marcela, ya te dije que a mí no me gusta que me llames como a una niña.”
“Perdona Carlos, hace tiempo que no hablaba contigo.” Digo mientas me volteo por unos instantes y le pregunto sutilmente: “¿Se puede saber que hacía Rafael contigo?”
Carlos se voltea hacia donde está Rafael y me dice tranquilamente: “No sabía que el era Rafael, de saberlo, no estuviera visitando te.”
“Espera…dices que tú estás en contacto con Rafael. ¿Por cuánto tiempo?” Dije sin apartar la vista de Rafael, a lo que Carlos me responde entre un tono sutil y preocupado: “Hace 30 días, ¿Porqué la pregunta?”
Le tuve que decir que me acompañara a la cocina para prepararle algo a él y a Rafael para que al menos comieran y no fuera mala anfitriona. 5 minutos después de haberlos dejado entrar, le digo a Carlos sobre Brandy, la cuál me dijo que me pagaría 100 dólares en efectivo para ayudarme económicamente mientras seguía ayudándola. En eso, Carlos me mira y se sorprende diciendo: “Gracias por hacerme acuerdo de eso Marcela”
Atónita por su reacción, le pregunto: “¿Cuál acuerdo?”, a lo que me saca un sobre blanco con manchas negras. Luego me lo entrega y me dice: “Mi novia me dijo que te entregara esto. No sé para que, pero me dijo que lo necesitabas.”
¿Mi primo acaba de decir “novia”? No podía creer lo que mis oídos oyeron, ¿Pero será quien creo que es?
Antes de preguntar por más detalles me dice Carlos sorprendido: “Mira la hora, ya me tengo que ir. Rafa, amigo. Si le vas a decir algo a Marcela, hazlo rápido. Ella necesita descansar.”
Rafael, quien posiblemente se haya convertido en mi ex después del espectáculo que le formé, se acerca con un profundo arrepentimiento y me dice sutilmente a modo de súplica: “Marcela yo…quiero pedirte disculpas por lo ocurrido en el hospital. Últimamente no me he sentido bien y explotar de esa forma ante mi abuelo fue la gota que derramó el vaso. Espero que algún día me puedas perdonar y decirte personalmente que mi abuelo quiere verte mañana en la mañana en el hospital porqué quiere contarte algo que no contó por mi culpa.”
Culmina con culpa y resentimiento diciendo: “Espero que vayas mañana Marcela, te lo ruego. Le caiste bien a mi abuelo sin siquiera conocerte bien.”
“No garantizo nada Rafael, pero haré lo que pueda.” Dije forzando una sonrisa. Después de eso, Carlos y Rafael, así como llegaron, se fueron.
Luego de ahí, me dispuse a revisar el sobre; y dentro de él, estaban no 100, sino 150 dólares en efectivo. También una nota que decía:
“Gracias por haber aceptado ayudarme Marcela, el dinero es para que lo uses a tu antojo. Te quiere Brandy.”
Continuará.